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Poder

La DNI en tiempos de Gustavo Petro: una agencia 'yes man' al servicio del presidente

La Dirección Nacional de Inteligencia nació hace más de una década con la sombra del tenebroso DAS. El Gobierno de Petro la empoderó con amplio margen de maniobra y una considerable inyección de dinero a tal punto que está por encima de otras oficinas de inteligencia del Estado y de todos los ministerios. Sin embargo, el escándalo de Pitufo hizo que, por primera vez, el presidente se desmarque de su servicio secreto.

Por: Mateo Muñoz

Gustavo Petro llegó a la Casa de Nariño en agosto de 2022 con una relación particular con los servicios de inteligencia. Él mismo había sido víctima de seguimientos ilegales en el pasado, cuando era representante y luego senador de la república. Tenía razones personales para desconfiar de las agencias de seguridad del Estado, y esa desconfianza se tradujo, paradójicamente, en la decisión de construir su propio servicio secreto: uno que respondiera directamente a él, financiado con recursos suficientes y dirigido por personas de su círculo más cercano. 

Esa idea de un brazo de inteligencia del resorte del presidente se materializó en la ya existente Dirección Nacional de Inteligencia (DNI), una agencia que en el pasado operó con funciones discretas, silenciosas y poco susceptibles al escrutinio público. Con Petro, la DNI no solo recibió más recursos, obtuvo más funciones y, sobre todo, la confianza absoluta del mandatario a tal punto que se volvió la principal fuente y respaldo de las teorías e hipótesis conspirativas del jefe del Estado.

Sin embargo, lo que parecía imposible hasta hace unas semanas, se hizo realidad en las últimas horas: Petro le soltó la mano al organismo de inteligencia que ha dependido de él en los últimos cuatro años. Luego de las sensibles revelaciones de Noticias Caracol sobre los contactos entre Jorge Lemus, exdirector de la DNI, y el abogado de Diego Marín alias Papá Pitufo, el presidente enfiló otra de sus hipótesis (con cara de afirmación tajante) hacia la agencia. Dijo que hay agentes que sirvieron de intermediarios para evitar la extradición del supuesto zar del contrabando, que varios de ellos se quedaron con parte de su fortuna y que incluso hubo un pacto entre “directores de la DNI y la Fiscalía” para evitar que Marín volviera a Colombia.

Las grietas que muestra uno de los pocos frentes de confianza de Petro que quedaban en pie generan preguntas de si la DNI se salió de control del despacho presidencial, si realmente nunca lo estuvo por completo y si la información que de allí ha salido oficialmente y a través de filtraciones también está permeada por intereses oscuros como el mismo mandatario ha reconocido en el caso de Pitufo.

La guardia ‘petroriana’

No son pocos los altos funcionarios y exfuncionarios del Gobierno de Petro que usan servicios de chat con protocolos adicionales de seguridad a los de WhatsApp como Line o Signal. Tampoco son extraños los casos en que prefieren una llamada telefónica desde un número distinto al que suelen usar. Y mucho menos son excepciones aquellos casos en que deciden hablar en clave al compartir algún dato sensible. La preocupación es la misma: estar siendo vigilados por la DNI. 

“Yo no te puedo decir con total certeza que me tienen chuzada o que me siguen, pero es la paranoia de lo que uno escucha y ve en Palacio”, le dijo una fuente a CAMBIO.

En la sede presidencial es bien sabido que al despacho del presidente son pocas las personas que pueden entrar y salir sin mayores filtros. Hasta la mayoría de los ministros deben explorar con tiempo y a través de la Jefatura de Gabinete la posibilidad de una reunión con el mandatario más allá del consejo de ministros. Sin embargo, para el director del DNI de turno o los funcionarios de la agencia hay turnos preferenciales. La puerta de la oficina del mandatario suele estar abierta para que lo pongan al tanto de las más recientes labores de inteligencia y contrainteligencia. Al fin y al cabo para eso fue que le dio un nuevo norte desde 2022.

La historia de cómo nació la DNI es inseparable de la historia de cómo murió el DAS. El Departamento Administrativo de Seguridad había acumulado durante décadas demasiadas funciones –desde inteligencia estratégica hasta control migratorio y protección de personalidades– y gravísimos escándalos. El más sensible fue el de las llamadas ‘chuzadas’: la interceptación ilegal de comunicaciones de magistrados, periodistas, políticos opositores y líderes de derechos humanos durante el gobierno de Álvaro Uribe, una operación que reveló hasta qué punto un servicio de inteligencia puede convertirse en un instrumento de persecución política. 

Fue Juan Manuel Santos, siendo ya presidente, quien firmó en 2011 el decreto que liquidó el DAS y dispersó sus funciones entre varias entidades nuevas. La inteligencia estratégica quedó en manos de la DNI, inspirada en ejemplos internacionales como el de Reino Unido. La idea fue crear una agencia especializada, técnica, sin funciones operativas en el terreno ni presencia armada. 

No obstante, al mando de la naciente DNI quedaron militares en retiro. El almirante Álvaro Echandía Durán dirigió la agencia durante casi los ocho años de Santos y le entregó el cargo al también almirante retirado Rodolfo Amaya cuando llegó Iván Duque a la Presidencia.

Esa presencia ininterrumpida durante 12 años de oficiales retirados en una oficina de inteligencia civil limitó las posibilidades de que la DNI se convirtiera en una agencia de control de las mismas dependencias de las Fuerzas Militares y más bien pusiera los ojos en la identificación de amenazas externas a la seguridad nacional. Aun así, nunca fue clara (ni siquiera lo es hoy) cuáles eran las verdaderas funciones de esta dirección.

