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Artefactum, la apuesta cultural de Bogotá que impulsa el arte como motor de cambio social en los barrios

A través de los Laboratorios de Cocreación e Innovación Social, artistas, gestores culturales y comunidades unieron sus visiones para crear, repensar y expresar desde el arte sus experiencias al habitar la capital. La iniciativa, liderada por Idartes, ha llegado hasta las localidades para conectar el lenguaje de los barrios con la experimentación artística.

Por: Luis Chía

Imaginar narrativas colectivas es posible en Bogotá. Los saberes, talentos y experiencias de artistas, gestores culturales y ciudadanos se han unido para transformar, desde los barrios, el lenguaje que da forma a la ciudad. Esto es posible gracias a Artefactum: Laboratorios Artísticos de Cocreación e Innovación Social, una apuesta cultural que impulsa la experimentación artística con enfoque social y fortalece la creación colectiva en la capital.

Bajo la emblemática estrategia Barrios Vivos, el Instituto Distrital de las Artes (Idartes) creó estos laboratorios como una herramienta para conectar las narrativas de los barrios, dialogar con las realidades locales y, sobre todo, potenciar el ejercicio creativo entre artistas, colectivos, gestores y ciudadanos como un movilizador de la transformación social en las localidades de Bogotá.

Esta iniciativa, que nació de la necesidad de propiciar espacios para producir conocimiento artístico desde las realidades territoriales, ha impulsado el encuentro entre artistas y la construcción de tejido social en los barrios de Bogotá. En conversación con CAMBIO, María Claudia Parias, directora de Idartes, habló sobre el impacto de esta gran apuesta cultural de Bogotá y las reflexiones que ha logrado generar desde sus diferentes localidades.

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Cada uno de los laboratorios busca poner en práctica la experimentación artística y el diálogo con las realidades de las localidades | Crédito: Idartes

“Artefactum ha abierto un nuevo capítulo en la relación entre el arte y la ciudad. Su impacto se mide tanto en las obras producto de los laboratorios como en la calidad de los procesos que activa: el diálogo, la colaboración y la creación compartida entre artistas, gestores, comunidades e instituciones que ha llevado a que los artistas involucrados, tanto los laboratoristas como quienes participan de los procesos de activación creativa, desarrollen propuestas que transforman la manera de comprender el valor de las artes para las y los creadores y para la sociedad”, destacó Parias.

De acuerdo con la directora del Idartes, cada uno de los laboratorios parte del reconocimiento del territorio, de sus procesos artísticos y de la identificación de necesidades y del potencial de los artistas que lo habitan. “Ese enfoque territorial y participativo permite que los procesos no se impongan desde afuera, sino que nazcan del diálogo entre los saberes locales y las prácticas artísticas contemporáneas. De ahí que el impacto no se limite a la creación de obras, sino al fortalecimiento de redes, al aprendizaje colectivo y a la consolidación de una ciudadanía creativa y culturalmente activa”, sostuvo.

¿Cómo funcionan los laboratorios?

Los Laboratorios Artísticos de Cocreación e Innovación Social se consolidan como espacios para no solo crear, sino también para proponer soluciones a los retos que enfrenta la ciudad en temas como el medio ambiente, la inclusión social, la ruralidad o la paz. La puesta en marcha de este proyecto liderado por Idartes se realizó a través de dos líneas de acción:

Laboratorios de Cocreación

Bajo este enfoque los laboratorios trabajan las disciplinas artísticas, como el arte dramático, artes plásticas y visuales, artes audiovisuales, danza, literatura, música, pueblos étnicos, y ruralidad donde se incentivaron espacios de experimentación, investigación y creación artística en 22 Unidades de Planeamiento Local (UPL) de Bogotá. Con el objetivo de fortalecer las iniciativas culturales, los laboratorios trabajaron de cerca con artistas locales y colectivos para fortalecer su arte de cara a la participación en escenarios no solo de talla nacional, sino también internacional. Con un acompañamiento técnico constante, esta línea busca proyectar y expandir las propuestas artísticas que nacen en las localidades para alcanzar escenarios de circulación como festivales, mercados o espacios culturales.

“Por primera vez, todas las Unidades de Planeamiento Local (UPL) de Bogotá cuentan con espacios dedicados a la experimentación artística, la cocreación, la investigación social y la innovación. Esa presencia territorial garantiza que las prácticas artísticas no se concentren en los grandes equipamientos del centro o del norte, sino que circulen, se fortalezcan y se proyecten desde los barrios hacia la escala distrital, nacional e incluso internacional”, resaltó María Claudia Parias, directora de Idartes.

