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James Rodríguez y Luis Díaz.
Deportes

Luis Díaz, el Balón de Oro y la capitanía de la Selección Colombia

James Rodríguez y Luis Díaz

Ayer, en uno de los partidos del siglo, Luis Díaz volvió a ser figura y le hizo un gol de museo al Paris Saint Germain en Francia. ¿Por qué su candidatura a ganarse el Balón de Oro es una realidad objetiva? ¿Lorenzo debería darle la cinta de capitán en el Mundial? Juan Francisco García da sus opiniones.

Por: Juan Francisco García

Con 3.490 minutos jugados, Luis Díaz supera la participación en cancha de los estelares Harry Kane, Joshua Kimmich y Michael Olise. Los 17 pases gol que ha dado en la temporada lo tienen en el podio de los mayores asistidores de Europa, junto a Lamine Yamal, Bruno Fernandes y su amigo Olise. En cuanto a goles, los 24 que acumula en su bolsa personal lo tienen en el top 5 de las grandes ligas al lado de Kane, Mbappé, y un tal Erling Haaland. 

Además de ser uno de los grandes responsables para que el Bayern Múnich, otra vez, sea el campeón imperial y anticipado de Alemania, en los partidos calientes de Champions, en los que está en juego la verdad, el extremo izquierdo forjado en La Guajira ha sido altivo e imperial: le hizo gol al Real Madrid en el Bernabéu y, en la vuelta, marcó el golazo con el que Múnich se enteró de que estaría en una nueva semifinal. Ayer, en uno de los partidos del siglo, hizo un gol de museo de esos de los que solo son capaces los que saben que viven con el don adentro. Control de taco, juego de caderas y disparo seco al palo lejano. Joya.

Los criterios para entregar el Balón de Oro son tres: actuaciones individuales con carácter decisivo e impresionante; actuaciones y logros del equipo, y clase y juego limpio. Más allá de una tarjeta roja que se ganó en Champions por una patada feroz, la calificación de Díaz de cara al premio más glamuroso es sideral. A poco más de un mes del próximo mundial, la ecuación es clara: si el Bayern gana la Champions y la Selección Colombia logra llegar al menos a cuartos de final, Luis Díaz peleará en serio el Balón de Oro. 

Decir esto en un país como Colombia, inevitablemente, suena a chovinismo y a folclor barato. Pero pasa que Luisito, desde que fichó por el Liverpool, se ha dedicado a llevar su fútbol a un nivel tan insospechado, que hoy basta con ir a los números para sustentar que no cabe duda de que entre los nuestros hay una excepción de esas que juega con guayos de oro. 

Luis Díaz como capitán de la Selección Colombia

Por estos días, como parte del proceso de preparación para el Mundial, el técnico Néstor Lorenzo pactó un encuentro con James Rodríguez, capitán de la Selección Colombia, en Minnesota. Aunque nunca sabremos los términos concretos de la reunión, es innegable que el técnico tuvo que expresarle lo que a estas alturas preocupa a todos: además de estar en una liga menor, en un equipo menor, el líder del equipo nacional acumula escasos minutos en el ¡Minnesota United! Su estado de forma, en los amistosos contra Francia y Croacia, equipos de verdad, rozó con lo patético. 

Por eso, hoy es fáctico afirmar que su presencia en el equipo, como titular y capitán, es una amenaza cierta para enfrentar a selecciones que, como Francia y Croacia, basan su poderío en los atributos del fútbol moderno: ritmo, sacrificio, ida y vuelta, intensidad y consistencia. Equipos a los que les tendremos que ganar si es que queremos consumar un mundial festivo e inédito. Selecciones que saben pasarle factura a los contrarios que dan papaya al alinear una estrella que no sabe, y no puede, perseguir a su marca, asfixiar en la salida, ayudar en la imprescindible misión grupal cuando el balón es de los otros. 

Así las cosas, como los milagros no existen y James llegará a la concentración del Mundial en México por fuera de las exigencias que la élite exige, Lorenzo debería mirarse al espejo y, como hizo Ancelotti con Neymar, aterrizar a su super estrella. Debió haberle dicho, pues, de frente y con acento, que su rol en la gran fiesta será de reparto. En los segundos tiempos. Para alumbrar con su lámpara y su genio los partidos trabados e inconclusos. 

Y que la cinta de capitán, obedeciendo al sentido común, la llevará Lucho. El único de la Selección Colombia que hoy por hoy es figura de un equipo de élite. El mejor ejemplo de la síntesis entre talento y sacrificio. El velocista que además de regar contrarios para buscar el gol, persigue a sus rivales con la certeza de que recuperar el balón, sea cual sea tu apellido, es tan necesario como consumar una gambeta. El mejor ejemplo de consistencia y regularidad que, sin lesiones, sin escándalos, sin manoteos ni jarritas en el campo, ya puede decir que su nombre lo han cantado alemanes e ingleses. 

¿Queremos competir en la Copa Munduial FIFA 2026? El bastón de mando lo debe llevar el mejor extremo izquierdo del mundo. Ese que mandó a la mierda el axioma de que en estas tierras somos talentosos pero inconsistentes. Ese que ha demostrado que se hace mejor en los momentos límites. Lo que nos falta. Lo que nos ha faltado desde siempre.

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