
Chocotonga, una tonga para crecer de la mano del cacao
Según los voceros de este emprendimiento, la Apuesta por el Desarrollo Rural Integral del Norte del Cauca, programa de Asocaña, el Gobierno y las comunidades, les ha devuelto la confianza a los productores de ese grano. Su objetivo es contribuir a la confianza en la región y demostrar que hay alternativas de desarrollo en medio de tradicionales problemas de violencia y abandono.
Por: Olga Sanmartín
Una oportunidad certera para fortalecerse, ofrecer un producto de origen transformado y de primera calidad para llegar a más mercados nacionales y alcanzar los internacionales, es la meta de Adán Orejuela y Donalid Labio, representantes de Chocotonga, marca dedicada a la producción, transformación y comercialización de cacao y sus derivados en la región, que nació como solución a los precios inestables que pagaban por el grano a ellos y a los cultivadores de las pequeñas fincas.
Los cacaoteros de esa zona se agrupan en la Asociación de Productores de Finca Tradicional del Norte del Cauca, Asprofinca, que nació en 2010 y tiene asociados en los siete municipios de esa parte del departamento: Miranda, Padilla, Puerto Tejada, Caloto, Corinto, Villarrica y Guachené. En la región, más de 350 familias siembran cacao y la asociación es la accionista mayoritaria de algunas plantas de transformación del grano, como la de Miranda, que recibe el grano que cultivan 40 familias de la zona. Este es un ejemplo de empresa comunitaria que, de la mano del sector privado y el Gobierno, impulsará a la sostenibilidad y el crecimiento de los cultivadores de fincas pequeñas. Cambio conversó con Adán Orejuela y Donalid Labio, representantes de Chocotonga.

CAMBIO: ¿Cuándo nació Chocotonga?
Adán Orejuela: En 2018. Fue cuando nosotros decidimos involucrarnos en la transformación y comercialización del cacao, porque vender sólo la materia prima no nos estaba dando buenos resultados ni a nosotros como cultivadores ni a nuestros productores. Así que, en ese año, comenzamos el proceso de transformación. El nombre proviene de ‘choco’, por el chocolate, y ‘tonga’, palabra que para las comunidades negras significa que hacemos el trabajo en conjunto, como ‘minga’ para los indígenas. Chocotonga es una reunión de varias personas que se unieron en torno al cacao para convertirlo en chocolate y otros productos. Por generaciones hemos vivido del grano, y quien tiene tierra, aunque sea pequeña, y siembra cacao, no vende su finca: hay un arraigo. Por eso tenemos que hacer que esos cultivos nos den para vivir, para crecer.
CAMBIO: ¿Cuántas personas forman parte de Chocotonga?
AO: Actualmente somos cinco las que formamos la empresa. Desde 2020, cuando nos legalizamos como Chocotonga, hemos estado trabajando en mejorar la marca y el producto. También hemos hecho estudios en el Sena para seguir aprendiendo y mejorando.
CAMBIO: ¿En qué municipios están presentes?
Donalid Labio: Tenemos la planta de transformación en Miranda. Además, trabajamos en Corinto, Padilla, Caloto, Guachené, Villarrica y Puerto Tejada. Todos los municipios que conforman la Asociación de Productores de Finca Tradicional del Norte del Cauca.
CAMBIO: ¿Cuántas familias forman parte del grupo de productores?
AO: Asprofinca comenzó en 2010 con 805 familias y hoy contamos con 1.154.
CAMBIO: ¿Cuánto se produce actualmente?
DL: Contamos con aproximadamente 600 productores en capacidad de obtener la materia prima. El año pasado, vendimos alrededor de 2 toneladas mensuales de cacao transformado. Sin embargo, se estima que en la zona se pueden producir hasta 10 toneladas mensuales, aunque no tenemos datos exactos.
CAMBIO: ¿Cómo llegaron a esta apuesta y qué representa para ustedes?
AO: Llegamos a través de nuestra presencia en redes sociales y la proximidad con la industria azucarera, que había conocido nuestro trabajo y nos invitó a participar primero en ‘Compromiso Rural’, iniciativa que nació en 2021, luego de la protesta social. Ha sido fundamental porque nos ha permitido ser más visibles y crecer dentro del territorio. Antes, participar en ferias y mercados campesinos nos resultaba costoso y era difícil recuperar la inversión, pero con la ayuda de ‘Compromiso Rural’ avanzamos significativamente. Luego, con el apoyo de la comunidad, fuimos elegidos para formar parte de la Apuesta por el Desarrollo Rural del Norte del Cauca, que también es una iniciativa de la agroindustria azucarera, el Gobierno y las comunidades.

CAMBIO: ¿Qué espera obtener de esa apuesta?
DL: Nuestra proyección es aprovechar al máximo este apoyo para superar cuellos de botella y potenciar nuestra capacidad de producción. Crear y hacer crecer una empresa no es fácil, y este soporte es crucial para vencer obstáculos y mejorar la planta de transformación.
CAMBIO: ¿Cuál es el principal impedimento para transformar el producto de manera competitiva?
DL: Uno de los principales impedimentos es que algunas de nuestras maquinarias están obsoletas. Actualmente, transformamos entre 700 y 800 kilos de cacao al mes, pero necesitamos actualizar nuestras herramientas para aumentar la capacidad de producción.
CAMBIO: ¿El conflicto armado que azota al norte del Cauca afecta la seguridad en las zonas de producción de cacao?
AO: Sí, afecta la seguridad con relación a la movilidad, la cual debe hacerse con mucha precaución. Tanto la planta como los productores enfrentan problemas de seguridad, lo que ha sido un desafío constante. Sin embargo, nuestro objetivo es contribuir a la confianza en la región y demostrar que hay alternativas de desarrollo en medio de estos problemas.
CAMBIO: ¿Cómo es el trabajo de Chocotonga con la comunidad, con los cultivadores de cacao?
AO: El apoyo de este programa que apuesta por el desarrollo del norte del Cauca es primordial para lograr nuestro objetivo, que no es sólo crecer como empresa transformadora, sino también apoyar a nuestros productores para que obtengan un mejor ingreso. No sirve de nada la tierra si los cultivos no se pueden vender. Nos enfocamos en recuperar la finca tradicional como modo de vida en nuestras comunidades negras. Nuestro cacao es cultivado de forma natural y transformado al 100% sin aditivos, lo que asegura que el producto mantenga todas sus propiedades organolépticas. Queremos que el cacao se reconozca como un superalimento y que se consuma en su forma más pura y beneficiosa para la salud.
DL: Estamos comprometidos con el desarrollo de nuestra comunidad y la mejora continua de nuestros procesos para que el cacao de nuestra región alcance los mercados internacionales en las mejores condiciones. Contamos con el apoyo de Asocaña para mejorar esos cultivos, tener apoyo técnico y para que esa materia prima sea de primera calidad y podamos llevarla transformada en chocolate a nuevos mercados.
*Contenido elaborado con apoyo de Asocaña.
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