Laboratorios de Innovación social

En esta línea, la ciencia, la tecnología, las ciencias sociales y los saberes comunitarios adquieren un nuevo sentido cuando se articulan con el arte como campo de reflexión y acción. Desde esta convergencia, emergen propuestas creativas y soluciones innovadoras que responden a los grandes desafíos contemporáneos de Bogotá, entendiendo la ciudad como un laboratorio vivo de experimentación social y cultural. Estos espacios impulsan procesos colaborativos entre comunidades, academia y organizaciones sociales, promoviendo el diálogo entre distintos lenguajes y formas de conocimiento para construir nuevas narrativas de ciudad, más inclusivas, sostenibles y sensibles a la diversidad de sus territorios.

Una apuesta de ciudad

Desde su lanzamiento a comienzos de 2025, los laboratorios se han extendido por Bogotá como una invitación a crear, transformar, promover y proponer nuevas formas de habitar y expresarse por medio del arte. De acuerdo con Edwin Darío Rodríguez, líder de los Laboratorios de Cocreación Artefactum de Idartes, esta estrategia ha permitido crear una red de creación colaborativa en la ciudad, activando conversaciones sobre la memoria, la identidad, el territorio, la sostenibilidad y nuevas maneras de habitar lo público.

“Vale la pena resaltar la forma como los laboratorios han sido espacios en los que se generan y afianzan nuevas comunidades para abordar problemáticas propias a través del arte. Estas conversaciones son fundamentales porque amplían el horizonte del arte, lo descentralizan y lo conectan con los lenguajes y problemáticas cotidianas de los barrios”, aseguró Rodríguez.

Las comunidades han recibido esta apuesta con entusiasmo. Así lo describió Rodríguez, quien aseguró que los laboratorios se han convertido, además, en puntos de encuentro para la expresión artística de las experiencias propias de cada localidad. “El diálogo entre artistas, gestores y ciudadanía ha sido fluido y enriquecedor, permitiendo construir obras y proyectos que reflejan las múltiples voces de los artistas y de los territorios. Este intercambio ha fomentado la confianza, el trabajo conjunto y la posibilidad de imaginar colectivamente otras formas de habitar la ciudad”, añadió el gestor cultural.

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Gracias a los laboratorios, las experiencias de los barrios se han conectado con la experimentación artística | Crédito: Idartes

El balance y futuro de los laboratorios

Los resultados de Artefactum han sido significativos. La iniciativa que se planeó para crecer y madurar a lo largo del cuatrienio del Plan de Desarrollo Bogotá Camina Segura, logró durante su primera fase activarse en 17 localidades, articulando el trabajo de 25 aliados y con la participación de 662 artistas, gestores y ciudadanos.

“Estos procesos han demostrado que el arte es un lenguaje capaz de traducir y transformar las realidades locales, al tiempo que activa nuevas formas de diálogo, pensamiento y acción colectiva. A través de los laboratorios, se han tejido redes de colaboración sostenibles entre artistas y comunidades, reafirmando el papel del arte como un agente de innovación social, construcción de ciudadanía y fortalecimiento de la identidad cultural de Bogotá”, sostuvo la directora de Idartes.

La siguiente fase de Artefactum será de circulación. Desde noviembre, las experiencias, proyectos y obras que nacieron desde lo local en cada uno de los laboratorios serán visibles en diferentes espacios de la ciudad. El primer paso es difundir estos resultados a escala distrital, sin embargo, el objetivo a largo plazo, con el acompañamiento de la Alcaldía Mayor de Bogotá, es conectar la creación artística local con escenarios nacionales e internacionales.

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A partir de noviembre, las experiencias, proyectos y obras que nacieron desde lo local en cada uno de los laboratorios serán visibles en diferentes espacios de la ciudad | Crédito: Idartes

Otro de los objetivos de esta iniciativa es desarrollar un ejercicio de memoria. A través de espacios de sistematización periódica, las experiencias de Artefactum serán plasmadas y publicadas en memorias que serán difundidas en diferentes medios con el propósito de que las conversaciones, obras y diálogos que allí surgieron impacten a más artistas e investigadores.

Para María Claudia Parias, el impacto de Artefactum no solo se limita a los productos artísticos, sino a la consolidación de una cultura de colaboración, investigación y experimentación que fortalece la gestión cultural local, fomenta la sostenibilidad de las iniciativas y contribuye a la descentralización del arte.

Por su parte, para Edwin Rodríguez, esta apuesta “ha demostrado que la cocreación es una vía efectiva para pensar y vivir el arte desde la diversidad, la colaboración y la construcción colectiva de ciudad”.

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