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CNE CONTROL Y VIGILANCIA PORTADA
El Consejo Nacional Electoral regula, inspecciona, controla y vigila la actividad electoral en Colombia, con el objetivo de garantizar la participación equitativa y transparente en el país | Crédito: CNE
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Control y vigilancia: así fortalece el CNE el juego limpio en la carrera presidencial

A pocas semanas de los comicios del 31 de mayo, el Consejo Nacional Electoral ha reforzado sus mecanismos de vigilancia para asegurar que la jornada se desarrolle con transparencia y bajo reglas claras. Para ello, combina herramientas tecnológicas, sistemas de auditoría y control sobre las campañas. Le contamos cuáles son.

Millones de colombianos volverán a las urnas el domingo 31 de mayo para elegir la próxima fórmula presidencial. A medida que se acerca esta fecha, el Consejo Nacional Electoral (CNE) reafirma su compromiso con la vigilancia y el control del proceso democrático, buscando darle un parte de tranquilidad a la ciudadanía.

Como autoridad independiente, en coordinación con la Registraduría Nacional del Estado Civil, la Procuraduría General de la Nación, Contraloría General de la república y otras entidades, el Consejo Nacional Electoral regula, controla, inspecciona y vigila la actividad electoral. Su papel no solo consiste en hacer cumplir las normas, sino en hacerlo sin alterar las condiciones de competencia entre campañas.

Reglas del juego: partidos y organización electoral

Aunque el día de las votaciones suele concentrar la mayor parte de la atención pública, el trabajo de las autoridades electorales comienza mucho antes. El Consejo Nacional Electoral es la entidad encargada de otorgar la personería jurídica a los partidos y movimientos políticos; uno de los canales a través de los cuales inscriben candidaturas en el ordenamiento político.

El Consejo Nacional Electoral, además, tiene la facultad de suspender o revocar esta personería jurídica en caso de incumplimiento de normas, lo que la convierte en una autoridad clave en el proceso democrático. 

No obstante, su labor no se limita al reconocimiento de partidos. En la etapa previa a las elecciones, también establece las reglas del proceso, reglamenta la participación de los testigos electorales y supervisa la organización logística de la jornada, incluyendo la instalación de mesas, los mecanismos de control y la presencia de  auditores.

En los comicios del pasado 8 de marzo, por ejemplo, la Registraduría, junto a las demás autoridades, habilitó 126 mil mesas en todo el territorio nacional, y tras el paso del preconteo al escrutinio, el margen de error fue de apenas 0,2 por ciento, una cifra que respalda la confiabilidad del sistema electoral.

De acuerdo con el presidente del Consejo Nacional Electoral, Cristian Quiroz, para las elecciones del próximo 31 de mayo se tendrá “la misión de observación más grande” del país, con la presencia de la ONU, la Unión Europea, organizaciones de transparencia electoral internacionales y más de 800 observadores.

Cuentas claras en la carrera a la Presidencia

Como parte de su labor de auditoría y vigilancia, el Consejo Nacional Electoral es la entidad encargada de fijar los topes de gasto de las campañas para las elecciones presidenciales, incluyendo la primera vuelta y, si es necesario, la segunda. Además, la entidad hace seguimiento y tiene la capacidad de sancionar a quienes incumplan con las normativas establecidas. 

Para cuidar que no se pasen los topes ni se financien campañas con dineros ilícitos, el CNE cuenta con el aplicativo Cuentas Claras, una herramienta oficial donde las campañas deben registrar, de manera obligatoria, toda su información financiera. Esto incluye quién aportó dinero, cuánto ingresó, en qué se gastó y qué cuentas quedan pendientes.

Además, las campañas deben registrar en el sistema el nombre de su contador y del gerente de campaña, quienes son responsables de la veracidad de la información reportada. Una vez cargada, el sistema la organiza y genera informes oficiales, como los formularios 5B y 7B.

Gracias a estos documentos, el Consejo Nacional Electoral puede verificar, por ejemplo, si se están respetando los topes de gasto, si los ingresos tienen soporte o si hay inconsistencias en la información.

En caso de sobrepasar los topes, el organismo electoral puede imponerles a las campañas sanciones como: multas, devolución de recursos estatales y congelación de giros. La legislación colombiana contempla sanciones penales por la financiación irregular o la violación de la ley.

Por otra parte, el uso de dinero ilegal en una campaña electoral conlleva consecuencias administrativas y penales que pueden afectar la legitimidad del candidato, la permanencia del partido político.

Propaganda electoral: reglas para una contienda equitativa

Otro de los ámbitos que el Consejo Nacional Electoral vigila para garantizar la equidad en la carrera electoral es la normativa sobre la propaganda política. El organismo establece reglas claras sobre los espacios, tiempos y condiciones en las que se puede difundir publicidad, tanto en medios tradicionales como en entornos digitales.

Su labor consiste en monitorear que la propaganda se ajuste a los lineamientos legales para evitar prácticas que puedan generar ventajas indebidas o inducir a los ciudadanos al error. Para ello, fija límites al número de cuñas radiales, vallas y avisos en prensa; establece fechas y horarios específicos para su difusión, y reconoce la pauta en redes sociales (como Facebook e Instagram) como propaganda electoral, lo que obliga a reportar estos gastos dentro de los topes de campaña.

Además, les exige a los medios de comunicación y a las empresas de publicidad informar sobre los contratos suscritos con campañas, con el fin de verificar que no se superen los límites financieros. 

Auditoría y tecnología: vigilancia sobre los sistemas

Para que una contienda electoral sea equitativa, no basta con reglas claras: también se necesita vigilancia constante sobre cómo se aplican. Una de las dimensiones más importantes de esa labor es la auditoría técnica y tecnológica. A través de ella, el Consejo Nacional Electoral no solo revisa el funcionamiento de los sistemas informáticos que soportan la elección, sino que también despliega mecanismos de control en distintos frentes: desde la verificación del preconteo y los escrutinios, hasta el seguimiento de plataformas digitales, herramientas de reporte ciudadano y procesos de acreditación de actores electorales.

De acuerdo con el Consejo Nacional Electoral, para estas elecciones más de 770 auditores estarán encargados de vigilar los sistemas informáticos y los procesos de escrutinio. Su función es verificar que los sistemas funcionen correctamente, detectar posibles fallas y asegurar la integridad de la información electoral.

Entre las innovaciones tecnológicas que permiten que el proceso electoral sea más fluido, confiable y seguro, está una plataforma para la postulación, acreditación y capacitación de actores electorales (como testigos, observadores y auditores) que facilita su presencia en todas las mesas de votación en condiciones más organizadas, verificables y con posibilidad de reportar incidencias en tiempo real a sus organizaciones.

A través de estas estrategias de control y vigilancia, el Consejo Nacional Electoral, en articulación con otras autoridades, busca fortalecer la confianza en el sistema electoral y garantizar condiciones de competencia equitativas entre los candidatos.

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