
Habla el presidente de Cerro Matoso: ¿qué pasará ahora que a la empresa la compró un millonario turco?
Ricardo Gaviria, presidente de Cerro Matoso, conversó con CAMBIO sobre la venta de la única empresa productora de níquel en Colombia. La semana pasada se anunció que la casa matriz, South32, alcanzó un acuerdo de adquisición con CoreX, propiedad del empresario Robert Yüksel Yildirim. Se espera que antes de que termine el año la empresa colombiana cambie de manos.
“Las obligaciones laborales, legales, ambientales y sociales son de Cerro Matoso, no de South32 o CoreX”, aseguró Ricardo Gaviria, presidente de Cerro Matoso. La empresa opera desde 1982 en una mina a cielo abierto en Montelíbano, Córdoba, y es la única productora de níquel que hay en el país. Allí, además de la mina, también tiene una planta en la que procesa el mineral que se exporta a diferentes mercados.
A principios de año se conoció que la casa matriz de la empresa, la australiana South32,había decidido vender la compañía. La razón: para la multinacional ya no es tan rentable el negocio del níquel y decidieron enfocar su estrategia en otros minerales, como el cobre y el zinc. Por el contrario, para el empresario turco Robert Yüksel Yildirim, propietario de CoreX, el níquel es “oro”.
Su empresa opera en el sector minero y metalmecánico, tiene puertos y terminales logísticos, está en el transporte marítimo, la infraestructura y las energías renovables. En los últimos años, adquirió una mina de níquel en Costa de Marfil, y otras operaciones de níquel en Macedonia y Kosovo. Cerro Matoso es su entrada en América Latina.
Gaviria, quien lleva al frente de Cerro Matoso desde 2013, conversó con CAMBIO sobre el cambio de dueño y las expectativas de la operación, explicó lo que podría venir para la compañía en temas operativos y los planes a futuro.
CAMBIO: A inicios de año, Cerró Matoso había anticipado que su casa matriz planeaba venderla. ¿Qué hay detrás de esa decisión?
Ricardo Gaviria: A inicios de año la casa matriz anunció que Cerro Matoso estaba en venta, pero eso fue una decisión que venía cocinándose de tiempo atrás porque South32 decidió hace un tiempo enfocarse más en cobre y en zinc, y deshacerse de activos de carbón, y como tema estratégico decidió reducir 50 por ciento las emisiones de CO2 al año 2035. Por eso, vendió activos de carbón en Australia y Sudáfrica, y adquirió activos de cobre en Chile y un proyecto de zinc en Arizona, que ya se está desarrollando y debería estar en producción en 2026 o 2027.
En ese contexto, en febrero se anunció la venta de Cerro Matoso e inició el proceso de búsqueda de comprador. La semana pasada se anunció que ya el negocio estaba prácticamente cerrado. El nuevo dueño es una empresa turca llamada CoreX, liderada por el empresario Robert Yildirim.

CAMBIO: ¿De qué depende que se haga efectivo ese acuerdo?
R.G.: Todo este acuerdo está sujeto a aprobaciones tanto para CoreX, que tiene oficinas en Holanda y Suiza y clientes de níquel en Italia, entonces debe pasar por unos procesos legales para que esto se apruebe. Lo mismo ocurre para South32, porque Cerro Matoso pertenece a un holding en Reino Unido. Hay una serie de procesos legales que deben cumplirse, pero lo más probable es que para diciembre de este año Cerro Matoso pase a ser parte de CoreX.
CAMBIO: CoreX es una empresa que se está expandiendo en el negocio del níquel. Cerro Matoso es su primer activo en esta parte del mundo. ¿Qué oportunidades hay para la empresa?
R.G.: CoreX fue registrada el año pasado en Holanda, pero sus activos no vienen del año pasado. Vienen de una familia empresarial con 35 años de experiencia. Uno de sus socios, Robert Yildirim, decidió enfocarse más en minería y tiene la visión de que CoreX esté entre las 50 compañías mineras más grandes del mundo en los próximos diez años. Desde el punto de vista del níquel, quiere hacer de este mineral uno de sus ejes estratégicos. En los últimos años, adquirió una mina de níquel en Costa de Marfil, activos similares a los nuestros en Macedonia y en Kosovo. Su intención es continuar buscando activos relacionados con el níquel.
A diferencia de South32, ya hay sinergias con CoreX. Además, uno de los potenciales de crecimiento de Cerro Matoso es importar mineral de otras jurisdicciones con mejor tenor, lo cual permitiría aumentar la producción y habilitar minerales que hoy no pueden usarse por su composición. Este grupo está completamente integrado: tiene puertos, buques, minas, oficinas de mercadeo en Suiza… Ya está muy metido en el negocio del níquel y eso puede generar grandes beneficios.
