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País

El compromiso de “desarmar la palabra” sellado ante la Iglesia católica

El presidente Gustavo Petro, cardenal Luis José Rueda Aparicio y el presidente del Senado, Efraín Cepeda.

El presidente Petro abre la puerta para bajar la tensión política. El Gobierno anuncia que retirará la consulta popular 2.0 si la reforma laboral aprobada por el Senado “no retrocede”  al consenso alcanzado en la Cámara de Representantes.

Por: Armando Neira

Este lunes fue un día de emociones encontradas. De estupor y de esperanza. En medio de los estremecedores sucesos que se interpretaban en los escuetos comunicados de la Fundación Santa Fe sobre el estado de salud del senador y aspirante presidencial Miguel Uribe Turbay, los actores de la vida política daban pasos en el intento de reducir el clima de tensión en dos escenarios: el Congreso y la Conferencia Episcopal.

Mientras los senadores daban el último envión a la reforma laboral, el Gobierno puso sobre la mesa una propuesta: si se aprueba el texto avalado por la Cámara de Representantes, el Ejecutivo retirará la consulta popular 2.0. “Un acuerdo sobre la reforma laboral con el Senado, se da sobre la base de no retroceder el consenso alcanzado en la Cámara de Representantes”, detalló el presidente Gustavo Petro.

Este punto es crucial porque, si bien el Senado le negó al presidente el visto bueno para que los colombianos fueran a las urnas, el Gobierno había respondido con una consulta recargada que incluía, además de las 12 preguntas del ámbito laboral, cuatro más relacionadas con la salud.

“Con la conciliación con la Cámara tendríamos el proyecto que queremos”, añadió Armando Benedetti, ministro del Interior. Eso sí, fue categórico: “Si la Cámara logró un avance progresivo en derechos laborales, el Senado no puede estar por debajo de ese estándar”.

¿Ultimátum o punto para negociar?

Los mensajes del presidente y del ministro pueden leerse como un ultimátum. Pero también como un punto para empezar a negociar en que la propuesta debe ser la más alta para tener un margen de maniobra.

En simultáneo, en la Casa Episcopal se realizó el encuentro convocado por la Iglesia católica para tratar de desescalar el lenguaje en medio de las altas tensiones que han generado el asfixiante clima político.

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El presidente Gustavo Petro y el cardenal Luis José Rueda Aparicio este lunes durante el encuentro en la Conferencia Episcopal. Foto: Conferencia Episcopal.

“Como altas autoridades de las instituciones del Estado colombiano, invitamos a todo el país a valorarnos y respetarnos como hermanos, a desarmar y armonizar la palabra, y a rechazar todo tipo de violencia como forma de resolver los conflictos políticos y sociales”, decía la convocatoria hecha por el Episcopado para la tarde de este lunes.

Tras la reunión, que incluyó un almuerzo como símbolo de compartir, se produjo un comunicado que dice: “En un contexto mundial, nacional y local de profundas tensiones, contradicciones y transformaciones, como ciudadanos, servidores y representantes de las instituciones del Estado colombiano, nos comprometemos juntos e invitamos a todo el país a escucharnos, valorarnos y respetarnos en hermandad; a desarmar y armonizar la palabra; y a rechazar todo tipo de violencia como forma de resolver los conflictos políticos y sociales”.

¡Fuerza, Miguel!

Claro, con las noticias que llegaban de la Fundación Santa Fe hubo un mensaje de empatía: “Elevamos una oración por la vida de Miguel Uribe Turbay y por quienes, en todos los rincones de nuestros territorios, sufren hoy a causa de la violencia. Acompañamos a sus familias en este momento de dolor”.

Aunque no hubo unos resultados que sacudieran este lunes de paradojas, en el Palacio Arzobispal creen que se sembró una semilla que puede dar buenos frutos en el menor tiempo posibles. “Llamamos a mantener viva la esperanza en nuestro país e invitamos a que este tipo de encuentros se repliquen en los espacios donde sea necesario”.

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“En un contexto mundial, nacional y local de profundas tensiones, contradicciones y transformaciones, como ciudadanos, servidores y representantes de las instituciones del Estado colombiano, nos comprometemos juntos e invitamos a todo el país a escucharnos, valorarnos y respetarnos en hermandad; a desarmar y armonizar la palabra; y a rechazar todo tipo de violencia como forma de resolver los conflictos políticos y sociales”, firmaron en un documento los asistentes a la reunión. Foto: Conferencia Episcopal.

