
Candidatos presidenciales responderán este jueves por el futuro de la salud en Colombia
Más de 30 organizaciones del sector salud construyeron una agenda común con 14 consensos para enfrentar la crisis del sistema. Este jueves 14 de mayo se reunirán con candidatos presidenciales en Bogotá. CAMBIO habló con Álvaro Puerto Valencia, vocero de Colombia Salud en Acción y uno de los líderes de este proceso.
La salud en Colombia atraviesa uno de sus momentos más críticos. Las barreras de acceso, la falta de medicamentos, la presión financiera sobre clínicas y hospitales, la incertidumbre de los trabajadores del sector y la desconfianza institucional, sumado a narrativas de líderes que incendian la discusión, han convertido el sistema en una de las mayores preocupaciones ciudadanas.
Según un documento construido por el gremio, la salud aparece entre las dos principales inquietudes de los colombianos de cara al próximo gobierno.
Por ello, más de 30 organizaciones del sistema de salud convocaron para este jueves 14 de mayo el conversatorio presidencial “La salud, una causa que nos une”, que se realizará de 2:00 a 5:00 de la tarde en el auditorio del Colegio Bethlemitas, en Bogotá (carrera 5 # 65-72). El propósito es presentar a los candidatos presidenciales una hoja de ruta construida después de meses de diálogo técnico, plural y multisectorial, con 14 consensos agrupados en seis bloques estratégicos.
Al encuentro han confirmado su asistencia Roy Barreras, Claudia López, Paloma Valencia y Sergio Fajardo. También fueron invitados Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella. Allí deberán responder cómo enfrentarían la crisis financiera, el acceso a medicamentos, la atención primaria, el talento humano, la gobernanza del sistema y la necesidad de convertir la salud en una política de Estado.
CAMBIO habló con Álvaro Puerto Valencia, vocero de Colombia Salud en Acción, quien también hace parte de la junta directiva de la Cámara de Salud de Prestadores de la ANDI y lidera iniciativas de innovación, gestión del riesgo y generación de valor en salud.
En Colombia Salud en Acción, corporación sin ánimo de lucro, Puerto Valencia trabaja por la equidad, la integridad y la sostenibilidad del sistema. Desde ese espacio participó en la construcción de los consensos que serán presentados a los candidatos presidenciales. En esta entrevista habla de una crisis que define como humanitaria, de la urgencia de estabilizar financieramente el sistema y de la necesidad de que la salud deje de ser una pelea política para convertirse en un acuerdo nacional.
CAMBIO: ¿Qué esperan escuchar de los candidatos presidenciales el próximo 14 de mayo?
ÁLVARO PUERTO VALENCIA: Primero, que asistan. Necesitamos un presidente que una el país. Si alguien no asiste a una conversación sobre cómo transformar el sistema de salud, el mensaje es muy fuerte. Queremos escuchar compromisos reales. Hemos trabajado con la mayoría de equipos programáticos y encontramos coincidencias importantes en un 70 u 80 % de los temas.
Todos dicen que quieren trabajar juntos. Pero si el candidato no aparece, entonces uno se pregunta si realmente eso está en su agenda. Queremos entregar oficialmente este consenso y decirles: ‘aquí estamos listos para trabajar juntos’.
CAMBIO: ¿Qué tuvo que pasar en la historia reciente del sistema de salud colombiano para que 30 organizaciones, que quizás históricamente no habían trabajado juntas, hoy estén agrupadas?
A.P.V.: Han sucedido varias cosas. Han existido organizaciones de pensamiento importantes que llevan años recolectando información, creando diálogos y buscando articulaciones para avanzar en propuestas de transformación del sistema. Pero cada gremio también defendía sus propios intereses y tenía sus propios diálogos. Hoy estamos en un punto de no retorno. La bola de nieve alcanzó su máxima velocidad y su máximo tamaño. Hace tres años advertí sobre ese efecto bola de nieve: arrasa con todo hasta que finalmente se detiene.
CAMBIO: ¿Qué tan grave es la situación de la salud en Colombia?
