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Jorge Andrés Carrillo, presidente de ISA.
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‘Nos convertimos en una voz activa para evitar nuevos apagones’: Jorge Andrés Carrillo, presidente de ISA

Jorge Andrés Carrillo, directivo de la empresa de transmisión de energía, conversó con CAMBIO sobre los retos que enfrenta el sector energético en Colombia y la región. La importancia de las redes de transmisión para una demanda de energía creciente, y las lecciones que ha incorporado para evitar apagones en el futuro.

Por: Laura Lucía Becerra Elejalde

En los últimos dos años la preocupación por el tema energético ha aumentado notablemente. Los sistemas energéticos de varios países enfrentan retos en su abastecimiento y se han dado casos de racionamientos, como sucedió en Ecuador el año pasado, o peor aún, apagones, como le tocó a Chile en febrero, o el apagón masivo que vivieron España y Portugal en abril y que dejó sin electricidad a la península ibérica todo un día.

Mientras los países insisten cada vez más en descarbonizar su matriz energética e incorporar nuevas fuentes de energía, como la solar y la eólica, los sistemas energéticos, las empresas y gobiernos están tratando de mantener la calidad y confianza en sus sistemas, con energías menos estables que las tradicionales.

En entrevista para CAMBIO, Jorge Andrés Carrillo, presidente de ISA, habló sobre los retos en la transmisión de energía, mientras se atiende una mayor demanda y el cambio a nuevas fuentes de energía. Explicó las lecciones que le quedaron a la compañía tras el apagón en Chile, los planes de la empresa a futuro, y los nuevos negocios en los que están trabajando.

CAMBIO: ¿Cuál es su perspectiva sobre esta situación y cómo está preparado el sistema energético colombiano para enfrentarla?

Jorge Carrillo: En la mayoría de países, la demanda de energía está creciendo más rápido que la oferta. Al mismo tiempo, desarrollar proyectos tradicionales de generación se ha vuelto mucho más difícil. Una gran hidroeléctrica que se empiece a planear hoy, probablemente se inaugure en 12 o 13 años, y es complejo por diversos temas como trámites o la relación con las comunidades.

Adicionalmente, hay una presión creciente, que es positiva, por descarbonizar la matriz energética. Por eso, entran las fuentes renovables no convencionales, especialmente la solar, que puede desplegarse en dos o tres años, a diferencia de las hidroeléctricas. El desafío ahora ya no es solamente que la energía llegue a todos los lugares —algo que en gran medida ya se ha superado—, sino si tendremos energía suficiente, a buen precio y con confiabilidad. Esa es la nueva preocupación.

Las energías renovables, como la solar, aunque limpias, tienen limitaciones técnicas y eso implica reconfigurar el sistema. Este tipo de energía no tiene las mismas características que las energías hidráulicas y térmicas. Es más limpia, pero carece de una característica especial, la inercia, y cuando falta se vuelve un problema para todo el sistema.

CAMBIO: En ese contexto, ¿Qué papel juega ISA?

J. A. C.: En la mitad de todo esto está el transporte de la energía, y eso es lo que hace ISA. Conectamos la oferta con la demanda. Antes, cuando los proyectos de generación tardaban alrededor de ocho años, teníamos tiempo suficiente para desplegar nuestras redes. Hoy, si un proyecto se hace en dos años, debemos adaptarnos rápidamente.

Sin embargo, no podemos hacerlo solos. Por ejemplo, si vemos que se están desarrollando proyectos solares en Vichada y queremos construir una línea hacia allá, necesitamos que la UPME lo identifique, lo planifique y saque una licitación. Nosotros no podemos iniciar un proyecto por iniciativa propia.

Hoy tenemos tres preocupaciones principales: El precio de la energía, que está afectando a todos; la suficiencia energética, porque hoy estamos justos, pero en dos años podríamos enfrentar escasez, y la infraestructura de transmisión, que no suele ser parte del debate político, pero es esencial.

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El sistema energético colombiano depende en su mayoría de la generación de fuentes hidráulicas. *Crédito: Colprensa.*

CAMBIO: ¿Qué tan relevante es la participación de ISA en el sistema?

J. A. C.: Hay que pensar en el sistema como un cuerpo humano. ISA sería el sistema circulatorio principal: las arterias. Nosotros conectamos, por ejemplo, una hidroeléctrica con la parte urbana. Eso es el Sistema de Transmisión Nacional, mientras que el Sistema de Transmisión Regional, a cargo de los distribuidores, sería como las venas menores. El 70 por ciento de la energía del país pasa por nuestra red. Nuestro usuario no es el consumidor final, sino el sistema.

