
Los jóvenes que levantan las banderas de Iván Cepeda, Paloma Valencia y Abelardo de la Espriella en la elección presidencial
Los jóvenes de las campañas que lideran la intención de voto reconocen que el voto de su generación fue clave para la elección de Gustavo Petro en 2022. Por eso, esperan que también lo sea en los comicios del próximo 31 de mayo
Con volantes en la mochila, megáfonos en la mano y convicciones a prueba de insultos, miles de jóvenes salen cada día a pelear votos por sus candidatos. Estas son las historias de tres líderes juveniles que ponen su voz, su tiempo y su cuerpo para defender a sus candidatos y convencer a una generación que será decisiva en la elección presidencial.
En el video Felipe Acosta está de espaldas. Lleva gorra, pantalón negro informal, tenis Converse azules y blazer con un saco de capucha por debajo. Aunque le cuelga un megáfono, se dirige al público a través de un micrófono. Con elocuencia y precisión, imita la voz y la cadencia del presidente Gustavo Petro. El centenar de personas que oyen sus arengas en la Plaza de Bolívar reaccionan con júbilo, aplausos y consignas políticas. Y completan el coro con el que el joven de 18 años, conocido como el Petrico de Engativá, cierra su intervención en la tarima: “¡Se vive, se siente, Cepeda presidente!”.
Juan Arango ya no sabe cuántas veces ha recorrido las calles de Bogotá entregando volantes con la cara de Paloma Valencia. Lo ha hecho tantas veces que se acostumbró a los gritos de “facho” que recibe por amplificar el plan de gobierno de la candidata del Centro Democrático, hoy número dos en las encuestas. Además de irse volviendo inmune contra los insultos, Arango perdió la pena para interrumpir discusiones ajenas y ya no se derrumba cuando algunos transeúntes, tras recibir los volantes, los arrugan y los tiran al suelo frente a él. Mientras volantea, le llegan a la cabeza el ensayo que todavía no ha terminado para la universidad y la próxima reunión con los jóvenes de la campaña, en la que siempre hay algo por hacer.
Una de las certezas de estos largos meses preelectorales es que la campaña de Abelardo de la Espriella, con diferencia, lidera la batalla en el ámbito digital. En redes sociales hay más de 8.000 canales del ‘Tigre’ destinados a amplificar su mensaje y a captar nuevos votantes. Ese es el trabajo que, con firmeza, ha cumplido Jushep Bernal, estudiante de Ingeniería de Sistemas de la Universidad Jorge Tadeo Lozano. Desde hace ocho meses, el joven de 21 años cambió su papel de espectador a parte activa de una maquinaria que no deja de ampliarse cada hora.
La batalla por conquistar a una generación: ¿por qué el voto joven podría definir la elección presidencial?
Pese a la distancia ideológica que separa sus causas, sus consignas y hasta los territorios que recorren, hay una convicción que une a Felipe, a Juan y a Jushep: la elección presidencial está en las manos de su generación. Los líderes coinciden en que el voto joven será tan decisivo como hace cuatro años, cuando millones de jóvenes que lideraron un estallido social sin precedentes llevaron a Gustavo Petro a la Casa de Nariño y sellaron el inicio del primer gobierno de izquierda en Colombia.

Detrás de cada video viral y cada arenga en la plaza, hay una misma apuesta: conquistar a los casi nueve millones de jóvenes que podrán votar en la primera vuelta, una generación tan numerosa como para torcer el rumbo de la elección. El presidente Petro ha reconocido que sin los más de 1,3 millones de jóvenes que hace cuatro años estrenaron su cédula votando por él, no habría llegado a la Casa de Nariño. Con la mirada puesta en el espejo retrovisor, en las campañas presidenciales de 2026, quedó instalada una certeza: quien logre seducir a ese electorado tendrá medio camino recorrido hacia la Presidencia.
Carlos Arias, especialista en marketing político, explicó a CAMBIO que conquistar a los votantes de entre 18 y 28 años no implica hablarle a un bloque homogéneo, sino a una generación atravesada por el entusiasmo, el desencanto y la polarización. Los jóvenes que hace cuatro años marcharon en las calles o votaron por primera vez ya no son los mismos: algunos ven en Iván Cepeda la posibilidad de profundizar el proyecto de Petro, mientras otros migraron hacia candidaturas como las de Paloma Valencia o Abelardo de la Espriella.

La más reciente encuesta del CNC y CAMBIO muestra que la fórmula de Iván Cepeda y Aída Quilcué lidera entre los jóvenes de 18 a 24 años con 44 por ciento de intención de voto. Más atrás aparecen Paloma Valencia, con 15,6 por ciento, y Abelardo de la Espriella, con 7,1. Sin embargo, las campañas reconocen que el verdadero reto será traducir ese respaldo en votos de una generación históricamente marcada por el abstencionismo. Por eso, a poco más de un mes de la elección, han puesto a sus juventudes en la primera línea de sus movilizaciones.
‘La Revolución Ética’, el órgano vital de la campaña de Iván Cepeda
El consejero local de juventud de Engativá, Felipe Acosta, habla de la ‘Revolución Ética y Social’ de su candidato sin trastabillar, de corrido, como se habla de las ideas en las que uno cree genuinamente (o las que más se han repetido). “La propuesta que más nos hace sentir orgullosos de nuestro candidato es la ‘Revolución ética’ con la que transformará estructuralmente a nuestro país, con el Sistema Nacional Anticorrupción y con el reconocimiento de las víctimas, el campesinado, las mujeres”, dijo ante las cámaras de CAMBIO.

