
¿Qué está pasando con las obras de la calle 45? El IDU tomó posesión tras el incumplimiento del contratista
La obra de la calle 45 terminó convertida en un foco de riesgos y sanciones. Tras el incumplimiento del contratista, el IDU asumió el control del proyecto y activó un plan de choque para mitigar daños, reabrir tramos clave y preparar una nueva licitación en uno de los corredores más transitados de Bogotá.
La obra de renovación de la calle 45, entre las carreras Séptima y quinta, en el centro-oriente de Bogotá, se convirtió en uno de los proyectos de infraestructura más problemáticos del último año para la ciudadanía. Lo que debía ser una intervención para mejorar la movilidad, el espacio público y la seguridad vial terminó en una construcción a medias, con tramos cerrados, riesgos para peatones y vehículos, y una fuerte molestia entre quienes transitan a diario por este corredor.
Tras varios meses de retrasos y advertencias por parte de la interventoría, el Instituto de Desarrollo Urbano (IDU) decidió tomar posesión de la obra luego de que el contratista, la empresa Belzcon S.A.S., no cumpliera con el objeto del contrato. Al finalizar el plazo pactado, el avance real del proyecto apenas alcanzaba el 43,39 por ciento, muy lejos de lo que se esperaba para ese punto de ejecución.
Tras incumplimientos del contratista, el IDU tomó posesión de la obra de la calle 45 (av. Francisco Miranda) y avanza en actividades de mitigación para reducir riesgos, habilitar pasos peatonales y permitir nuevamente el tránsito vehicular en sentido occidente–oriente, en… pic.twitter.com/i7iRDrJJhd
— IDU Bogotá (@idubogota) February 6, 2026
Incumplimientos, sanciones y un rescate institucional de la obra
Según la información entregada por el IDU, el contratista logró intervenir cerca del 90 por ciento del costado sur de la vía, pero dejó completamente pendiente el costado norte. Además, quedaron inconclusos trabajos clave en la calzada, los andenes y las zonas de espacio público entre las carreras cuarta y quinta, lo que generó un entorno inseguro para peatones, ciclistas y conductores. En varios puntos, la obra quedó expuesta, sin cerramientos adecuados ni señalización suficiente.
Para la entidad distrital, una de las principales razones del fracaso del contrato fue la falta de planeación y de administración por parte de la empresa encargada. De acuerdo con los informes técnicos, el contratista no incorporó a tiempo los recursos humanos ni los equipos necesarios para cumplir el cronograma, y tampoco implementó un plan de mitigación que permitiera recuperar el tiempo perdido frente a los retrasos acumulados.

Las medidas que tomó el IDU en la obra de la calle 45
Ante este escenario, el IDU activó los mecanismos legales previstos en el contrato. Actualmente, adelanta un proceso para declarar la caducidad del mismo, el cual se encuentra en etapa probatoria debido a un recurso interpuesto por el contratista. Sin embargo, ya se hicieron efectivas las sanciones económicas: una cláusula penal por más de 4.716 millones de pesos y una multa adicional que supera los 606 millones.
“Siempre damos garantías, pero cuando no se cumple, hay consecuencias”, señaló el director del IDU, Orlando Molano, durante una visita técnica a la zona, en la que confirmó que la entidad asumió directamente el control de la obra para evitar mayores afectaciones a la ciudadanía.

Con la posesión del proyecto, el distrito inició de inmediato un plan de obras de mitigación en coordinación con la Secretaría de Movilidad, la Unidad de Mantenimiento Vial, el Acueducto de Bogotá y Enel. El objetivo principal es reducir los riesgos derivados de la obra inconclusa y permitir, de manera progresiva, la habilitación del tránsito seguro para peatones y vehículos en sentido occidente-oriente.
De acuerdo con el IDU, en un plazo máximo de dos meses se espera habilitar el tramo que va desde la carrera Séptima hacia la quinta, mejorar la iluminación, ajustar la calzada y recuperar los andenes afectados. Estas intervenciones no significan aún la finalización total del proyecto, pero sí buscan devolver condiciones mínimas de seguridad y funcionalidad mientras se define el futuro definitivo de la obra.

En el frente administrativo, además del proceso sancionatorio, el IDU ya avanza en la estructuración de un nuevo proceso licitatorio para adjudicar nuevamente la obra. La meta oficial es que, una vez se firme el nuevo contrato, el proyecto pueda concluirse en un plazo no mayor a un año.
Entre tanto, comerciantes, estudiantes y residentes del sector continúan enfrentando las consecuencias de una obra que se quedó a medio camino: cambios en las rutas de buses, dificultades para acceder a los locales, aumento del tiempo de desplazamiento y una sensación constante de inseguridad en los puntos más deteriorados.
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