CAMBIO: ¿Qué tan vulnerable está hoy el sistema energético colombiano?

J. A. C.: Colombia tiene buenos actores en toda la cadena, lo que ha evitado problemas mayores. Sin embargo, hay vulnerabilidades, especialmente en la costa, donde se necesita más infraestructura de transmisión y subestaciones. Si no se desarrollan, podrían afectar otras zonas. No estamos en riesgo de un apagón nacional porque el sistema está bien configurado: 70 por ciento de nuestra energía es hidráulica, 26 por ciento es térmica, y lo que viene es solar y eólica. Pero si no resolvemos los cuellos de botella en infraestructura urbana. como en la costa, podemos tener colapsos locales.

CAMBIO: ¿Dónde están hoy los principales cuellos de botella?

J. A. C.: Bogotá tiene una saturación de red que impide su crecimiento, pero no ha causado apagones. La costa sí podría enfrentar problemas serios si no se hace inversión urbana. Y si no actuamos pronto, esta entrevista no tendría la misma respuesta dentro de un año.

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Jorge Andrés Carrillo, presidente de ISA. *Crédito imagen: ISA.*

CAMBIO: ISA está en seis países de la región. ¿Cómo ven a Colombia frente a otros mercados?

J. A. C.: Los modelos de negocio son similares. Lo que cambia es la figura jurídica: en Colombia somos propietarios perpetuos; en Brasil y Perú operamos bajo concesiones de 30 años. Los retos comunes son el licenciamiento ambiental y la adquisición de predios. Por ejemplo, en un proyecto de 1.300 km, puede que toque negociar con hasta 20.000 propietarios. Lo más fácil, irónicamente, es lo técnico: hacer torres y tender líneas. Empezar los proyectos es el reto principal.

CAMBIO: Con todo esto en mente, ¿Cómo se está preparando ISA para la transición energética?

J. A. C.: Cuando hablamos de transición energética, nos referimos a descarbonizar la matriz energética. Esto implica desplazar el gas y el carbón, y darle paso a fuentes renovables como la hidráulica, solar, eólica, biomasa e incluso hidrógeno verde. Y aquí hay una frase clave: “sin transmisión, no hay transición”. Se pueden tener todos los parques solares que se quieran, pero si no hay cómo transportar esa energía, no sirve de nada. Y nuestro rol es claro: habilitar esa transición.

Hace 10 años teníamos la mitad de líneas que hoy. Si quisiéramos, podríamos duplicarnos en un año por la demanda que hay en la región. Pero el reto ya no es crecer por crecer, sino escoger bien dónde y cómo. Por otra parte, también estamos apostando al almacenamiento de energía. Esto permite responder a picos de demanda y reduce la necesidad de duplicar infraestructura.

CAMBIO: ¿Cuántos kilómetros de red tiene hoy ISA?

J. A. C.: 73.000 kilómetros. Pero más que contar kilómetros, hoy se habla de capacidad de transporte. Con tecnologías nuevas, podemos aumentar esa capacidad en un 50 por ciento o más, sin hacer un solo kilómetro adicional. Ya no es necesario hacer más líneas para transportar más energía, la tecnología nos permite, con la misma infraestructura podemos transportar más energía.

CAMBIO: Ustedes han hablado de las oportunidades de una interconexión regional: ¿Qué se necesita para avanzar?

J. A. C.: Primero, voluntad política entre los países. Nadie va a autorizar una interconexión si no hay acuerdos de alto nivel. Segundo, armonización regulatoria: ¿quién paga?, ¿cómo se remuneran las inversiones?, ¿cómo circula la energía? Tercero, quién ejecuta el proyecto. Ahí decimos: estamos listos, y competiremos si se abre una licitación.

También hay retos técnicos: cada país opera con una frecuencia distinta y se necesita adaptar el sistema. La interconexión es clave porque todos los países de la región dependen del régimen hidroclimático, pero no al mismo tiempo. Cuando Colombia tiene lluvias, Panamá puede estar en sequía. La idea es compartir excedentes de energía a bajo costo entre países.

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Uno de los retos del sector es cómo garantizar el abastecimiento ante la mayor demanda de energía | Crédito: Colprensa

CAMBIO: En febrero de este año Chile, mercado en el que opera ISA, vivió un apagón. ¿Qué pasó con el sistema?

