
Del reconocimiento a la acción: los retos del Alzheimer en Colombia
Esta enfermedad silenciosa sigue afectando a miles de adultos mayores en Colombia. CAMBIO consultó a un experto para comprender el panorama de esta condición en el país y las tareas pendientes para avanzar hacia una respuesta integral que dignifique la vida de las personas mayores.
El Alzheimer, la enfermedad neurodegenerativa más frecuente en el mundo, sigue impactando de forma silenciosa a miles de colombianos. En el país, más de 300.000 personas viven con esta enfermedad, una cifra cifra que, según estimaciones de expertos, podría duplicarse si no se desarrollan políticas efectivas en tres aspectos clave: prevención, diagnóstico temprano y atención inmediata.
Cada 21 de septiembre se conmemora el Día Mundial del Alzheimer, instaurado desde 1994 por la Organización Mundial de la Salud (OMS), con el propósito de sensibilizar sobre el impacto de esta enfermedad en pacientes, cuidadores y sistemas de salud. En este marco, CAMBIO consultó a Hernando Santamaria-García, director del doctorado en Neurociencias de la Pontificia Universidad Javeriana, para entender el panorama de esta patología en Colombia.
De acuerdo con el médico psiquiatra, quien también es investigador de Intellectus —uno de los únicos centros de investigación en memoria y cognición del país—, Colombia, al igual que otros países del sur global, enfrenta un acelerado cambio demográfico, con un aumento significativo de personas mayores entre los 50 y 60 años. Esta transformación ha generado nuevas presiones sobre los sistemas públicos, económicos y de salud en relación con el cuidado de la vejez.
Según Santamaria-García, “en nuestro país confluyen factores que impactan directamente en un mayor riesgo frente al control de una enfermedad como el Alzheimer”. De acuerdo con publicaciones recopiladas por la Alzheimer's Disease International (ADI), Colombia es uno de los países donde más ha aumentado la prevalencia de la enfermedad y donde se estima que para 2050 se triplique el número de pacientes.
Mayores factores de riesgo
Para el experto, la alta prevalencia del Alzheimer en Colombia se explica por numerosos factores de riesgos. Uno de ellos es la presencia de condiciones no comunicables o cardiometabólicas como la diabetes, hipertensión u obesidad, las cuales aumentan las probabilidades de padecer la enfermedad en el futuro.
Otro factor tiene que ver con la fragilidad del sistema de salud colombiano en la atención de esta patología. El médico psiquiatra explica que uno de los mayores retos es que no hay personal de salud suficientemente entrenado y capacitado para reconocer el Alzheimer. “Se requiere una formación de equipos de salud en distintos niveles para reconocer los síntomas, diagnosticar, acompañar y generar espacios de reducción de daños asociados a la enfermedad”.
Adicionalmente, los factores de riesgo social que sufren ciertas poblaciones como los problemas de acceso a educación, pobreza, desigualdad, exclusión, migración, e incluso, los efectos del conflicto armado, también explican una mayor prevalencia de la enfermedad en el país.

El estigma hacia la vejez también se configura como uno de las causas alrededor del desconocimiento y desinformación sobre la enfermedad. La existencia de un clima cultural que “asocia al viejo con la falta de memoria”, según Santamaria-García, impacta de forma negativa en la normalización de los cambios conductuales y cognitivos de los adultos mayores.
“Si hay una cultura que promueve erróneamente la noción de la vejez, para las personas será más difícil consultar o buscar atención médica porque asumen que sus síntomas como la pérdida de la memoria, la desorientación o los cambios de personalidad son aspectos naturales del envejecimiento”, agrega el médico psiquiatra.
Esta situación se agudiza en zonas rurales, donde los pacientes no acceden a un diagnóstico oportuno debido a la falta de información, la escasez de especialistas en neurología y geriatría, y las barreras geográficas y económicas que limitan una atención en salud especializada.