Pero con la llegada de Petro el giro de la DNI fue tan radical que rayó en el estereotipo. Al mando no puso nuevamente a un militar retirado sino a un exguerrillero del M-19: Manuel Antonio Casanova

Manuel Antonio Casanova
Manuel Antonio Casanova, primer director de la DNI en el gobierno Petro.

El filósofo duró casi dos años en el cargo, generó ruido interno en la agencia por su interés en acceder a los archivos del DAS y fue el primero en ser señalado de interceptar telefónicamente a la oposición. El entonces senador David Luna lo citó a un debate de control político para despejar las dudas que persisten hasta ahora. El excongresista y excandidato presidencial se ha mantenido en su postura hasta hoy incluso asegurando que los supuestos seguimientos se hicieron bajo la sombrilla de la ‘Operación Grecia’. 

“Sí, he estado chuzado porque la propia gente de la Dirección de Inteligencia me lo advirtió y me lo demostró. En este momento no lo sé. No he vuelto a hacer los exámenes a mis aparatos de comunicaciones”, le dijo Luna a CAMBIO.

Otros dos congresistas opositores también se refirieron a los rumores de interceptación pero reconocieron no tener pruebas. “Desde 2023 me llegaron esas versiones por varios lados; anónimos, amigos en la Policía. Pero nunca tuve una prueba contundente”, dijo uno de ellos.

En ese entonces el presidente defendió a Casanova: “Es el primer Gobierno que pone un filósofo que estudió en Alemania a dirigir la inteligencia y todavía creen que un filósofo puede interceptar teléfonos y cosas de esas”. 

A la par, la DNI obtuvo aumentos sustanciales en sus recursos. Entre 2022 y 2023 el presupuesto creció en más de 40.000 millones de pesos y a la vigencia siguiente el aumento fue de 50.000 millones. Además, a través de una directiva, Petro ordenó que todos los ministerios y entidades del Gobierno le pasen la información que requiera la agencia.

Sin embargo, el filósofo Casanova salió del cargo por orden de Petro y sin claridad de los motivos. Hubo ruidos por el confuso episodio de la supuesta extorsión a Álvaro Leyva y los 30 millones pagados al chantajeador que habrían salido de los gastos reservados de la DNI.

Después, en febrero de 2024, llegó Carlos Ramón González, otro hombre cercano al presidente desde las épocas del M-19, a quien Petro ya había puesto al frente del Departamento Administrativo de la Presidencia antes de trasladarlo a la DNI. Pero la salida de González fue menos decorosa. El presidente lo despidió mientras estaba en París en la inauguración de los Juegos Olímpicos. 

“Su cargo como responsable de inteligencia civil es incompatible con cualquier investigación judicial”, escribió Petro en julio de 2024.

Luego llegó Jorge Arturo Lemus, quien venía ejerciendo como mando medio en la DNI. Primero fue director encargado pero se ganó la confianza de Petro y quedó en propiedad. La clave, según dicen fuentes, fue la diligencia de Lemus en las prioridades fijadas por el presidente, especialmente en su seguridad personal. 

“El señor (Petro) siempre ha estado obsesionado con que hay planes para matarlo, derrocarlo o entramparlo y su idea es anticiparse a esos planes”, dijo una fuente que trabajó en la Casa de Nariño.

Por ejemplo, en septiembre de 2024 la DNI y la Unidad de Análisis Financiero fueron las dos oficinas que soportaron la denuncia de Petro sobre el software Pegasus. Todas las agencias de inteligencia de la Policía y del Ejército se enteraron de la denuncia del mandatario por aquella alocución televisada.

Además, Lemus orientó las labores de la DNI destinadas a purgar a la fuerza pública de oficiales que no generaran confianza en la Casa de Nariño. El mayor tamizaje ocurrió en la Policía Nacional, incluso en épocas recientes. Por ejemplo, en febrero de este año el presidente ordenó el retiro del general Edwin Urrego señalándole de intentar poner drogas en su camioneta durante la visita a Washington, una teoría basada en una denuncia anónima principalmente originada en un audio, coincidencialmente, filtrado esta semana a El País de España.

No obstante, detrás de la salida de Urrego también hubo motivos relacionados con la guerra silenciosa por el control de la inteligencia del Estado que tiene como telón de fondo el expediente contra Papá Pitufo. Así lo reveló CAMBIO en su momento hace unos meses.

A Lemus también le tocó lidiar con los escándalos de Wilmar Mejía y la presunta infiltración de las disidencias de Calarcá. Finalmente, fue perdiendo la confianza del presidente por informes que no encajaban con las hipótesis de Petro como las de la Nueva Junta del Narcotráfico. El presidente tenía unos nombres en mente sobre quiénes eran los capos de ese supuesto cartel, pero los informes mostraban otros que tenían el perfil de mandos medios.

Lemus renunció en enero y aterrizó en la Unidad de Información y Análisis Financiero (Uiaf) a la que también renunció recientemente. Le coqueteó a la campaña de Iván Cepeda, pero fue rechazado por el otro escándalo de su reunión con el abogado de Pitufo.

Hoy, el director encargado de la DNI es René Guarín Cortés, también exintegrante del M-19. A diferencia de sus antecesores, Guarín dirige una agencia cada vez más expuesta en la opinión pública y por primera vez señalada por Petro de tener corrupción dentro. 

La DNI quedó ella misma bajo sospecha. Y el presidente que más la empoderó es, hoy, el primero en señalarla.

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