
La verdad sobre las menciones del general William Salamanca en el caso de ‘Papá Pitufo’
El nombre del exdirector de la Policía William Salamanca ha sido mencionado en medios como si hubiera sido salpicado en el caso de ‘Papá Pitufo’. Sin embargo, la realidad de su mención va mucho más allá y está narrada a cuentagotas en un proceso en la Fiscalía. Esta es la historia.
Por: Sylvia Charry
El general William René Salamanca llegó a la Dirección la Policía Nacional en abril de 2023, en medio de varias promesas del Gobierno del presidente Gustavo Petro: depurar la institución, enfrentar las redes criminales enquistadas en el Estado y, por supuesto, entregar resultados contra el denominado ‘zar del contrabando’, Diego Marín, conocido como ‘Papá Pitufo’. Pero tras dos años y medio, los resultados no llegaron y Salamanca acabó salpicado en el caso de Marín.
Hoy son más los rumores que pesan sobre el general que las investigaciones y las certezas de sus vínculos con la red contrabandista. Sin embargo, también es cierto que las investigaciones de la Fiscalía en su contra y las menciones, que son casi nulas, han quedado regadas a un expediente abierto contra un empresario. CAMBIO reconstruyó los episodios que explican cuáles son las alusiones al exdirector de la Policía en un proceso que, aunque está activo, parece haber sido engavetado por la justicia.
La primera referencia al general, y quizás la más sensible, está en la Fiscalía desde el 22 de octubre de 2023. Ese día, el mayor Peter Steven Nocua, que era jefe de la Polfa en Cartagena, denunció a la justicia la ‘manguala’ de oficiales, entre los que se contaba él mismo, con la estructura de ‘Papá Pitufo’. Lo hizo tras ser pescado por la contrainteligencia. En ese momento, Nocua sabía que se convertiría en agente encubierto de un proceso que culminó su primera fase en 2024 con la captura, con fines de extradición, del contrabandista y de varios jefes de su estructura.
En la denuncia, ese 22 de octubre, el mayor Nocua relató los pormenores de cómo operaba la estructura de ‘Papá Pitufo’ y, sobre todo, cómo los oficiales que llegaban a los diferentes puertos eran reclutados por el mayor Mario Sarmiento (capturado por el caso de ‘Papá Pitufo’), secretario privado del general Héinar Puentes, entonces director de la Polfa. A su juicio, era casi imposible para la carrera de un suboficial negarse al pacto con la organización del Pitufo y denunciar los hechos.
Sea como fuere, en ese primer encuentro con la Fiscalía, Nocua mencionó al director de la Policía, general William Salamanca.
La mención precisa contra Salamanca
Según Nocua, días atrás, el 3 de octubre de ese año, el teniente coronel Carlos Alberto Oviedo —entonces jefe de la División de Control Operativo Bogotá de la Policía Fiscal y Aduanera (Polfa)— lo contactó a través de la aplicación encriptada Silent Phone para presentarle a un hombre que, según sus palabras, era “asesor del director general de la Policía Nacional”. Minutos después, ese supuesto asesor le escribió directamente y lo citó en el hotel Radisson de Cartagena. La instrucción fue precisa: debía llegar solo y buscar a un hombre vestido con ropa deportiva que lo esperaría en la recepción. Nocua acudió a la cita.
Desde allí caminaron hasta la zona de piscinas, donde el desconocido empezó a hablar sin rodeos. Le dijo que tenía el control de los listados de oficiales que serían nombrados en la Polfa y que esas decisiones no las tomaban ni el general Héinar Puentes —entonces director de la Polfa—, ni su secretario privado, el mayor Mario Andrés Sarmiento, sino que era él, Vanegas, el que definía quién se quedaba y quién se iba porque, según sus palabras, trabajaba directamente con el director de la Policía: el general William Salamanca.
Nocua dijo que el misterioso hombre era el empresario Andrés Vanegas. Durante el encuentro, según la denuncia, Vanegas recibió dos llamadas telefónicas que contestó en tono institucional: “Mi coronel, buenas noches, Dios y Patria”. Ese saludo reforzó la impresión de que Vanegas tenía interlocución directa con altos mandos de la Policía. A continuación, le reveló el verdadero propósito del encuentro. Le dijo que trabajaba como contratista en la sala de interceptaciones y actuaba directamente para el director Salamanca. Luego fue más explícito: le ordenó cambiar de celular cada cuatro meses para evitar interceptaciones y le indicó que, como jefe de la Polfa en Cartagena, debía viajar mensualmente a Bogotá para entregarle 100 millones de pesos en efectivo. Nocua respondió que era imposible movilizar esas sumas sin exponerse. Vanegas le contestó que buscaría la forma de recoger los pagos por otros medios.
Antes de despedirse, le dio otra instrucción: le aseguró que no debía preocuparse por eventuales investigaciones de la Dirección Nacional de Inteligencia ni de la Dipol porque, según sus palabras, “cualquier queja que llegara en su contra él le daría manejo”. Para reforzar su credibilidad, le mostró en su teléfono un chat con la teniente coronel Erika Castellanos, secretaria privada del general Salamanca.
Según la denuncia de Nocua, 17 días después de ese primer encuentro, el viernes 20 de octubre de 2023, el teniente coronel Carlos Oviedo lo citó en la sede de la División de Control Operativo y, en ese momento, le confirmó que el hombre con quien se había reunido era, efectivamente, Andrés Vanegas, a quien presentó como un asesor cercano a la dirección de la Policía.
El teniente coronel Oviedo le dijo que Vanegas “quería manejar todo dentro de la Polfa”, que tenía influencia directa en los nombramientos por los que cobraban millonarias sumas de dinero y que, por ejemplo, ya tenía el listado de 12 oficiales que serían trasladados por orden de Salamanca a diferentes divisiones. Nocua, quien ya estaba en acercamientos con la contrainteligencia por el caso de ‘Papá Pitufo’, le dijo que aceptaba el trato, es decir, que pagaría por su nombramiento en Cartagena. A continuación, pactó con Oviedo pagarle 300 millones de pesos al empresario por su nombramiento y el de dos oficiales más que estaban en ese listado. Eso, por supuesto, permitía tener el control en esas zonas.
Para entregar el dinero, programaron una reunión con Vanegas el siguiente lunes 23 de octubre en los sótanos de la Dirección de Sanidad de la Policía, ubicada en la sede principal de la institución. Nocua coordinó la cita con contrainteligencia para que el empresario fuera capturado en flagrancia. Sin embargo, hubo una fuga de información, y el empresario no asistió al encuentro luego y terminó saliendo del país.
Fuentes aseguraron a CAMBIO que, antes de que se frustrara el encuentro, hubo una reunión secreta entre contrainteligencia y el general Salamanca. Ocurrió el sábado 21 de octubre, dos días antes de la reunión. Allí, la entonces jefe de contrainteligencia, coronel Julie Ruiz, y su equipo contrainteligencia, le contaron al general Salamanca que capturarían a Vanegas en flagrancia. El general, quien afirmó que no hablaba con el empresario, juzgó que la información de su equipo era muy grave y había que investigarla a fondo. Sin embargo, un par de horas después de la cita, el empresario Vanegas no volvió a contestar el teléfono y salió del país rumbo a Francia.
Pero el empresario alcanzó a ser reseñado en la investigación contra la estructura de ‘Papá Pitufo’ en el puerto de Cartagena. Para los investigadores, todo funcionario que llegara a ese u otro puerto tenía el aval del contrabandista.