Su testimonio es un síntoma claro de que el mensaje transversal que moviliza a los jóvenes que apoyan la candidatura del senador del Pacto Histórico se soporta, principalmente, en su compromiso con los Derechos Humanos y su trabajo por las víctimas. “Tanto Iván Cepeda como Aida Quilcué han demostrado que seguirán con las reivindicaciones de paz que empezaron con Gustavo Petro después del estallido social en el Gobierno de Duque. No hay que olvidarnos de que seguimos teniendo presos políticos a causa de la criminalización de la juventud que un gobierno de Cepeda terminará”, afirma.
Su convicción no se queda en el discurso ni en las consignas que repite frente a las cámaras. El joven que cursa grado undécimo en un colegio de Engativá cuenta que los días en los que el dinero no alcanza y le toca caminar hasta los puntos de encuentro de la campaña han terminado por reafirmar su decisión de seguir allí. “La propuesta central por la que trabajo cada día es la inversión histórica en educación que se mantendrá con Iván Cepeda y que permitirá la descentralización de la formación pública”.

En esa misma línea, el consejero juvenil insiste en otra de las ideas que más lo conecta con la campaña de Iván Cepeda: la llamada “Alianza por la vida”, que —según dice— no se limita a los jóvenes ya identificados con un proyecto político. En su lectura, esa amplitud es una señal de que el candidato “ha demostrado con hechos ser capaz de construir un espacio donde caben los jóvenes progresistas, la juventud indígena que sigue a Quilcué y también quienes aún no encuentran un lugar político claro”.
Paloma Valencia, la suma de los distintos y ‘las tres E’
Cuando Gustavo Petro llegó a la Presidencia y habló de condonar la mayor parte de las deudas estudiantiles del Icetex, el líder juvenil de la campaña de Paloma Valencia, que cursa tercer semestre de Finanzas Internacionales gracias a un préstamo con esa misma entidad, se ilusionó. Pero la expectativa, cuenta, se fue apagando con el tiempo, al sentir que la promesa no avanzaba en la dirección que esperaba.

Por eso, dice, una de las propuestas que más lo convence hoy dentro del programa de la candidata del Centro Democrático es la reforma del Icetex, que plantea que los pagos de los créditos se ajusten a los ingresos reales de cada egresado: si no hay empleo o el salario es bajo, la cuota se reduce o se difiere; si mejora la situación laboral, el pago se incrementa de forma proporcional. Para él, esa lógica le daría sentido al sistema que hoy financia su formación.
Con el desparpajo de su acento paisa en Bogotá, otra de las propuestas de las que habla con entusiasmo es la famosa de las tres E 's: Emprender, Estudiar y Emplear. Para él, esa fórmula resume el énfasis económico y emprendedor con el que la estrategia del uribismo busca acercar a los jóvenes a un modelo más ligado a la empresa privada y a la generación de oportunidades desde el sector productivo. “Paloma va a traer un desarrollo gigante para los jóvenes, que lo que necesitamos es justamente eso: estudiar y luego poder emprender y generar empleo”, dice.

El punto de quiebre en su decisión electoral, cuenta, llegó con la designación de Juan Daniel Oviedo como fórmula vicepresidencial de la senadora caucana. Desde entonces, empezó a llevar siempre en su maleta afiches de la campaña y a ponerse la gorra y la camiseta que lo identifican como parte del equipo juvenil que la respalda. Ese giro, asegura, terminó de convertir su apoyo en parte de su vida diaria. “Es la fórmula en la que se encuentran las diferencias, en el que lo que importa es sumar”, resume.
Patria, familia y orden: el relato que moviliza a los jóvenes abelardistas
Desde agosto del año pasado, Jushep Bernal aprendió a alternar los diagramas de flujo y las líneas de código de su carrera de Ingeniería de Sistemas con una militancia que no conoce el botón de pausa. Mientras resuelve complejos algoritmos para sus clases universitarias, gestiona una arquitectura distinta: la de abelardistas.com, el ecosistema digital que hoy sostiene la narrativa del abogado.

Para el joven de 21 años, su respaldo a De la Espriella es, en el fondo, un pacto con dos principios de su crianza: la defensa de la patria y la unidad familiar como muros de contención. Desde esa orilla política, se declara un opositor frontal a la despenalización del aborto, cuestiona con severidad la vigencia de la JEP, rechaza cualquier intento de legalizar la marihuana y le cierra la puerta a negociaciones con grupos armados ilegales.
El dinero que recibe en casa para fotocopias, libros y pasajes para asistir a sus clases termina muchas veces costeando su asistencia a actos de campaña o costeando su logística como voluntario. No lo ve como un sacrificio, sino como una apuesta a largo plazo. En diálogo con CAMBIO, dice tener la certeza de que participar en la elección de De la Espriella es asegurar un país donde al terminar su carrera podrá acceder a un trabajo digno, emprender bajo un modelo de libre empresa y caminar por las calles de Bogotá sin miedo.

Aunque en su casa le inculcaron los valores que hoy defiende dentro del movimiento independiente que respalda a De la Espriella, Jushep reconoce que una gran parte de su familia no comparte su posición ideológica. Aun así, insiste en que continuará defendiendo un plan de gobierno del que ya ha elegido su propuesta favorita: “reducir el tamaño del Estado en un 40 por ciento”.
Más allá de las abismales distancias en sus convicciones y visiones de país, los jóvenes que hoy respaldan las campañas de Cepeda, Valencia y De la Espriella comparten la certeza de que el voto de su generación puede definir el rumbo de la elección. Con esa convicción, sacan de su propio bolsillo para sostener actividades de campaña y asumen incluso discusiones diarias en cenas familiares para defender sus posturas. Al final, más allá de los colores, los une el mismo sentido de urgencia: la decisión de no ser simples espectadores del futuro que les toca heredar.
Comentar este artículo
Aún no hay comentarios









