
Transparencia y regulación de encuestas electorales: CNE aclara dudas ante firmas y medios de comunicación
Comisionados del Consejo Nacional Electoral explicaron los cambios recientes en la regulación de encuestas, respondieron inquietudes del sector y detallaron sus retos metodológicos. Además, reiteraron su compromiso con la transparencia electoral.
En la antesala de las elecciones presidenciales del próximo 31 de mayo, el Consejo Nacional Electoral (CNE) abrió un espacio de diálogo con firmas encuestadoras, medios de comunicación, comisionados y magistrados para explicar los alcances de la nueva regulación sobre encuestas electorales.
El encuentro “Diálogo sobre Transparencia y Regulación de Encuestas” del CNE, retransmitido por CAMBIO, tuvo como objetivo socializar y aclarar algunos aspectos de la Ley 2494 de 2025 y la Resolución 1197, normas que buscan mejorar la confianza en este tipo de mediciones y garantizar que la ciudadanía vote de manera informada.
Lejos de imponer mayores cargas, el CNE insistió en que esta regulación pretende fortalecer los procedimientos y métodos de medición, incorporando mecanismos de verificación y auditoría que antes no existían en el país.
Una regulación que se fortalece: más controles y trazabilidad
Durante el encuentro, el CNE enfatizó en que la nueva ley no crea un sistema desde cero, sino que actualiza un marco ya existente. Como explicó el comisionado Álvaro Mauricio Montenegro, desde 1996 ya se exigía el registro de firmas encuestadoras y la publicación de fichas técnicas para difundir estudios.
Sin embargo, estas medidas “resultaban insuficientes” frente a los retos actuales, especialmente por la circulación de encuestas sin soporte técnico en redes sociales y las dudas que expresaban los ciudadanos sobre los métodos empleados. En ese contexto, la Ley 2494 de 2025 introdujo cambios orientados a fortalecer la transparencia y la trazabilidad.

Ahora, las encuestas deben cumplir con diseños muestrales probabilísticos, reportar márgenes de error del 3 por ciento y garantizar que sus resultados puedan ser auditados por cualquier ciudadano o autoridad. En otras palabras, no solo se exige mostrar la ficha técnica, sino explicar y verificar que los estudios se construyen bajo lineamientos generales.
Según el comisionado Montenegro, esto también implica una diferenciación clave entre encuestas y sondeos. Mientras que las encuestas deben cumplir criterios metodológicos estrictos, los sondeos quedan prohibidos en el ámbito electoral, ya que “un sondeo no se puede controlar en general”.
Como parte de la implementación, el CNE estructuró una comisión técnica encargada de evaluar estos aspectos. Este grupo, conformado por cinco expertos postulados por universidades, tiene la función de “dar fe de lo técnico” y aportar conocimiento especializado al proceso de supervisión.
Representatividad, tecnología y límites de las encuestas
Uno de los ejes del diálogo fue la discusión sobre la representatividad de las encuestas, especialmente frente al auge de herramientas digitales.
Montenegro advirtió que “la creciente aparición de tecnologías ha hecho parecer que hay cosas que se pueden hacer diferente”, pero aclaró que esto no garantiza resultados confiables. En particular, señaló que muchos modelos de inteligencia artificial “están construidos sobre datos sesgados”, lo que afecta su capacidad de representar adecuadamente a la población.
También se cuestionaron los sondeos en línea, ya que quienes participan lo hacen de manera voluntaria. A diferencia de estos ejercicios, las encuestas reguladas deben partir de muestras probabilísticas y selección aleatoria. “Que exista tecnología no garantiza la representatividad”, insistió.

El CNE explicó que incluso bases de datos amplias pueden ser insuficientes. De acuerdo con el auditor Andrés Cruz Pérez, frente a los casi 40 millones de colombianos que pueden ejercer su derecho al voto, “algunas firmas trabajan con bases de entre 160 mil y 200 mil números, lo que equivale a cerca del 0,5 por ciento de la población”.
En este punto, los comisionados reiteraron que las encuestas no deben entenderse como predicciones electorales: “son herramientas para medir percepciones en un momento determinado, no para anticipar resultados”.
Exigencias, más costos y ajustes en discusión
De acuerdo con los comisionados, la aplicación de estos estándares implica mayores exigencias técnicas para las firmas encuestadoras. Según se discutió en el encuentro, esto ha incrementado los costos de operación, especialmente por la necesidad de cumplir con procesos auditables y metodológicamente verificables.
No obstante, la entidad insistió en que el objetivo de estas normativas no es complejizar los procesos, sino mejorar la calidad de la información disponible para la ciudadanía y fortalecer la confianza en este tipo de mediciones.

En ese sentido, el CNE reiteró su compromiso con la transparencia de las elecciones y con la necesidad de que los ciudadanos puedan tomar decisiones informadas. Asimismo, señaló que mantiene abiertas sus puertas al diálogo con firmas encuestadoras y medios de comunicación, con el fin de resolver inquietudes, ajustar la regulación cuando sea necesario y garantizar que los procesos sean confiables, comprensibles y útiles para todos los actores involucrados.
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