
Primicia: los detalles de la acusación de la Fiscalía por tentativa de feminicidio contra el hijo de ‘Papá Pitufo’
Juan Diego Marín, el hijo del señalado 'zar del contrabando' Diego Marín Buitrago, acaba de ser acusado por haber agredido brutalmente a su exesposa. Sus abogados han relatado ante varios jueces que la agresión fue “circunstancial” y que ambos estarían dialogando para continuar con la relación. Detalles.
Por: Ana María Cuesta
El pasado 3 de marzo, la Fiscalía General de la Nación acusó formalmente por el delito de tentativa de feminicidio agravado a Juan Diego Marín Franco, conocido como Perrito, el hijo del señalado ‘zar del contrabando’ Diego Marín Buitrago, alias Papá Pitufo.
La acusación, que se produjo por la brutal agresión que Marín Franco cometió contra su exesposa, en la mañana del 23 de septiembre del año pasado, se produjo con absoluto sigilo, días antes de que las autoridades informaran sobre la captura de Freddy Camilo Gómez Castro, un excandidato al Senado avalado por el Partido de la U que, según la Fiscalía, integraría la red de contrabandistas presuntamente liderada por ‘Papá Pitufo’.
El 23 de septiembre del año pasado, el comerciante Juan Diego Marín Franco acuchilló a su exesposa, de 32 años, luego de que sostuvieran una discusión relacionada con la negativa de ella para continuar con la relación sentimental. “Me cortó cuatro veces, en el cráneo, en el hombro, en la ceja. Al defenderme con las manos me cortó en los dedos. Me hirió en la costilla, en la espalda y en el abdomen”, le relató ella a las autoridades el mismo día de la brutal agresión.
“Ella tuvo que recibir reanimación al llegar al centro médico, pues padeció shock hipovolémico por la excesiva pérdida de sangre”, señaló la Fiscalía durante la audiencia de acusación.
El hijo de ‘Papá Pitufo’, quien fue capturado el mismo día de los hechos y quien permaneció durante tres meses detenido en la unidad de reacción inmediata de la Fiscalía en el barrio de Canapote, en Cartagena, recuperó su libertad en diciembre por decisión de un juez de esa ciudad, que le impuso una medida de aseguramiento no privativa de la libertad con la que tiene prohibido salir de la capital de Bolívar.
Desde entonces, Marín Franco reside en un apartamento ubicado en el exclusivo edificio Grand Bay, ubicado en el privilegiado barrio de Castillogrande, en Cartagena, la ciudad en la que su padre Diego Marín Buitrago se movía a sus anchas para, según la Fiscalía, penetrar con mercancía de contrabando al puerto local.
Crédito: redes sociales.
“Marín la dominó, subyugó, subvaloró, descalificó y amedrentó”
La fiscal 70 seccional de delitos contra la vida, Diana Isabel Lara, acusó formalmente a Marín Franco en una breve diligencia en la que relató el contexto de violencia de género que el comerciante caleño, de 38 años, emprendió contra su exesposa, con quien se divorció en 2025.
“La relación estuvo enmarcada por actos de discriminación y de violencia de género, había ejercicio violencia psicológica, física y verbal en contra de la víctima. Le decía ‘perra’, ‘mantenida’. La acusaba de ser infiel, la acusaba de muerte, incluso con armas de fuego. La manipulaba económicamente y tenía problemas por incumplimientos del acuerdo de divorcio y por temas de la custodia de su hija”, relató la fiscal el pasado 3 de marzo.
La fiscal Lara destacó la dependencia económica que, para el momento de la brutal agresión, ligaba a la víctima con su agresor. “El contexto específico en que se produjo la agresión de la señora se suscribió a factores como la discriminación, las relaciones desiguales de poder ente hombres y mujeres en la sociedad y la creencia que promueve que las mujeres deben ser obedientes, pasivas, subordinadas y sumisas con los hombres, estereotipo machista de dependencia que asume que las mujeres necesitan el apoyo o la autoridad de los hombres para tomar decisiones o que son objetos de su propiedad”, puntualizó la fiscal.
