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Néstor Lorenzo y Sebastián Villa
Deportes

¿Puede un abusador estar en la Selección Colombia?: el escándalo de Néstor Lorenzo con Sebastián Villa

Néstor Lorenzo y Sebastián Villa. El entrenador argentino declaró que el futbolista, condenado por violencia de género, está entre los posibles convocados para el Mundial. Créditos: Colprensa externos/Redes Sociales

Para nuestro periodista Juan Francisco García, más allá de las tristes presentaciones de la Selección Colombia contra Croacia y Francia, lo realmente lamentable fue la llamada de Néstor Lorenzo a Sebastián Villa como posible convocado al Mundial. Su análisis sobre por qué, bajo ninguna circunstancia, debería vestir la ‘camiseta de todos’.

Por: Juan Francisco García

Entre el 2 de junio de 2023 y el 2 de junio de 2025, el delantero paisa Sebastián Villa cumplió una condena de dos años y un mes de prisión en suspenso (lo que en el marco de la justicia argentina significa recibir una sanción domiciliaria siempre y cuando el condenado cumpla con ciertos imperativos de conducta fijados por el juez). La condena tuvo lugar porque su expareja, Daniela Cortés, logró comprobar que el 27 de abril de 2020, en pleno encierro por la pandemia, el futbolista la agredió con golpes en la frente, patadas en el estómago y amenazas.

“Lamentablemente me toca hacer esto hoy porque ya no aguanto más. Fueron dos años viviendo juntos de muchos sufrimientos, en los cuales perdoné y perdoné golpes, esperando un cambio de parte de él y nunca pasó. Hay amenazas y todo diciendo que me va a dañar la vida y la de mi familia, llamando a personas malas que trabajan en mi ciudad, haciendo que solo entre en desesperación al ver a mi familia en peligro. Hago esto por miedo porque este hombre, a quien lo ven en redes o prensa como si fuera un hombre sabio y habla con madurez, pero la realidad es otra, un maltratador tanto físico como psicológico; mucha gente está de testigo”, publicó Daniela Cortés en sus redes sociales después de tramitar la denuncia. 

En 2021, Tamara Doldán, otra expareja de Villa, lo denunció ante la justicia argentina por violencia de género, abuso sexual y tentativa de homicidio, hechos que habrían ocurrido en la casa del futbolista, después de un asado con otros jugadores de Boca Juniors, el entonces club de Villa.  “Yo quería salir todo el tiempo, pero si no me calmaba, no podía salir. Si no dejaba de llorar o de hacer drama, como dice él, no podía salir. Me costó parar de llorar en un momento. Yo sabía que no podía irme si no me calmaba, como me decía él. Después de todo eso, él me abrazaba, [pedía] que le dijera si lo quería, [decía] que nosotros íbamos a estar juntos, que él me quería. Queriendo convencerme de que no había pasado nada. Me lavé la cara, pero salí demacrada”, declaró Doldán en una entrevista.

En octubre de 2021, después de un acuerdo de resarcimiento económico entre Villa y Doldán, la víctima retiró la denuncia y el futbolista fue absuelto. Así, en el presente, si nos ceñimos estrictamente al ámbito legal, es preciso decir que Sebastián Villa está a paces con la justicia. 

Ese es, justamente, el argumento que da el técnico argentino de la Selección Colombia, Néstor Lorenzo, para postular su nombre como uno de los posibles convocados al próximo mundial. “Entendemos que su situación legal está solucionada, pero no soy quién para juzgarlo”, declaró Lorenzo cuando fue preguntado si tenía reparos por sus conductas fuera de la cancha.

El fiable periodista y director de Publimetro, Alejandro Pino Calad, en el programa deportivo La Titular, “tiró el bombazo” de que la convocatoria de Villa estaba decidida por el técnico hasta que Ramón Jesúrum, el gran patriarca de la Federación Colombiana de Fútbol, se lo prohibió “para no espantar a los patrocinadores de la Selección”. 

Sobre esto, Lorenzo explicó que Villa fue ‘bloqueado’ protocolariamente por él (un paso anterior exigido por la FIFA antes de convocar a los jugadores formalmente), pero que, finalmente, por decisiones eminentemente deportivas, lo llamó a decirle que no entraría en la lista final para los amistosos que perdimos contra Francia y Croacia. 