La lista de quienes firmaron el documento es extensa: Gustavo Petro, presidente de la república; Efraín Cepeda, presidente del Senado; Jaime Raúl Salamanca, presidente de la Cámara; Jorge Enrique Ibáñez, presidente de la Corte Constitucional; Octavio Augusto Tejeiro, presidente de la Corte Suprema; Luis Alberto Álvarez, presidente del Consejo de Estado; Gregorio Eljach, procurador; Carlos Hernán Rodríguez, contralor; Iris Marín, defensora del Pueblo; Hernán Penagos, registrador; Jorge Enrique Vallejo, presidente del Consejo Superior de la Judicatura; Angie Rodríguez, directora del Dapre; Luz Adriana Camargo, fiscal; cardenal Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá y primado de Colombia; monseñor Francisco Javier Múnera Correa, IMC, arzobispo de Cartagena y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia; padre Hermann Rodríguez S.J., provincial de la Compañía de Jesús; monseñor Gabriel Ángel Villa, vicepresidente de la Conferencia Episcopal; y monseñor Germán Medina, secretario general de la Conferencia Episcopal.

Todas estas personas de una u otra forma tienen en sus manos en estos momentos el poder para que Colombia transite por una ruta de reconciliación o, al menos, en donde el diálogo prime sobre el agravio.

Una voz que llega a todo el país

El encuentro fue convocado por la Conferencia Episcopal con el respaldo de otros actores de la vida eclesiástica y religiosa del país. Se trata de un actor de primer orden porque pocas instituciones como esta tienen presencia en cada uno de los 1 ,103 municipios de Colombia.

Por eso, cualquier palabra que se replique tiene un alcance enorme. La cita tuvo como eje central la construcción de un mensaje conjunto que llame al país a rechazar la violencia y a emplear un lenguaje moderado en los escenarios políticos y sociales.

La convocatoria estaba programada para la una de la tarde, pero el presidente llegó alrededor de las 2:20 de la tarde en su caravana oficial. No se dieron explicaciones sobre la razón de su tardanza.

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Al encuentro en la Conferencia Episcopal asistieron: Gustavo Petro, presidente de la república; Efraín Cepeda, presidente del Senado; Jaime Raúl Salamanca, presidente de la Cámara; Jorge Enrique Ibáñez, presidente de la Corte Constitucional; Octavio Augusto Tejeiro, presidente de la Corte Suprema; Luis Alberto Álvarez, presidente del Consejo de Estado; Gregorio Eljach, procurador; Carlos Hernán Rodríguez, contralor; Iris Marín, defensora del Pueblo; Hernán Penagos, registrador; Jorge Enrique Vallejo, presidente del Consejo Superior de la Judicatura; Angie Rodríguez, directora del Dapre; Luz Adriana Camargo, fiscal; cardenal Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá y primado de Colombia; monseñor Francisco Javier Múnera Correa, IMC, arzobispo de Cartagena y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia; padre Hermann Rodríguez S.J., provincial de la Compañía de Jesús; monseñor Gabriel Ángel Villa, vicepresidente de la Conferencia Episcopal; y monseñor Germán Medina, secretario general de la Conferencia Episcopal.

Trascendió que, en medio de las duras críticas del presidente contra el trámite de la reforma laboral, el presidente de la Corte, Ibáñez, se retiró del recinto. ¿Por qué? La respuesta pasa por su cuidado institucional: quería evitar posibles recusaciones en su contra frente al estudio del 'decretazo' y de la reforma pensional.

El magistrado esgrimió como argumento para su retiro respetuoso el hecho de que el presidente inició una discusión de fondo sobre la reforma laboral y la pensional, cuyo futuro debe definir precisamente la Corte Constitucional. Por esta razón, abandonó el recinto para evitar eventuales recusaciones.

Un encuentro valioso

El procurador Eljach, quien participó en la reunión, subrayó que el encuentro fue valioso: “Los mensajes de tranquilidad, de sosiego, de desarmar la palabra, como dice la declaración final, siempre son positivos y bienvenidos”.