A.P.V.: Creo que estamos frente a una catástrofe humanitaria. Cuando ocurre una catástrofe, las personas dejan de preguntarse de qué equipo de fútbol son o de qué partido político hacen parte. Cuando hay un terremoto o un maremoto, al final son seres humanos ayudando a seres humanos. Llegó un momento en que entendimos que no era suficiente defender solamente el pedazo o el rol que cada uno representaba. Esta catástrofe nos llevó a entender que necesitábamos encontrar caminos juntos.
Además, cuando uno escucha a los demás, descubre que cada persona que representa una institución tiene una parte de la verdad. Esa experiencia vivida dentro del sistema nadie se la puede negar. Logramos reconocer que cada uno tenía una verdad válida y que, a partir de esas verdades, podíamos encontrar vasos comunicantes y puntos en común.
Durante cinco meses sostuvimos diálogos permanentes, semanales, en un trabajo que no tiene nada de político en términos partidistas, porque no se trata de camisetas. Se trata de defender la vida humana y de trabajar con quien llegue al gobierno, porque el problema no depende solo del próximo presidente, sino también del Congreso, las Cortes y de todos los actores del sistema.
Las grandes transformaciones en salud se han dado por cambios culturales, no solamente por cambios normativos o cambios de gobierno. Si entendemos eso y vemos lo que ha pasado en otros países, debemos reconocer que los primeros que necesitamos cambiar somos nosotros mismos.
CAMBIO: ¿Cuáles son las principales razones que llevaron al país a esta crisis en salud?
A.P.V.: Primero, este es un problema estructural. Nuestro sistema tiene 30 años y, para un sistema de salud, eso significa que sigue siendo relativamente joven. Hay cosas que han salido bien y otras muy mal, y todo se ha ido acumulando. Para que ocurra una catástrofe no basta una sola situación, sino múltiples situaciones. Hemos tenido la liquidación de más de 100 EPS o administradores de planes de beneficios. Entonces uno se pregunta: ¿qué hace que permanentemente tengamos que liquidar instituciones? ¿Por qué no hemos hecho los cambios necesarios?
Segundo, debemos reconocer que no hay una sola intervención que haya salido completamente bien. La forma como hacemos las intervenciones no genera los resultados ni los impactos esperados. No ha sido efectiva.
Tercero, el sistema de salud colombiano tiene enormes rezagos en transmisión de información e interoperabilidad. El sector salud es el más atrasado en transformación digital en Latinoamérica. Necesitamos datos para calcular correctamente la UPC, para hacer control financiero, para detectar ineficiencias, para fortalecer la promoción y prevención y para tomar mejores decisiones.
El número de veces que uno mide algo es el número de veces que tiene la posibilidad de ajustarlo. Nosotros seguimos recolectando información casi anual y trabajando sobre sospechas y cálculos aproximados.
Puede ser que la plata sea insuficiente, porque en salud siempre se necesitarán más recursos para salvar más vidas y hacer más prevención. Pero también debemos ser más eficientes y atacar desperdicios e ineficiencias. No tener datos nos ha impedido mejorar los cálculos de suficiencia y atacar las ineficiencias del sistema.
CAMBIO: Entonces aparece este drama humano…
A.P.V.: Exactamente. ¿Por qué hablamos de crisis humanitaria? Porque se están perdiendo vidas. Es difícil medirlo, porque cuando alguien fallece el registro dice “paro cardiorrespiratorio”, no dice que murió porque no tuvo acceso a una cita, a medicamentos o a un procedimiento. Pero hoy vemos casos como el de Kevin, que muestran claramente cómo se están perdiendo vidas. Estamos viendo personas que solicitan eutanasia porque no soportan el dolor y no tienen acceso a medicamentos. Personas amarradas a sillas porque no consiguen tratamiento. Personas tiradas en pasillos. Estamos viviendo la peor crisis.
La están padeciendo los pacientes y usuarios, pero también los trabajadores de la salud. No hemos podido hacer incrementos salariales porque las instituciones tampoco reciben incrementos suficientes. Y ahora las aseguradoras dicen que solo pueden pagar el 70 u 80 % de las cuentas.
Alejandro Gaviria decía algo muy cierto: “los sistemas de salud no se quiebran, se contraen”. Y esa contracción se ve en el cierre de servicios, despidos y falta de acceso. Este no es un problema que se resuelva con un par de PQRS. Es un problema estructural que necesita una solución estructural y colectiva.