En otra declaración, Lorenzo confirmó que el futbolista condenado por violencia de género está en el radar para ir a la Copa Mundial de la FIFA 2026 por sus méritos deportivos como jugador de Independiente de Rivadavia, y que bien podría estar entre los convocados para la siguiente fecha FIFA con amistosos programados contra Costa Rica y Jordania, el 27 de mayo y el 7 de junio. 

¿Lorenzo no es quién para juzgarlo?

Si además de ceñirnos al ámbito legal, metemos en la ecuación el momento deportivo de Sebastián Villa, su convocatoria tiene sentido: es figura rutilante de Independiente Rivadavia y uno de los grandes culpables de que el equipo corra de primero en el grupo A de la Liga Argentina y esté con el sueño intacto en la Copa Libertadores. El año pasado, con él como ‘Mesías’ en las fases finales, el club ganó por primera vez la Copa Argentina.  

Las verdades incómodas de la Selección Colombia 

En Rivadavia, pues, Villa ha vuelto a ser el temible delantero que, además de una intuición feroz para robarse los espacios, es imparable por las bandas y tiene afilado el sentido del gol. De nuevo se ha desplegado como el jugador total, con gambeta y coraje, que convenció a Boca Juniors de pagar casi dos millones de dólares por tenerlo entre sus filas en el 2018. El paisa es hoy la sensación de la liga del país campeón del mundo, su ficha se valorizó en millones, y son varios los equipos grandes que preguntan por él. Tiene 29 años: la pulpa futbolística para un goleador. 

No hay debate en que para la Selección Colombia, que se mostró pálida, predecible e inofensiva contra Croacia y Francia, deportivamente, le vendrían muy bien sus trucos, su fútbol de barrio, su desborde y romance con el gol. 

Pero pasa que el fútbol, todavía, a pesar de los Jesurúm, Trump e Infantino, que lo moldean a su antojo perverso, encarna valores simbólicos y materiales. Y más en un país como Colombia en el que, desde hace décadas, nos preciamos de tener en ‘el equipo de todos’ quizá el único refugio identitario que nos mete a todos en el mismo bus. Y más en un país como Colombia en el que, en el año 2025, se registraron 123 feminicidios: uno cada tres días. Y más en un país como Colombia en el que entre el 70 y el 80 por ciento de las mujeres víctimas de violencia de género física y sexual no denuncian a su victimario para evitar procesos revictimizantes, por temor del agresor, desconfianza en la justicia y percepción de impunidad. 

Néstor Lorenzo fecha FIFA
A pesar de la última racha de resultados irregulares, Néstor Lorenzo tiene una imagen favorable en el país. Considerar a Sebastián Villa para ir al Mundial puede ser un gran dolor de cabeza adentro y afuera de la cancha. Créditos: Colprensa externo.

Y esto, Lorenzo, debería saberlo. Su “no soy quién para juzgarlo”, siendo el máximo líder del máximo símbolo identitario del país, es pusilánime y celebratorio. Jugar con la camiseta Adidas de la Selección Colombia, el sueño frustrado de millones de colombianos, es un premio deportivo, pero, sobre todo, social. Es llegar a la cúspide de la representación y el orgullo. El punto máximo para un atleta en este país. 

Su “no soy quién para juzgarlo”, siendo el máximo líder del máximo símbolo identitario del país, es pusilánime y celebratorio.

El sueldo millonario que Lorenzo percibe por guiar a la Selección Colombia, así no esté en su contrato, así ni se le ocurra al impresentable de Jesurúm, tácitamente implica una responsabilida social y espiritual. Está lidiando con el patrimonio histórico. Es el guionista de una narrativa que nos interpela a casi todos. Y a todas. 

Lorenzo, a estas alturas del partido, debería saber que, solo con abrirle la puerta al condenado, ataca de frente a las muchas mujeres que, debajo de la camiseta de la Selección Colombia, llevan cicatrices imborrables causadas por patadas en el estómago, puñetazos en la frente y amenazas, como la perpetrada por Villa contra su expareja. 

Claro que Lorenzo tiene que juzgar el carácter personal del jugador cuando este excede las líneas rojas, como evidentemente lo hizo Villa. Y claro que, sin miramientos, tiene que cerrarle la puerta al acosador.

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