De acuerdo con el experto, las brechas sociales son un “determinante dramático” frente a la forma en que se expresa la enfermedad del Alzheimer en términos de prevalencia, incidencia y opciones de tratamiento y diagnóstico. A esto se suma la experiencia particular de violencia y “adversidad social” que ha tenido el país, comparable, según el médico, con la de países en conflicto como Ucrania o Palestina.
En ese sentido, el conflicto armado y violencias como el desplazamiento forzado se han convertido también en factores de riesgo que agudizan la presencia de demencias en la vejez de los colombianos. “Se ha visto que los migrantes internos y externos tienen mayor prevalencia de declives cognitivos. Asimismo, nuestros estudios han mostrado que toda la experiencia de siete décadas de conflicto armado aumenta el riesgo para la salud cerebral y cognitiva de las poblaciones”, advierte Santamaria-García.
Cuidadoras: ¿quién las cuida?
La falta de acceso a apoyo psicosocial no solo afecta a los pacientes con Alzheimer, sino también a sus familias, quienes más allá del diagnóstico, enfrentan cargas emocionales, físicas y económicas, que impactan directamente en su calidad de vida. Sin embargo, esta situación se agrava para las mujeres, quienes asumen la tarea —no remunerada— del cuidado.
Según el investigador del centro Intellectus, países como Colombia no solo se caracterizan por tener cuidadoras informales, muchas veces familiares, sino que también se enfrentan a una paradoja: mujeres, generalmente mayores, terminan cuidando a otras mujeres mayores con la enfermedad del Alzheimer.

Según el médico psiquiatra, estas mujeres suelen están por fuera del sistema de salud, no tienen oportunidades de formación y se chocan con lo más cruento del abandono estatal. “El cuidado está infravalorado. El cuidado no está regulado a nivel estatal y está, francamente, excluído”, alerta.
Según el experto, las consecuencias de que la labor del cuidado se delegue únicamente a la mujeres también resulta en el padecimiento de enfermedades asociadas al estrés, depresión y ansiedad. Así las cosas, son ellas quienes más sufren los efectos de “tener que cuidar” e incluso, están más expuestas a tener diagnóstico de Alzheimer.
“Hay factores biológicos en las mujeres que las predisponen un poco más a padecer la enfermedad, por ejemplo, procesos neurohormonales. Son mujeres que están solas y que se ven obligadas a no tener otra motivación más que estar ahí para una persona que las está olvidando. El Alzheimer es triste en la medida en que también nos lleva a un deterioro progresivo de lo que uno es: se borra una huella de la identidad”, explica.
De las políticas a la acción
Aunque el país ha avanzado en el reconocimiento del Alzheimer como una prioridad de salud pública, aún hay brechas que dificultan la puesta en marcha de políticas específicas. Actualmente, en Colombia no existe una estrategia nacional dedicada exclusivamente a la atención y tratamiento de las demencias. El reto, entonces, es aterrizar acciones con impacto real que articulen a los actores del sistema de salud alrededor de la enfermedad.
Para el doctor Hernando Santamaria-García, los tomadores de decisión, los líderes en salud pública, los mandatarios y representantes de la instituciones de salud deben aterrizar planes que, desde las regiones, generen una conciencia alrededor de condiciones como el Alzheimer.
“Es fundamental que las personas tengan mejor conciencia no solo sobre una vejez buena o mala, sino también sobre cuáles son las enfermedades más prevalentes y cuáles son sus características”, enfatiza. Detectar la enfermedad a tiempo mejora la calidad de vida de los pacientes y permite planificar mejor los cuidados y reducir los costos asociados a la atención en etapas avanzadas.
“La suma de un cambio colectivo con un cambio individual es el dispositivo más poderoso para generar y transformar las conductas en salud”, concluye el experto, resaltando que la mejor manera para responder al impacto del Alzheimer es el trabajo colaborativo. Gobierno, representantes del sector salud, academia y sociedad civil deben unirse para dignificar la calidad de vida de las personas mayores.
Consulte más información sobre el Alzheimer en Colombia en el enlace.
Contenido elaborado con el apoyo de Eli Lilly.
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