Respecto a los acuerdos logrados, sostuvo que se basan en “una reflexión sobre la situación del país y la necesidad de dialogar para construir consensos; ‘desarmar la palabra’ fue el término que se usó”.

Él, en línea con la Iglesia católica, dijo que este era un primer paso. “Concluimos que esta no es una actividad aislada, que hay que continuar promoviendo el encuentro entre los colombianos, incluyendo al empresariado, la propia Iglesia católica y las demás congregaciones religiosas; al sector privado en general y al sector público, para que todos reflexionemos y busquemos entendimiento y concordia”.

“El compromiso está en la declaración que firmamos todos: reflexionar, vigilar que el Estado de derecho garantice los derechos. Yo propuse que los organismos de control también sean tenidos en cuenta. Vamos a continuar trabajando para lograr efectos positivos derivados de este encuentro y somos optimistas; estoy esperanzado en los resultados”, añadió.

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“Elevamos una oración por la vida de Miguel Uribe Turbay y por quienes, en todos los rincones de nuestros territorios, sufren hoy a causa de la violencia. Acompañamos a sus familias en este momento de dolor”, dice el comunicado firmado por los asistentes al encuentro de este lunes.

Pero, ¿qué dijo el presidente Petro en el encuentro? Eljach respondió: “Sí hubo un compromiso formal de él –refiriéndose al presidente Petro– de moderar su lenguaje. El presidente firmó la declaración final. Estuvo presente, nos dio explicaciones sobre temas de macroeconomía, microeconomía, historia de Colombia, enfoque social y cuestiones laborales, con categorías económicas modernas, y todos fuimos respetuosos”.

La importancia de dialogar

Monseñor Múnera, presidente de la Conferencia Episcopal y también arzobispo de Cartagena –nombrado por el papa Francisco el 21 de mayo de 2021– subrayó la importancia del diálogo y de escuchar al otro para empezar a tender puentes.

En el centro de la conversación gravitaba un nombre propio: Miguel Uribe Turbay, como también ocurrió en el Congreso. De hecho, mientras se intentaba avanzar en la discusión, la bancada del Centro Democrático anunció su retiro para acompañar al senador, quien se encuentra en una situación “extremadamente crítica”.

“Ante la situación de salud del senador Miguel Uribe Turbay, las bancadas de Senado y Cámara de Representantes del Centro Democrático se retiran de las respectivas plenarias. No hay corazón, ni mente, ni alma para debatir una reforma que poco le aporta a la generación de empleo y que, por el contrario, afecta a la micro y pequeña empresa”, sentenció el partido mediante un comunicado.

“No hay humanidad para ver cómo algunos sectores políticos acuerdan con el Gobierno aprobar una reforma inconveniente para ‘supuestamente’ no violar la Constitución”, sentenció el Centro Democrático.

Las líneas rojas

Entre tanto, la discusión mientras la hubo en el Congreso fue intensa. La situación laboral de los aprendices del Sena, que ha estado en el centro de la iniciativa desde el inicio de su trámite, es uno de los puntos más críticos. En el acuerdo reciente se estableció que los aprendices recibirían una bonificación anual equivalente a medio salario mínimo. Sin embargo, su contrato mantendría el carácter de aprendizaje, reconocido por la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

El punto más complejo del acuerdo es el relacionado con el recargo nocturno, que el Gobierno espera aplicar a partir de las seis de la tarde. No obstante, en el consenso inicial se prevé que la implementación de esta medida para las microempresas quede suspendida hasta que se defina un nuevo proyecto de apoyo integral para ese sector.

El ministro del Trabajo, Antonio Sanguino, explicó que el Gobierno está dispuesto a alcanzar los consensos requeridos. Por su parte, Benedetti, enfatizaba que el texto final deberá respetar todas las garantías pactadas con los trabajadores del país.

Al final no hubo acuerdo. A pesar de la confrontación política, muchos parlamentarios preguntaban por el estado de salud de Uribe Turbay cuya silla permanece con la bandera de Colombia.

El debate se retomará este martes, haya o no acuerdo. Es decir, si se alcanza una concertación en los 19 artículos en disputa, la votación será favorable al proyecto. Pero si no se llega a una negociación exitosa, este bloque se definirá por “voto limpio”, como lo expresó el senador Efraín Cepeda. Fue un día extraño. Una jornada entre la esperanza y la angustia.

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