CAMBIO: Usted mencionaba también la necesidad de transformaciones culturales. ¿En qué sentido?
A.P.V.: En muchos sentidos. Lo primero es entender que cada persona que se roba recursos de la salud, desde cualquier lugar del sistema, le está quitando la posibilidad de vivir a otro ser humano. Necesitamos una conciencia cultural, mensajes simples que generen empatía y responsabilidad.
Hay responsabilidades de los pacientes, como tomarse los medicamentos y asistir a controles. En Colombia se incumple cerca del 22 % de las citas médicas. También hay responsabilidades de los trabajadores de la salud, de los prestadores, de las secretarías de salud y de las aseguradoras. Tenemos que mejorar sistemas de información, interoperabilidad, articulación y eficiencia. A veces una visita de habilitación demora tres meses porque nadie hace el trámite. Mientras tanto, los pacientes quedan sin acceso a servicios. Necesitamos un cambio de conciencia. Hay que entregar datos, hacer eficiente el sistema y lograr más resultados con los mismos o menos recursos.
CAMBIO: Ustedes mencionan mucho el ejemplo del VIH.
A.P.V.: Sí. Colombia tiene solo dos modelos programáticos: VIH y enfermedad renal crónica. En 2004 y 2005 morían cerca de 2.000 o 3.000 personas por VIH-Sida. No había suficientes infectólogos. Entonces se construyó un gran consenso entre pacientes, sociedades científicas, IPS, Gobierno, industria farmacéutica, academia y otros actores.
Hace 20 años atender a un paciente con VIH costaba tres millones de pesos mensuales. Hoy, con un modelo integral, cuesta cerca de 890.000 pesos y el paciente tiene acceso continuo a medicamentos, vacunas y atención.
Ese fue un cambio cultural. El paciente dejó de vender medicamentos porque se sintió protegido. Se redujo la transmisión maternoinfantil. Se entrenaron médicos generales expertos en VIH. Los pacientes reciben medicamentos en su IPS y no tienen que hacer filas interminables. No fue una gran norma ni una reforma. Fue un acuerdo de país para defender la vida.
CAMBIO: ¿Qué percibe hoy la ciudadanía frente al sistema? ¿Miedo, cansancio, incertidumbre?
A.P.V.: Las tres cosas. Pero también los trabajadores de la salud, los empresarios y los inversionistas. Hoy hay inversión extranjera congelada. Estamos paralizados. Y es lógico que la salud sea hoy la principal preocupación de los colombianos, porque sin salud no hay trabajo, educación, alimentación ni vida.
CAMBIO: El documento que el gremio preparó insiste en que la salud debe asumirse como una política de Estado y no como una disputa ideológica. ¿Qué consecuencias ha tenido convertir cada reforma en una pelea política?
A.P.V.: Es como poner a una persona en el centro y siete caballos jalando cada uno para un lado distinto. Aquí nadie tiene la verdad absoluta. Ni siquiera en medicina dos más dos siempre da cuatro. Necesitamos transformaciones, no borrar todo y empezar de cero. Muchas veces en las discusiones alguien dice: “Eso está en el texto”. Pero entonces quedamos sometidos a interpretaciones y a intereses. La salud no puede seguir utilizándose para hacer política partidista.
CAMBIO: Uno de los grandes consensos es la necesidad de estabilizar financieramente el sistema. ¿Qué tan crítica es hoy la situación económica?
A.P.V.: Mucha gente cree que hablar de finanzas en salud es olvidarse de la vida, pero las finanzas son la sangre que mueve el cuerpo. Nosotros construimos 14 consensos después de 120 días de diálogo humano, plural y técnico. Uno de esos consensos es la sostenibilidad financiera basada en eficiencia, suficiencia y gobernanza responsable.
