
Ministro de Educación propone avanzar en cobertura para acabar con las pruebas de admisión universitaria
Daniel Rojas Medellín defiende el acceso a la educación superior sin filtros de selección, pero condiciona el cambio a mejoras en financiación y cobertura. La propuesta, que aún no es oficial, ya tiene detractores.
Por: Juan David Cano
Los exámenes de admisión cumplen una doble función en las universidades colombianas: evalúan si un aspirante tiene el nivel académico necesario para cursar una carrera y, al mismo tiempo, sirven para seleccionar entre más candidatos de los que hay cupos disponibles. Son, en la práctica, el primer filtro que separa a quienes logran entrar a la educación superior de quienes se quedan por fuera. Pero para el ministro de Educación, Daniel Rojas Medellín, ese filtro es un problema: no porque evalúe, sino porque excluye, y excluir, en su visión, contradice la naturaleza de la educación como derecho fundamental.
Rojas planteó la posibilidad de eliminar estas pruebas en las universidades del país. En declaraciones a La FM, explicó: “es una diferencia conceptual y hasta ética que tenemos con nuestros contradictores, porque nosotros vemos la educación como derecho; los derechos no pueden tener barreras al acceso, los derechos deben garantizarse”, dijo.

Desde esa lectura, un examen que le cierra la puerta a alguien no es un requisito académico neutral, sino un obstáculo que el Estado no debería sostener.
Daniel Rojas reconoció las limitaciones que hay actualmente para implementar la medida
Sin embargo, el ministro fue claro en que la medida no es inmediata. El sistema público de educación superior no tiene hoy la capacidad para absorber a todos los colombianos que quieren ingresar, y mientras eso no cambie, los exámenes seguirán cumpliendo una función. La hoja de ruta que plantea Rojas es gradual, pues a medida que avancen la financiación y la ampliación de cobertura, el país debería ir transitando hacia un modelo sin estas barreras de selección.
Lo que sí descartó el funcionario es que la evaluación desaparezca por completo. En su propuesta, los estudiantes seguirían siendo valorados académicamente, pero no para decidir quién tiene derecho a entrar, sino con otros fines que no precisó. Es uno de los vacíos que la propuesta aún no resuelve.

“Hoy, el sistema estatal no cuenta con toda la oferta para absorver la demanda y deben haber unos mecanismos como los exámenes de admisión”, dijo y añadió: “Tenemos que transitar hacia un momento en el que ya se acaben los exámenes de admisión y la calidad, ¿se tendrá que evaluar? claro, hay que evaluarla, pero no como mecanismo para el ingreso a la educación superior”.
¿Cuáles son los avances de la oferta educativa?
En conversación con La República, Rojas también destacó avances en zonas rurales y apartadas, donde la oferta de educación superior se ha ampliado en territorios históricamente marcados por la pobreza, la desigualdad y el conflicto armado. Como respaldo, citó que la matrícula en universidades privadas creció de 1,34 a 1,40 millones de estudiantes entre 2022 y 2024.
“En términos de educación superior, se han incrementado las ofertas en los territorios, donde se cruzan los mapas de violencia, desigualdad y pobreza, lugares donde no existe una oferta de educación superior, pero que se ha fortalecido durante los últimos años”, dijo.
Quiénes se oponen a la medida
Aunque la propuesta aún no es aplicable, ya generó rechazó de algunas figuras. La exvicepresidenta Marta Lucía Ramírez cuestionó la iniciativa en X.
“El señor Rojas quiere desmontar todo estimulo a la excelencia y al conocimiento en Colombia, para navegar sin rumbo en el mínimo común denominador”, dijo.

El abogado e historiador Augusto Forero calificó la propuesta como una promesa vacía. Para él, señalar a los exámenes como el principal obstáculo para acceder a la universidad es desviar la atención del verdadero problema, que es la falta de infraestructura real.
“Prometer acceso universal sin ladrillos ni pupitres es vender humo. El examen no es el único muro; la falta de infraestructura real es el verdadero abismo. La educación no se construye con discursos, se hace con gestión”, dijo.
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