
¡Sin animales! Así se prueba ahora el maquillaje en la industria cosmética
Desde abril de 2026, los cosméticos vendidos en Colombia deben certificar que no fueron probados en animales. Estas son las alternativas científicas que reemplazan el testeo animal y los retos de su implementación.
Desde finales de abril de 2026, las empresas que quieran fabricar, importar o comercializar cosméticos en Colombia deben certificar que ni sus productos ni sus ingredientes fueron probados en animales. La medida quedó reglamentada mediante la Resolución 0814 de 2026, expedida por el Ministerio de Salud para dar cumplimiento a la Ley 2047 de 2020.
Aunque la prohibición del testeo animal ha sido celebrada por organizaciones animalistas, la nueva normativa también abrió una discusión sobre cómo se evalúa actualmente la seguridad de los cosméticos sin recurrir a experimentación en animales.
Según explicó a CAMBIO Katherine Gutiérrez Triana, directora técnica de la Dirección de Cosméticos, Aseo, Plaguicidas y Productos de Higiene Doméstica del Invima, la principal novedad de la reglamentación es la exigencia de un nuevo documento para obtener la Notificación Sanitaria Obligatoria (NSO).
“Desde el 29 de abril de 2026 se exige como documento adicional para obtener la Notificación Sanitaria Obligatoria la declaración de conformidad de primera parte”, señaló la funcionaria. En este documento, el titular o importador certifica que el producto y sus ingredientes no fueron testeados en animales.

¿Cómo se prueban ahora los cosméticos?
Aunque el Invima es la entidad encargada de la inspección, vigilancia y control sanitario, no define directamente qué pruebas deben realizar las empresas para demostrar la seguridad de sus productos.
De acuerdo con Gutiérrez Triana, esa responsabilidad recae sobre el titular de la NSO, quien debe escoger metodologías alternativas validadas científicamente y reconocidas por organismos internacionales.
Entre los métodos más utilizados están las pruebas in vitro, desarrolladas en tejidos o células cultivadas en laboratorio, los modelos in silico, que utilizan simulaciones computacionales y análisis de datos, lo mismo que la revisión de información toxicológica histórica sobre ingredientes ya estudiados previamente.

Estos sistemas hacen parte de los llamados IATA (Integrated Approaches to Testing and Assessment), enfoques integrados que combinan diferentes tipos de evidencia científica para evaluar riesgos sin necesidad de usar animales vivos.
La directora técnica del Invima explicó que las empresas pueden apoyarse en metodologías aceptadas internacionalmente por organizaciones como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), el Laboratorio Europeo de Referencia para Alternativas a la Experimentación Animal (EURL ECVAM) o el Comité Interagencial Coordinador para la Validación de Métodos Alternativos (ICCVAM).
La norma no “avala” un único método
Uno de los puntos clave de la reglamentación es que Colombia no estableció un listado único de pruebas autorizadas para reemplazar el testeo animal.
“La normativa no establece un mecanismo para avalar metodologías alternativas sobre evaluación de seguridad de productos cosméticos”, explicó Gutiérrez Triana. En cambio, cada empresa debe definir qué metodología es adecuada para su producto y demostrar que cumple con las exigencias regulatorias.

En la práctica, esto significa que la industria tiene cierto margen técnico para elegir las herramientas científicas más apropiadas, siempre que estén respaldadas por estándares internacionales.
El control del cumplimiento estará basado, principalmente, en la documentación entregada por las empresas y en procesos posteriores de inspección.

Según el Invima, la verificación se realizará mediante la declaración de conformidad presentada para cada producto y a través de controles sanitarios a fabricantes, titulares e importadores bajo el modelo de inspección, vigilancia y control basado en riesgo. La ausencia de este documento podrá derivar en requerimientos adicionales o incluso en el rechazo del trámite sanitario.
Los desafíos para implementar la prohibición
Para el Invima, uno de los principales retos será fortalecer la capacidad técnica del país para desarrollar y aplicar métodos alternativos al testeo animal.
Entre los desafíos identificados por la entidad están el impulso a laboratorios especializados en pruebas in vitro y modelos computacionales, la capacitación de profesionales en estas metodologías y el fortalecimiento de los sistemas de vigilancia sanitaria.

También será necesario armonizar la regulación colombiana con decisiones y estándares internacionales, especialmente en un mercado donde gran parte de los cosméticos e ingredientes son importados.
Con esta reglamentación, Colombia se suma a una tendencia global que busca reemplazar progresivamente la experimentación animal en la industria cosmética mediante herramientas científicas y tecnológicas consideradas más éticas y cada vez más precisas.
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