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Estuardo Ortíz, CEO y fundador de Jetsmart
Estuardo Ortíz, CEO y fundador de Jetsmart. Crédito imagen: Jetsmart.
Empresas

Jetsmart, la aerolínea creada por un ingeniero químico que conquista Suramérica

Estuardo Ortiz, el CEO y fundador de Jetsmart, la low cost chilena que gana espacio en los cielos colombianos, le contó a CAMBIO cómo creó desde cero una empresa que, en menos de una década, pasó de ser un proyecto en papel a una de las aerolíneas más destacadas de la región.

Por: Laura Lucía Becerra Elejalde

El 25 de julio de 2016, hace casi diez años, un ingeniero químico e industrial fundó una aerolínea en Chile. Su nombre es Estuardo Ortiz, y su proyecto, que inicialmente no era más que un cuadro de excel y una idea bien estructurada, ha transportado en menos de una década a más de 42,5 millones de pasajeros entre ocho países de Suramérica y recientemente obtuvo un premio en la industria como la mejor aerolínea low cost, o de bajo costo, en la región.

Ortiz nació en Guatemala y comenzó su carrera en un sector muy distinto al de la aviación. Durante una década trabajó en Philip Morris, la mayor empresa tabacalera del mundo, en la que se destacó y consiguió un ascenso meteórico. Fue director de ventas en Guatemala, luego director nacional en El Salvador, y, más adelante, directivo de las operaciones para la corporación en el Caribe y también para América Latina y Canadá. Muy lejos estaba el mundo de los cigarrillos del de los aviones.

Sin embargo, tras una década en esa empresa Ortiz decidió dar un salto grande en un proyecto que le pareció retador. “Estuve en la industria aeronáutica desde 2005 hasta 2016 antes de fundar Jetsmart. Primero en Taca (Transportes Aéreos Centroamericanos), y luego en Avianca tras la fusión de ambas aerolíneas. Viví cinco años en Bogotá, lideré la integración de Avianca y Taca, la entrada a Star Alliance, entre otros proyectos”, contó el empresario en conversación con CAMBIO. 

Por varios años ocupó cargos directivos de alto nivel en Avianca. Había pasado otra década de su vida, y ahí decidió dar otro salto al vacío. Decidió crear su propia aerolínea: Jetsmart. “Conocía bien el mercado y vi una oportunidad: Suramérica es una región de 500 millones de personas, muy sensible al precio, con distancias grandes y pocas alternativas de transporte terrestre. Había un vacío para un modelo ultra low cost bien ejecutado”, explica el ejecutivo.

Pero una startup no nace solo de una buena idea. Se necesita plata. Ortiz se conectó con Indigo Partners, un fondo de inversión estadounidense que tiene inversiones en el sector y lleva 25 años desarrollando este modelo en todo el mundo y les planteó la idea: “Ellos tenían el capital y yo una idea muy clara de lo que queríamos construir”. En una reunión en Nueva York decidieron hacerlo realidad.

Para materializar su proyecto, empacó de nuevo sus maletas y se mudó a Chile, que en ese momento tenía el mayor ingreso por kilómetro volado, y ahí decidió establecer la empresa.

Fue emocionante empezar todo desde cero: escribir la misión, visión, formar el equipo. Me tomó meses reclutar a los primeros “apóstoles”, como les digo, y un año después estábamos despegando nuestro primer vuelo”, recuerda el emprendedor.

Literalmente fue un año después. La aerolínea se fundó el 25 de julio de 2016, y el 25 de julio de 2017 despegó como operador doméstico en Chile con un recorrido entre Santiago y Calama. Han pasado ya nueve años desde la creación de la aerolínea que lleva cerca de año y medio operando en Colombia.

“Desde el día uno teníamos una visión suramericana. En abril de 2019 comenzamos operaciones domésticas en Argentina, y también volábamos a Perú, Colombia –incluyendo Medellín y Bogotá– y a varias ciudades de Brasil. En ese momento ya teníamos una flota de 17 aeronaves y estábamos empezando a ganar escala”, explica el empresario.

Todo iba muy bien en esa primera etapa en que arrancó la aerolínea como una startup desde cero, hasta que en 2020 el mercado aéreo global se sacudió por el covid-19.

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El reto de despegar en una pandemia

La aerolínea era todavía muy joven cuando comenzó la pandemia. Dado que en Chile y Argentina tuvieron restricciones operativas muy fuertes, la empresa decidió reestructurar sus planes y supo aprovechar la crisis mientras otros se hundían.