Sí se requiere una inyección de recursos para estabilizar el sistema, como se estabiliza a un paciente en cuidados intensivos. Pero también necesitamos calcular correctamente la UPC y hacer más eficiente el uso de los recursos. No se trata solamente de meter más plata. Se trata de usarla mejor. Hoy hay pacientes a quienes ya no podemos devolverles el tiempo perdido, porque ya no recibieron la quimioterapia o el medicamento. Pero sí podemos garantizarles atención de aquí en adelante. Por eso necesitamos estabilizar el sistema y pensar en el presente y el futuro, no quedarnos únicamente discutiendo el pasado.
CAMBIO: Hay una frase muy poderosa en el documento: “La salud no es solo un gasto social, es infraestructura estratégica para la competitividad del país”.
A.P.V.: Exacto. Ningún país avanza si no tiene una población sana. Hoy trabajamos dentro del Consejo Privado de Competitividad para impulsar la salud como un eje de competitividad nacional.
Hay ausentismo y presentismo laboral. Mucha gente va enferma a trabajar: con depresión, obesidad, diabetes o agotamiento emocional. Eso afecta la productividad. Además, la salud no depende únicamente del sistema de salud. El 60 % de las acciones en salud tienen que ver con carreteras, agua potable, saneamiento, alimentación y educación. Por eso necesitamos un trabajo articulado entre distintos sectores y también entender que Colombia es diversa. Las soluciones no pueden ser idénticas para todos los territorios.
CAMBIO: Ustedes como gremio también insisten en fortalecer la atención primaria con enfoque territorial.
A.P.V.: Nadie está en contra de la atención primaria. Colombia necesita avanzar en prevención y diagnóstico temprano. Pero también hemos desarrollado capacidades muy importantes en gestión individual del riesgo, especialmente en enfermedades complejas. Colombia es líder mundial en algunos de esos modelos. Hoy podemos combinar atención primaria con gestión individual del riesgo. Además, la tecnología, la inteligencia artificial y la interoperabilidad nos dan herramientas enormes. Lo preocupante sería intentar resolver los problemas del futuro con herramientas del pasado.
CAMBIO: ¿Cuáles deberían ser las decisiones urgentes del próximo presidente para evitar que el sistema siga deteriorándose?
A.P.V.: Lo primero son medidas de choque inmediatas: inyección de recursos, reglas claras de pago y fortalecimiento de la gobernanza. También se necesita generar confianza. El próximo gobierno debe convocar a todos los actores. Quien intente hacerlo solo va a fracasar. Y hay que avanzar hacia modelos de pago por resultados y generación de valor en salud. España hizo transformaciones muy importantes cuando volvió obligatoria la entrega de información y cambió los modelos de contratación. Además, necesitamos estabilidad institucional. No se puede cambiar permanentemente a los interventores, gerentes y directivos de las EPS. Ninguna organización sobrevive así.
CAMBIO: ¿Qué le pasaría a Colombia si no se construyen acuerdos mínimos alrededor de la salud?
A.P.V.: Aumentaría el gasto de bolsillo y la desigualdad. Los primeros afectados serían los más pobres, porque no tienen cómo pagar medicamentos o consultas privadas. Eso aumentaría la pobreza, la pérdida de vidas y la pérdida de productividad del país.
CAMBIO: Después de estos meses de trabajo, ¿cuál es la gran lección que les deja este proceso que los llevó al consenso?
A.P.V.: Que cada uno tiene una parte de la verdad y que debemos construir una nueva historia colectiva. También entendimos que esta transformación no depende solo del Gobierno o del Congreso. Depende de todo el país. Es un problema de liderazgo. Espero que todos estemos a la altura: líderes del sector salud, del Congreso y candidatos presidenciales. Esto no puede seguir utilizándose para hacer politiquería. Aquí lo único que está en juego es la vida.
CAMBIO: ¿Qué mensaje le darían al ciudadano común que espera meses por una cita o no recibe medicamentos?
A.P.V.: Primero, que cada vez somos más las personas que estamos trabajando para cambiar esto. Segundo, que escuchen a los candidatos el 14 de mayo y analicen sus compromisos. Y tercero, que sigan levantando la voz, poniendo tutelas y exigiendo sus derechos cuando sea necesario. Hoy estamos recibiendo las consecuencias de nuestras decisiones y la salud es una prioridad absoluta para el país. Nosotros seguiremos trabajando desde nuestro lugar para que las vidas sean protegidas y las transformaciones ocurran.
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