
Menopausia: una etapa que exige visibilidad, políticas y equidad
CAMBIO realizó el webinar ‘Menopausia: una etapa, muchos desafíos’, un espacio para reflexionar sobre la urgencia de actualizar el marco normativo y las políticas públicas relacionadas con esta etapa de la vida de las mujeres, así como sobre su impacto en la salud, el bienestar y la productividad laboral.
Durante el encuentro, expertas del ámbito médico, político e institucional coincidieron en la necesidad de derribar los prejuicios y tabúes que rodean la menopausia, e impulsar un abordaje integral que garantice acceso equitativo a información, servicios y tratamientos de salud.
Más que calores: una etapa compleja y determinante
Para Adriana Camero, expresidenta de la Asociación Colombiana de Menopausia, esta es una fase natural que todas las mujeres atraviesan, generalmente entre los 49 y 50 años, pero que sigue rodeada de desinformación. “Se produce por la disminución de los estrógenos, la hormona femenina por excelencia. Esa falta genera síntomas que pueden ser muy molestos: dolores musculares, alteraciones del sueño, irritabilidad, baja autoestima y depresión”, explicó.

Camero subrayó que uno de los mayores desafíos es el desconocimiento tanto de las mujeres como del personal médico. “Muchas pacientes no identifican que los cambios que viven pueden estar relacionados con la menopausia. Y en los servicios de salud, el tema suele reducirse a una definición teórica o a un comentario superficial. Esto impide un diagnóstico temprano y una atención integral”, señaló.
La especialista destacó la ausencia de una ruta de atención que contemple los factores emocionales, sociales y laborales de cada paciente. “No se trata solo de tratar síntomas. Es acompañar a las mujeres en un proceso de transformación que impacta su salud física, mental y social”, agregó.
#WebinarMenopausia | ‘Este es también un problema de salud pública. Es un momento muy importante para una atención básica y de cuidado primario para la mujer’, Adriana Camero, expresidenta de la Asociación Colombiana de Menopausia. #EnVivo https://t.co/IYXGDqGhFv pic.twitter.com/d6ecAALJCQ
— Cambio (@estoescambio) October 22, 2025
De los tabúes al reconocimiento de derechos
Desde el sector público, Juliana Martínez, subsecretaria del Cuidado y Políticas de Igualdad de Bogotá, insistió en que la menopausia debe asumirse como una cuestión de derechos. “Todo lo relacionado con el cuidado menstrual, incluida la menopausia, debe abordarse desde el derecho a la salud sexual y reproductiva. Necesitamos romper el silencio y visibilizar las experiencias de las mujeres”, afirmó.
Martínez recordó que la Secretaría Distrital de la Mujer trabaja desde hace años en la desmitificación de esta etapa y propone incluso un nuevo enfoque: la ‘plenopausia’, entendida como un momento de plenitud y empoderamiento. “Hay que superar los estereotipos que asocian el valor de las mujeres con su capacidad reproductiva. La menopausia no es una pérdida, es una transición que también puede vivirse con autonomía y poder”, añadió.

La funcionaria advirtió que aún persisten sesgos androcéntricos en la práctica médica y escasa información científica de calidad. “Escuchar a las mujeres y validar sus experiencias es clave para avanzar hacia un sistema de salud más equitativo”, enfatizó.
La subsecretaria agregó que la respuesta a estos desafíos apunta a la necesidad de que el sistema de salud incorpore de manera efectiva una perspectiva de género. “Esto no significa únicamente reconocer que las mujeres enfrentan problemáticas específicas, sino entender que deben ser concebidas como sujetas con capacidad de decisión, con derecho a elegir entre distintas alternativas terapéuticas y no simplemente recibir la oferta disponible sin participación activa”, explicó.
En ese sentido, Martínez destacó los recientes pronunciamientos de la Corte Constitucional que reconocen el derecho a la gestión menstrual, entendida no solo como el acceso a los elementos necesarios para el cuidado, sino también como el derecho a la educación menstrual. “Comprender el ciclo, manejarlo con dignidad y sin incomodidad contribuye a abrir una conversación social más amplia que visibilice las necesidades de las mujeres y elimine los estigmas asociados”, sostuvo.
También subrayó la importancia de vincular la menopausia con el derecho al trabajo en condiciones de igualdad y dignidad. “Es necesario garantizar que las mujeres no vean comprometida su autonomía económica y que existan medidas de acompañamiento adecuadas en los entornos laborales para atender las necesidades propias de esta etapa”, dijo.
Desde la Secretaría Distrital de la Mujer —añadió— se trabaja bajo el enfoque del derecho a la salud y los derechos sexuales y reproductivos, particularmente a través del concepto de cuidado menstrual. Aunque, por razones normativas, las acciones se enfocan principalmente en mujeres en situación o riesgo de habitancia en calle, la entidad participa en espacios de diálogo y realiza pedagogía para reducir los estigmas que aún persisten en torno a la menstruación y la menopausia.
Hacia una política pública nacional
En el ámbito legislativo, la representante a la Cámara Marelen Castillo señaló que la menopausia sigue siendo un tema invisibilizado en las políticas públicas. “En el Congreso se habla de la primera infancia, de las adolescentes, de las mujeres jóvenes, pero poco de las mujeres en su edad madura. Esta etapa también merece atención y reconocimiento”, afirmó.
A partir de un diálogo con especialistas, Castillo impulsa la formulación de una política pública nacional sobre la menopausia, que permita al Estado establecer protocolos claros de diagnóstico y manejo clínico. “Queremos que ninguna mujer enfrente sola esta etapa. El Estado debe garantizar atención digna, oportuna y basada en la evidencia científica”, señaló.
Para la congresista, es momento de romper los prejuicios culturales que han convertido la menopausia en un tema privado o vergonzoso. “Superar esas barreras requiere educación y transformación cultural. Las mujeres seguimos siendo activas, productivas y con enorme potencial. Esta puede ser la mejor etapa de la vida: una de plenitud, autonomía y fuerza”, concluyó.

La hoja de ruta
En el cierre del encuentro, las panelistas coincidieron en la urgencia de transformar la manera en que la sociedad, el Estado y el sistema de salud abordan la menopausia.
Marelen Castillo recalcó que “es necesario reconocer la salud de las mujeres adultas como una prioridad pública. Debemos incluir la menopausia en los planes de salud territorial, en los programas de bienestar laboral y en las políticas de equidad de género”. Además, destacó la importancia de “promover entornos libres de discriminación e incluir contenidos sobre la menopausia en la formación médica, científica y social”. Y concluyó con un mensaje que resume el espíritu del encuentro: “Una nación que cuida a sus mujeres en todas las etapas de la vida es una nación más justa, más productiva y mucho más humana”.
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Por su parte, Juliana Martínez sintetizó su reflexión en tres palabras: “seguridad, dignidad y no discriminación”. Enfatizó que garantizar que las mujeres vivan esta etapa en condiciones seguras implica también transformar los patrones culturales que limitan la manera en que la sociedad percibe la menopausia.
Finalmente, Adriana Camero dirigió su mensaje directamente a las mujeres: “Esta es una etapa para empoderarnos, para cuidarnos y acudir al médico cuando sea necesario. No debemos quedarnos calladas ni resignarnos. La menopausia puede vivirse con salud, bienestar y plenitud”.
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