
“Queremos convertirnos en referente en la industria cafetera”
La asociación Café Aromo, beneficiada con el programa ‘Compromiso Rural y la Apuesta por el Desarrollo Rural Integral del Norte del Cauca’, busca mejorar la productividad y el bienestar de los caficultores.
Por: Olga Sanmartín
Café Aromo, ubicado en el municipio de Miranda, en el norte del Cauca, es una organización de pequeños caficultores compuesta por 103 familias que producen el grano en las montañas, a más de 1.400 metros sobre el nivel del mar. Constituida legalmente en 2013, nació como una oportunidad para los caficultores locales, en medio de grandes dificultades. Franklin Dagua, representante legal, y Nini Johana Ipia Camachín, socia y técnica en cultivos agrícolas, conversaron con Cambio sobre los logros de la asociación, sus metas, los beneficios obtenidos con el programa ‘Compromiso Rural’, de la Asociación de Cultivadores de Caña de Azúcar de Colombia (Asocaña), y lo que esperan al haber sido elegidos para formar parte de la Apuesta por el Desarrollo Rural Integral del Norte del Cauca, pactada entre la agroindustria de la caña, el Gobierno y las comunidades.
CAMBIO: ¿Qué motivó la creación de la Asociación Café Aromo?
Nini Johana Ipia: En 2012, el café estaba demasiado barato, lo pagaban muy mal. El trabajo que se hacía dentro de las fincas y la calidad que tiene la variedad de Miranda no eran reconocidos, y la situación no daba como para seguir en esa producción o para apostarle a la caficultura. Entonces mi padre, con otros cultivadores, creó esta asociación para vender no sólo café pergamino sino el grano transformado y así lograr pagos justos.

CAMBIO: Y hoy ya no sólo se dedican a cultivar el grano, sino también a la transformación del café. ¿Qué impacto tendrá esto en su organización?
NJI: La asociación está invirtiendo en la producción de café tostado y molido, así como en la explotación de derivados del grano. La caficultura es sostenible siempre y cuando nos proyectemos no sólo en el café pergamino seco, sino también en el tostado y otros derivados.
Franklin Dagua: Vender sólo la materia prima no es tan rentable como ofrecer un producto terminado. La transformación agrega valor, genera empleo y permite mostrar un producto de excelente calidad.
CAMBIO: Ustedes han recibido el apoyo del programa ‘Compromiso Rural’, de la agroindustria de la caña, y fueron incluidos en el convenio firmado entre Asocaña, el Gobierno y las comunidades del norte del Cauca. ¿Qué expectativas tienen respecto a este convenio?
NJI: ‘Compromiso Rural’ ha sido una plataforma para nuestro emprendimiento en café tostado, y ha sido una experiencia muy favorable para la asociación. Hemos podido superar varios impedimentos, ampliar nuestras redes, darnos a conocer en muchos lugares del Valle. Hoy contamos con publicidad y ya tenemos proveedores, entre ellos uno del sector azucarero.
FD: Del reciente convenio esperamos que nos impulse para mejorar las condiciones de vida en la región. El objetivo es ayudar a mejorar la productividad y el bienestar de los caficultores, gestionando y aprovechando los recursos y espacios disponibles para beneficiar a nuestros asociados. Queremos aumentar ventas y mejorar los procesos para que sean más competitivos, y posicionar a la región como un referente en la industria cafetera.