J. A. C.: Chile es un país muy largo, y su área metropolitana está en el centro. En el extremo norte, casi llegando a Perú, se concentra la mayor generación de energía solar y eólica. Solo hay una línea que conecta esa generación con el área metropolitana, y es de ISA. Cuando ocurrió el evento, por esa línea se transportaba un tercio de la energía que se consume en Chile. La falla se debió a un mal funcionamiento de las protecciones, que son equivalentes a los fusibles en una casa, como diríamos coloquialmente, se saltó el taco.

Chile ya había identificado esa vulnerabilidad, y por eso actualmente estamos construyendo una línea de refuerzo. Pero aún no está lista. En ese momento, ISA logró recuperar su sistema en 40 minutos, y el apagón duró ocho horas. Si no hubiera pasado esa falla, el sistema probablemente habría colapsado en los días siguientes, porque existía una debilidad estructural. Fue una falla sistémica. No fue responsabilidad de una empresa, sino que fallaron varios actores del sistema, incluyendo generadores que deberían haber estado listos para responder ante una contingencia.

CAMBIO: ¿Qué lecciones le quedan a la empresa de esta experiencia?

J. A. C.: Este tipo de apagón debería durar apenas dos minutos, pero al no estar preparados, se prolongó más. Nosotros hemos reforzado nuestros protocolos y equipos, pero la Superintendencia de Energía y Combustibles de Chile formuló cargos contra ocho empresas, más el coordinador eléctrico, como muestra de que fue un fallo colectivo. Este no fue un caso aislado.

Dos meses después, en mayo, ocurrió un apagón en España por causas similares: una alta penetración de energía renovable en un sistema diseñado para energía tradicional. La energía renovable es positiva, pero requiere que todo el sistema y sus actores estén preparados. A raíz de lo sucedido en Chile, ISA está promoviendo una conversación regional sobre la importancia de la confiabilidad. Nos hemos convertido en una voz activa en ese tema, con el objetivo de evitar que esto se convierta en una tragedia en otros países, especialmente en Colombia.

CAMBIO: ¿Qué planes tienen a mediano y largo plazo para fortalecer esa capacidad en sus redes?

J. A. C.: Tenemos una estrategia definida a 2040 con seis ejes principales: consolidar la transmisión como el negocio principal. Muchas empresas del sector están diversificándose en exceso, pero nosotros decidimos mantenernos enfocados en la transmisión.

También estamos desarrollando nuevos negocios de energía. Invertiremos en almacenamiento y soluciones energéticas distribuidas. Para entender mejor esto, es como si a una empresa que tiene una planta le instalaramos un parque solar cerca para abastecerla directamente, y complementar con almacenamiento para extender la disponibilidad de energía.

Otro foco es el crecimiento estratégico en el negocio de vías, pues queremos mantener y expandirlo de forma selectiva; una gestión activa de nuestro portafolio; queremos también duplicar el Ebitda de 2024 y contribuir positivamente a comunidades, colaboradores y territorios, con una estrategia clara de sostenibilidad.

CAMBIO: ¿En qué consisten los nuevos negocios de ISA

J. A. C.: Uno de los más importantes es el almacenamiento. En los parques solares, por ejemplo, el pico de generación es al mediodía, justo cuando el consumo es bajo. El almacenamiento permite guardar esa energía barata para usarla en las horas pico y amplía la utilidad de los parques solares de ocho a 12, 18 o hasta 24 horas. Ya construimos la primera batería de gran escala de Latinoamérica en Brasil. Ya sabemos cómo operarla, y vamos a seguir profundizando en ese camino. Nuestra ambición es que, así como hoy nos asocian con transmisión, en 2040 seamos líderes regionales en almacenamiento.

El otro negocio que estamos desarrollando es el B2B (empresa a empresa). Tradicionalmente, nuestro negocio ha sido B2G (empresa-gobierno), como las concesiones viales o la transmisión. Ahora queremos ofrecer soluciones a empresas que necesiten conexión y energía, enfocados en grandes clientes.

CAMBIO: Finalmente, ¿Cómo está el negocio de concesiones viales de ISA?

J. A. C.: Nuestro negocio de vías está principalmente en Chile, donde tenemos varias concesiones, y una en Colombia: la vía Cartagena–Barranquilla, conocida como Ruta Costera, con los viaductos sobre los manglares. También tenemos una nueva concesión en Panamá, actualmente en construcción.

Este negocio nos habilita a hacer más proyectos de energía, que es nuestro foco. Cuando se manejan bien, las concesiones viales permiten generar ingresos que apoyan nuestras inversiones en transición energética. Eso sí, las concesiones son finitas. En Chile, varias van a vencerse pronto, y la idea es reemplazarlas participando en nuevas licitaciones. En Colombia, por ahora, no hay licitaciones activas, pero estamos listos para competir cuando se presenten.

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