
¿Qué pasará con los accionistas de Argos y Sura con el divorcio de los grupos empresariales?
Los dos grandes conglomerados de empresas culminaron en los últimos días su proceso de escisión y separaron definitivamente sus acciones e inversiones. ¿Cómo afecta eso a sus accionistas y qué hay detrás de ese proceso?
Desde hace varios meses, el Grupo Sura y el Grupo Argos vienen anunciando su separación definitiva, el fin de casi cinco décadas de una relación en la que ambas empresas tenían inversiones en la otra. En adelante, las inversiones de estas corporaciones irán por caminos separados, y con ello también culmina formalmente el Grupo Empresarial Antioqueño, o el famoso GEA, del cual también hizo parte por años el Grupo Nutresa.
En palabras sencillas, lo que hicieron las empresas fue romper una estructura de participaciones accionarias cruzadas en la que Argos era dueña de una parte de Sura, y Sura también era dueña de una parte de Argos. La separación definitiva entre ambos grupos se da luego de que la Superintendencia Financiera le dio luz verde hace un mes para completar un proceso de escisión.
La idea de ambos grupos es simplificar su estructura, y con ello, y en palabras de las empresas, enfocar mejor sus inversiones en las operaciones centrales de sus negocios: Grupo Argos en infraestructura y materiales de construcción, y Grupo Sura en seguros y el sector financiero.
El año pasado, las asambleas de accionistas avalaron un proceso denominado ‘escisión parcial por absorción’, que consiste en que cada grupo saca una parte de su patrimonio y lo transfiere al otro, que absorbe la parte que escindió el otro grupo. Por eso algo clave en este proceso es qué pasará con los accionistas de los dos grupos y las participaciones en cada uno. Producto de esta transacción, el Grupo Argos quedó con más de 40.000 accionistas, mientras que Grupo Sura tiene ahora alrededor de 41.000.
Una historia de inversiones y desinversiones
La idea de simplificar la estructura corporativa de Grupo Argos y Grupo Sura no es nueva. En realidad, es un proyecto que lleva casi 25 años andando. Ambos conglomerados lograron fortalecerse durante las últimas décadas del siglo XX gracias a la estructura del GEA, un esquema en el que las empresas antioqueñas comenzaron a invertir entre ellas mismas para protegerse de compradores de otras regiones y fortalecer sus operaciones. Llegaron a ser cerca de 150 empresas con inversiones entre todas.
Las empresas quedaron agrupadas en tres grandes conglomerados: Argos, enfocado en materiales de construcción, Suramericana, en el sector financiero, y la Compañía Nacional de Chocolates, que después pasó a llamarse Nutresa, cuyo centro era la industria de alimentos. Esa estructura de participaciones cruzadas, a la que popularmente también se le llama enroque accionario, les permitió a las tres compañías fortalecerse y seguir creciendo.
Pero este modelo se volvió muy enredado y complejo para los inversionistas. Por eso, a mediados del año 2000 las compañías comenzaron a simplificar su estructura. Hacia el año 2002, Argos comenzó a fusionar las ocho cementeras que tenía bajo su poder, y las unificó bajo Cementos Argos.
Luego escindió todas las acciones que no eran cementeras, como las de Sura, Enka, y todas las empresas en las que tenían inversiones por medio del GEA y con ellas formó Inversiones Argos, que también quedó como socio mayoritario de Cementos Argos. Esa organización pasó a llamarse Grupo Argos en 2006.
Con esta separación dentro del grupo, Argos volvió a centrarse en su operación tradicional, quería diversificar con negocios afines al cemento. El Grupo compró Colinversiones, un holding que tenía varios negocios. Vendieron todo lo que no era energía y de allí salió Celsia. Y después decidieron entrar al negocio de las concesiones viales y aeroportuarias, con la compra de Odinsa. Todo esto pasó entre 2005 y 2018. Y algo similar sucedió con Grupo Sura y Grupo Nutresa.
Después llegaron las OPA. En noviembre de 2021, el banquero Jaime Gilinski quiso acercarse al GEA con un truco: lanzó una oferta pública de adquisición (OPA) por Nutresa. Si compraba baratas esas acciones podía llegar a los otros dos grupos. En total fueron ocho OPA, llegó a tener 41 por ciento de Nutresa y el 30 por ciento de Sura. Pero no logró quedarse con nada de Argos.
Las compañías quedaron en una situación incómoda. Gilinski ganó participación, pero quedó en una posición en la que no podía tomar decisiones mayoritarias. Tras varias tensiones, se terminó firmando un acuerdo en el que todos intercambiaron sus participaciones, el Acuerdo de Madrid.
Para Argos eso fue un gran negocio. Cambió una participación de 9,9 por ciento en Nutresa por un 35 por ciento de participación accionaria en Sura y una utilidad de 2,6 billones. Al final del intercambio, Argos se quedó con el 80 por ciento de las acciones de Sura y Sura se quedó con 50 por ciento de las acciones de Argos.
Con el respaldo mayoritario de sus accionistas y la aprobación de la Superintendencia Financiera de Colombia, Grupo Argos avanza en la implementación de una de las transformaciones empresariales más relevantes del mercado de capitales colombiano.
— Grupo Argos (@Grupo_Argos) June 27, 2025
La compañía eliminará las… pic.twitter.com/pBs2rai0HG
Los cambios para los accionistas
En octubre del año pasado, las dos compañías les pidieron a sus accionistas, a las administraciones de las juntas, que les permitieran 'desenrocarse'. La vocación de Argos no es controlar un conglomerado financiero, y la de Sura no es controlar un conglomerado de infraestructura. Las asambleas aprobaron esto, y las empresas comenzaron a buscar la mejor salida.