CAMBIO: ¿Cuántas personas forman parte de la asociación y cómo se organiza?
FD: La organización está compuesta por 103 familias. Se rige por una asamblea general, que es el máximo órgano de decisión, y una Junta Directiva formada por alrededor de nueve personas.
NJI: El 35% son mujeres, el resto son hombres. Ellas desempeñan un papel fundamental: obviamente, son más juiciosas y detallistas y, en cada paso que damos en la asociación, tratamos de vincularlas.
CAMBIO: ¿De qué zonas de Miranda provienen las familias productoras?
FD: Están distribuidas en alrededor de 17 veredas en la zona alta de Miranda. Desde 2017, además de comprar café a nuestros socios, también adquirimos de otros productores en municipios cercanos como Corinto y Florida.
NJI: Somos una asociación que no se limita a los campesinos. También participan indígenas.
CAMBIO: ¿Los jóvenes campesinos se animan a ser caficultores?
NJI: Claro, nosotros aquí vamos a cumplir un ciclo y llegarán jóvenes con nuevas ideas. Yo ingresé en 2019, y soy el relevo generacional de mi padre, que es socio. Mi relevo generacional es mi hija, que está en séptimo semestre de la carrera de cultivos agrícolas en la Universidad Nacional. Yo no tenía interés en el café, a pesar de ser hija de caficultor. Sin embargo, luego de hacer prácticas en la asociación y formarme como técnica en cultivos agrícolas, vi que esto era lo mío.
CAMBIO: ¿Cómo es la competencia entre ustedes, por ejemplo, con los productores de cacao o de otros cafés?
FD: No somos competencia, sino más bien una hermandad. Buscamos la asociatividad y el desarrollo conjunto para mejorar la rentabilidad y el bienestar de nuestros productores.

CAMBIO: ¿Cómo afecta el estado de las vías terciarias el transporte del café?
FD: Es muy difícil transitar, especialmente en épocas de lluvia, cuando los deslizamientos dificultan el desplazamiento. Algunas fincas no tienen acceso a la vía, por lo que el café debe ser transportado a mano o a caballo, complicando el proceso.
CAMBIO: ¿Esperan que el convenio entre el Gobierno, la industria de la caña y las comunidades atienda el problema de las vías terciarias?
**FD: Ojalá. Cualquier aporte que mejore la movilidad y las condiciones dentro de las comunidades es beneficioso para nosotros.
CAMBIO: El tema de seguridad en el Cauca, ¿cómo afecta su actividad y qué se puede hacer para mejorar la situación?
FD: La situación de seguridad es complicada debido a conflictos históricos y a la presencia de grupos armados. Afecta nuestro trabajo, especialmente cuando hay enfrentamientos o se utilizan artefactos explosivos. Esperamos que tanto el Gobierno como las entidades y grupos armados entiendan nuestra realidad y apoyen la mejora de las condiciones para que podamos trabajar y prosperar.
CAMBIO: Además de la presencia de grupos armados ilegales, el cambio climático parece ser otro enemigo del agro…
FD: Así es, y ambos problemas impactan drásticamente, pero el cambio climático es impredecible y difícil de controlar. Los conflictos armados podrían solucionarse mediante diálogo o con otras medidas, mientras que el cambio climático requiere una acción colectiva y responsabilidad ambiental para mitigar sus efectos y estabilizar la situación.
CAMBIO: ¿Ustedes forman parte de alguna organización en particular?
FD: Sí, somos parte de la Red de Caficultores del Norte del Cauca, una asociación de segundo nivel que estamos consolidando. La idea es integrar más organizaciones del norte del Cauca para crear una representación visible a nivel nacional e internacional.
CAMBIO: ¿Hay algo que quiera agregar o complementar?
FD: Que estos proyectos se mantengan en el largo plazo. A pesar de las dificultades, tanto sociales como climáticas, nuestros productores siguen adelante. Esperamos que estas iniciativas mejoren nuestras capacidades y la productividad, y fomenten una mejor convivencia en la región.
NJI: Se puede salir adelante apostando a la caficultura y diversificando los cultivos. La asociación promueve la sostenibilidad y busca influir en otros para que también apuesten por el café como una alternativa viable y rentable. Pero necesitamos apoyos como estos, que nos den herramientas, apoyo técnico y que nos permita abrir nuevos mercados, porque es difícil avanzar solos.
*Contenido elaborado con apoyo de Asocaña.
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