“La pandemia fue un punto de inflexión. La clave fue ver oportunidades donde otros solo veían crisis. En Jetsmart nos preguntamos: ¿Qué podemos hacer? Y ahí surgieron proyectos fundamentales para lo que vendría después”, recuerda el empresario.

Mientras otras empresas del sector veían caer sus operaciones en picada, entraban a procesos de reorganización o incluso tuvieron que liquidarse, Jetsmart avanzó en varios procesos administrativos. En plena pandemia certificaron a la compañía en Perú, un trámite que se podía hacer online, y también se certificaron para operar carga, negociaron compras de aviones, reestructuraron contratos, desarrollaron productos y servicios nuevos.

“Nos preparamos porque sabíamos que el panorama competitivo de Suramérica iba a cambiar. Por ejemplo, antes de la pandemia era muy difícil conseguir espacio en aeropuertos como El Dorado o Jorge Chávez (Perú), pero se abrieron nuevas oportunidades”, reconoce.  

La pandemia cobró un saldo importante de empresas en la industria aeronáutica en Suramérica. Si se compara con las cifras de marzo de 2020, hoy operan 14 aerolíneas menos. Dos de esas bajas se dieron en Colombia con la salida del mercado de Viva y Ultra.

“Estábamos preparados para ese momento”, admite Ortiz, que vio una ventaja en el espacio que dejaron esas dos aerolíneas. A pesar de la incertidumbre que quedó en el mercado, Ortiz sabía que los colombianos ya conocían el modelo low cost y que funcionaba, y por eso Jetsmart decidió entrar al país.

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La expansión en Colombia

La crisis que estaban enfrentando las dos aerolíneas de bajo costo en Colombia fue el escenario propicio para la llegada de Jetsmart. Inicialmente la empresa intentó comprar Ultra Air, pero finalmente el acuerdo no se materializó. Por eso la empresa tuvo que entrar por sí sola al mercado colombiano.   

Aunque ya tenía varias conexiones internacionales con Colombia, el 14 de marzo de 2024 fue el día en que logró empezar operaciones domésticas en el país. “Hoy ya hemos transportado 4,4 millones de pasajeros domésticos en Colombia, somos la segunda aerolínea en Medellín y hemos tenido una gran aceptación”, dice, con orgullo, el empresario.

Hoy la aerolínea opera 85 rutas entre domésticas e internacionales en Chile, Argentina, Perú, Colombia y otros países como Brasil, Paraguay, Uruguay y Ecuador. En estos nueve años ha transportado 42,5 millones de pasajeros en estos países.

Particularmente en Colombia, la empresa opera 18 rutas domésticas. Ortiz destaca, por ejemplo, las conexiones entre San Andrés con Cali, Medellín y Bogotá. “También estamos trabajando para comenzar a operar rutas internacionales desde Colombia, lo cual abrirá mercados hacia Centroamérica, el Caribe, México y Estados Unidos”, anuncia el empresario. 

En el país, Jetsmart opera con nueve aeronaves, y la idea es cerrar 2025 con una flota de 12 aviones en Colombia.

“Cuando viví en Colombia quedé encantado y me dije, algún día volveré. Las cosas se fueron dando y acá estoy”, dice Ortiz. Aunque lleva nueve años radicado en Chile, la verdad es que el fundador y CEO de la aerolínea pasa la mayor parte de su tiempo en el aire, entre país y país.

Su plan, mientras se acerca otra década, un lapso temporal casi canónico en su vida laboral, Ortiz se prepara para que la aerolínea siga creciendo de forma estratégica. En 2021 American Airlines se volvió accionista minoritario de la empresa y establecieron una alianza para canjear millas entre las dos aerolíneas.

La empresa ha tenido un crecimiento notable en los últimos años y en junio de este año se llevó un par de premios en los World Airline Awards de Skytrax, los galardones de calidad más codiciados por las aerolíneas, que reconocieron a Jetsmart como la mejor low cost de Suramérica y la tercera mejor aerolínea de toda la región

Pese a ello, para Ortiz la fórmula de su éxito es sencilla: formar un buen equipo, liderar con el ejemplo y tener una cultura clara. Esos son los fundamentales que, según él, sostienen el crecimiento de su empresa.

“En una startup, la cultura es todo –enfatiza el empresario–. Y más aún cuando se está creciendo como nosotros. Somos una compañía muy simple en su cultura, pero sofisticada en su operación y tecnología. Apostamos por la cercanía, la transparencia, y por un liderazgo que valore a las personas”.

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