Era desentramar inversiones por casi 19 billones. Luego de muchas consultas con expertos y compañías especializadas llegaron a la conclusión de que la mejor forma de ‘desenredar’ las inversiones era por medio de una escisión parcial por absorción.
Cuando se firmó la escisión, el año pasado, el presidente del Grupo Argos, Jorge Mario Velásquez, se refirió a cómo este modelo era funcional en sus inicios y ayudaba a las personas a diversificar sus activos, pero con los años ese modelo dejó de tener el mismo sentido. La realidad ha cambiado y hoy los inversionistas prefieren diversificar de manera directa según sus preferencias.
“Hace 50 años ofrecer vehículos que permitieran a un inversionista la diversificación de sectores era muy atractivo. Una persona que invertía en Grupo Argos compraba una acción de esta organización, pero simultáneamente tenía exposición a un negocio financiero, como es Grupo Sura, o a un conglomerado de alimentos como es Nutresa”, comentó Velásquez en su momento.
Probablemente hablar de una “escisión parcial por absorción” no le dé mucha claridad a la gente. Una forma de entenderlo es imaginando que Argos es una gran bolsa con más bolsitas adentro: una que se llama Cementos Argos, otra Celsia, otra Odinsa y una de ellas es Sura. Lo mismo pasa con la gran bolsa de Grupo Sura, que tiene dentro varias bolsas, como la de Bancolombia, Suramericana y una que se llama Argos.
La clave para entender cómo funciona este proceso está en imaginar que se saca la bolsita de Sura dentro de la gran bolsa de Argos y viceversa, se le entrega al otro grupo, y dicho conglomerado las cancela. Pero al hacer ese intercambio y cancelar las acciones, en la práctica, cada grupo queda con menos acciones.
💫 Comenzamos un nuevo capítulo como Compañía.
— Grupo SURA (@GRUPOSURA) July 26, 2025
Concluimos la escisión con #GrupoArgos y #CementosArgos, luego de casi 50 años de participaciones cruzadas, un hito transformacional para nuestra Compañía.
Le damos la bienvenida a los miles de nuevos accionistas, que nos… pic.twitter.com/PbwLJ2liHO
Ese punto es clave para los accionistas. Si bien hay una “reducción” en las acciones totales del grupo, la participación de cada accionista aumenta. Es como si fuera más grande la porción de la torta que les toca a cada uno. Según la empresa, representan un 20 por ciento más de derechos económicos.
Por ejemplo, si un accionista tiene 50 millones de pesos en 1.000 acciones, al cancelarse las acciones del intercambio, esas mismas 1.000 acciones pesan más o valen más dentro de la propiedad de la compañía.
Ahora, al hacer ese intercambio y cancelar las acciones, los Grupos le deben ‘algo’ a los accionistas, porque se les sacó una parte de esa compañía en la que tienen inversiones. Para pagarles, Grupo Argos emitió unas nuevas acciones, y se las entregó a Sura, mientras que grupo Sura emitió unas nuevas acciones y se las entregó a los accionistas de Argos. Es como si cada uno sacara una bolsita de sus acciones para recompensar a los accionistas, pero sin la mezcla de participaciones que tenían antes.
Esto quiere decir que ahora la inversión de cada accionista está representada en acciones de Grupo Argos y acciones de Grupo Sura.
Vale la pena mencionar que Cementos Argos también tiene una propiedad dentro del Grupo Sura y que con esta empresa pasó algo similar. De su bolsa le pasó las acciones a Grupo Sura y a cambio Grupo Sura le emitió nuevas acciones a los accionistas de Cementos Argos. Así también los accionistas de Grupo Sura quedan con acciones de Sura y también de Cementos Argos.
Argos emitió un comunicado en el que mencionó que con la culminación de la escisión todos los accionistas de Grupo, además de mantener su participación en la compañía, acrecentada en más de un 20 por ciento, tienen una participación directa en Grupo Sura. Así mismo, Grupo Sura explicó que gracias a la escisión “aumentó su base accionaria” y aclaró que si antes de la escisión una persona era accionista de Grupo Sura, luego de este proceso también queda con una participación directa en Grupo Argos.
Algo que los accionistas deberán tener en cuenta es que, con la eliminación de la participación cruzada, puede que se presente un ajuste en el precio de las acciones. Sin embargo, ambas empresas sostienen que se preservará el valor de su inversión, ahora representado en dos posiciones, es decir, en acciones en dos empresas.
En el caso de Grupo Argos, si una persona tiene 100 acciones, queda con el mismo número de acciones y un 20 por ciento más de derechos económicos. Pero además, va a recibir 23 acciones de Grupo Sura, y queda con exposición directa a ambas compañías. Si por el contrario, la persona era accionista de Grupo Sura, la relación es que por cada 100 acciones que tenían van a recibir 72 de Grupo Argos.
Desde que los dos Grupos anunciaron la escisión, sus acciones se han vuelto más valiosas. En el último año la acción ordinaria de Grupo Argos se valorizó 163 por ciento, y pasó de costar 16.980 pesos en julio de 2024 a 27.686 pesos; la acción preferencial, por su parte, se valorizó 174 por ciento en los últimos 12 meses, de 11.680 pesos a 20.352 pesos.
Por el lado de Sura, la acción ordinaria pasó de 32.000 pesos a costar 56.686 pesos en el mismo periodo, una valorización de 177 por ciento, mientras que la preferencial del Grupo Sura subió 199 por ciento en el último año, de 22.040 pesos a 43.950 pesos.
Con esta nueva operación, las expectativas del mercado y los inversionistas es que aumente el valor de sus acciones, mientras que las empresas esperan aprovechar la focalización que están haciendo en sus negocios para que más inversionistas se sumen y puedan seguir fortaleciendo sus negocios en el futuro.
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