“Marín Franco creyó estar legitimado para reprender, dominar, imponer normas de conductas y de respeto. Utilizó la violencia física y psicológica para disponer de la vida, integridad y dignidad de una mujer, para garantizar así su sometimiento, cosificación e instrumentalización, despojándola de su humanidad y valor intrínseco, pensando que ella era de su propiedad y que podría usurpar su autonomía si ella no se comportaba como él creía que debía hacerlo o continuaba una relación afectiva”, añadió la funcionaria judicial.
Aunque el abogado de Marín Franco, Ricardo Carriazo, un reconocido exfiscal antinarcóticos, ha asegurado que la agresión que su cliente cometió contra su exesposa fue “circunstancial”, la fiscal Lara advirtió que el episodio del acuchillamiento estuvo motivado por actos de control y de dominio. “Marín la dominó, subyugó, subvaloró, descalificó y amedrentó”, puntualizó.
Crédito: suministrada.
“Él preparó una cena, flores, rumba y celebración en una ciudad como Cartagena y una propuesta de querer estar en una relación de pareja. Pero discutieron, y cuando escuchó de ella que no quería estar más con él, y que, por el contrario, iba a empacar las maletas para irse, este prefirió agredirla físicamente al punto de casi causar su muerte”, advirtió la fiscal.
“Están en conversaciones para regresar”: defensa de Marín Franco
En el marco de este proceso, que continuará con la audiencia preparatoria al juicio el próximo 17 de abril, el abogado Ricardo Carriazo ha difundido ampliamente que, al parecer, la víctima de la tentativa de feminicidio ha decidido perdonar a su agresor.
“El señor Juan Diego y la señora (…) están en conversaciones muy positivas y adelantadas para regresar permanentemente para vivir en familia, lo cual ha sido advertido desde las audiencias anteriores. Incluso, actualmente conviven temporalmente bajo el mismo techo a la ciudad de Cartagena, con algunos desplazamientos que la señora hace a la ciudad de Bogotá y a Medellín”, puntualizó Carriazo.
“Tienen una muy buena relación, fue una situación circunstancial este caso que se presentó y por el que ha sido acusado”, señaló la defensa de Marín.
Aunque pueda resultar poco comprensible, el abogado de la víctima también reconoció que su clienta ha decidido acercarse voluntariamente a su agresor. “Ella de manera libre y consciente ha tomado decisiones sobre la relación que lleva con Juan Diego Marín (…) esta convivencia se mantiene en residencias totalmente apartadas”, señaló el abogado Julián Molina.
Pese a la supuesta reconciliación entre las partes, la Fiscalía ha continuado con la acción penal y con las diligencias del juicio pues en Colombia los delitos contra la integridad sexual de las mujeres no son querellables, es decir, se investigan por mandato legal sin la necesidad de una denuncia formal de la víctima, e incluso, se continúa con las pesquisas aún si la víctima desiste del caso.
Juan Diego Marín Franco le solicitó recientemente a un juez de control de garantías que le permitiera residir entre Cartagena y el municipio de la Estrella, Antioquia. “Obligar a Juan Diego a permanecer en Cartagena cuando su vida personal, familiar y económica se desarrolla más en el área metropolitana del Valle de Aburrá, no es necesario para asegurar el proceso, pero sí genera una afectación intensa de derechos fundamentales como el derecho al trabajo, a la familia y a la dignidad humana”, puntualizó su defensor el mes pasado.
Pero Carriazo fracasó en el intento y Marín deberá comparecer a su juicio desde el exclusivo apartamento del barrio Castillogrande en el que, desde el mes de diciembre, goza de una libertad vigilada, y en la ciudad por la que le atribuyen múltiples delitos a su padre.
Crédito: suministrada.
ana.cuesta@cambiocolombia.com.
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