CAMBIO: Usted ha mencionado antes la “habilitación de materiales”. ¿Podría explicarnos de forma sencilla en qué consiste eso?
R.G.: Claro. Nuestro horno opera a 1.500 grados de temperatura. Para que funcione bien, todos los metales y minerales que entran deben derretirse a esa temperatura: níquel, hierro, aluminio, manganeso, sílice, etcétera. Por eso es clave que el mineral que entra tenga una química específica, una mezcla adecuada para que todos se fundan al mismo tiempo.
Hay minerales que hoy tenemos en nuestras minas de Montelíbano y Planeta Rica que no pueden usarse porque no tienen con qué mezclarse para lograr esa química. Al importar mineral con características complementarias, podemos usar esos recursos locales que hoy están subutilizados.
CAMBIO: ¿Cuál es la capacidad de producción de la mina y qué tanto puede incrementar la operación con el nuevo dueño?
R.G.: Históricamente, entre 2001 y 2014, producíamos unas 50.000 toneladas. De 2014 a 2024, bajamos a unas 40.000, y este año estamos en 35.000. Si no hacemos nada, seguirá bajando, porque el grado de níquel en la mina ha disminuido: hace 40 años era de 3 por ciento, hoy es de 1,4 por ciento.
Con nuestra idea de importar minerales, el año pasado hicimos una prueba importando dos buques de 60.000 toneladas desde Guatemala. Eso nos permitió aumentar la producción y mejorar el contenido de níquel. Nuestra producción depende del grado de níquel que entra a la mina. Nosotros derretimos unos 3 millones de toneladas de material al año, pero si el contenido de níquel es bajo, el producto final también lo es. Si logramos aumentar ese contenido, podemos mejorar la producción sin aumentar el consumo energético.
CAMBIO: Hay situaciones del mercado internacional de níquel que han impactado a la empresa, como los previos. ¿Cómo está hoy ese mercado internacional?
R.G.: Hace diez años, Indonesia producía el 10 por ciento del níquel del mundo; hoy produce el 50 por ciento. Hay una sobreoferta, porque también la demanda en China ha caído un poco porque su crecimiento se ha desacelerado. En los últimos 18 meses, los precios han estado bajos. La clave es mantener una estructura de costos baja para sobrevivir en este entorno.

CAMBIO: Siempre que hay cambios corporativos preocupan los empleos. ¿Qué cambia con este nuevo dueño?
R.G.: Es importante mencionar que South32, al buscar comprador, tuvo en cuenta que se respetarán las obligaciones laborales, legales, ambientales y sociales. Esas obligaciones no son de South32 ni de CoreX, sino de Cerro Matoso, que es una empresa registrada en Colombia.
Necesitamos a la gente para operar. En general, tenemos una organización ligera. Hasta diciembre seguimos bajo el paraguas de South32. Tenemos alrededor de 1.900 empleados entre directos e indirectos. Una vez llegue el nuevo accionista, se darán las nuevas directrices, pero por ahora seguimos igual.
CAMBIO: CoreX está enfocado en el negocio del níquel. ¿Eso se traducirá en más inversiones para la empresa?
R.G.: Cerro Matoso será parte de un grupo que tiene al níquel como eje estratégico. Eso abre la puerta a sinergias tecnológicas, mejores condiciones de negociación para insumos, y más dinamismo. Por ejemplo, el ferroníquel, nuestro producto, tiene 28 por ciento de níquel y 72 por ciento de hierro. A través de un proceso de sulfurización, se puede invertir esa proporción, obteniendo un producto usado como precursor para baterías. Este proyecto no era prioritario para South32, pero sí lo es para CoreX.
Otro ejemplo: en 2020 conseguimos una licencia ambiental que incluía una planta de autogeneración de energía con gas. Esto nos permitiría ahorrar hasta 16 millones de dólares al año, pero para South32 esta planta no era estratégica porque va en contra de su estrategia de reducir emisiones. Con CoreX, este proyecto podría reactivarse.
CAMBIO: El país está entrando a un año electoral, un escenario político complejo, a lo que se suma las dificultades económicas en temas fiscales, ¿cómo ve el panorama? ¿Hay preocupación?
R.G.: Claro que preocupa. Por ejemplo, cuando el Gobierno propuso que las regalías no fueran deducibles, eso habría tenido un impacto enorme, pero afortunadamente la Corte lo tumbó. La inestabilidad jurídica de este país no es algo de este Gobierno, en general no ha sido la mejor. Pero más allá de eso, hemos trabajado bien con las autoridades ambientales, el Ministerio del Interior y las comunidades. Vivimos en un mundo globalizado, y debemos seguir haciendo bien las cosas, las empresas no podemos irnos de acá.
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