En la Fiscalía, la investigación quedó resumida a la denuncia de Nocua y a los distintos interrogatorios que ha rendido sobre el tema, en medio de su proceso de colaboración en el caso de ‘Papá Pitufo’, en el que servirá como testigo. Sin embargo, nada más ha pasado. El ente acusador no ha hecho nada por establecer si lo dicho por el empresario era o no cierto. Ni siquiera ha llamado a entrevista a alguno de los mencionados para que den la versión de los hechos. Esto, teniendo en cuenta que, meses después de los hechos, en 2024, la cercanía entre Vanegas con Salamanca y su hijo fue evidente.
La cercanía del empresario Vanegas con los Salamanca
El diario El Tiempo publicó la historia de la cercanía del hijo del general Salamanca, William Salamanca Dechner, con el empresario Vanegas. En la publicación revelaron que su relación era tan estrecha que habían estado juntos en la carrera ‘Por la Policía de Colombia’, que se realizó en Miami el 10 de noviembre del 2025. Del encuentro quedó registrada una foto.

No es la única coincidencia. Andrés Vanegas Fernández es director ejecutivo en Data Tactical Management (DTM), cuya representante legal es su esposa, María de los Ángeles Rangel Laguna. Esa compañía fue beneficiaria de múltiples contratos durante la gestión de Salamanca en la Policía. Entre los que están en la mira de las autoridades, se cuenta uno por 11.400 millones de pesos con la Policía de Bogotá para compra de escáner. Esos contratos también son investigados por la Fiscalía que, según medios abiertos, también suscribió contratos con la empresa para la actualización y soporte técnico de las licencias de software especializado.
Además, en la ceremonia de ascenso de los oficiales de la reserva que se hizo a finales del 2024, la coronel Erika Castellanos y el general Salamanca fueron captados en imágenes, saludando afectuosamente al empresario Vanegas, que se graduaba como capitán de la reserva de la Policía.

Dos años después de esa denuncia, el expediente sigue detenido en el punto en que lo dejó el mayor Peter Steven Nocua el 22 de octubre de 2023. La Fiscalía no ha compulsado copias, ni abierto una investigación formal contra Andrés Vanegas Fernández por los hechos relatados bajo gravedad de juramento, ni citado a interrogatorio a los oficiales mencionados en la denuncia. Tampoco ha verificado —al menos de manera visible en el expediente— los registros migratorios, financieros o contractuales del empresario que, según el testigo, se presentaba como asesor directo del director general de la Policía y que habría abandonado el país horas después de frustrarse su captura en flagrancia. La inacción es aún más difícil de explicar si se tiene en cuenta que la denuncia no proviene de una fuente anónima, sino de un agente infiltrado formalizado por la propia Fiscalía dentro de una de las investigaciones criminales más importantes contra el contrabando en Colombia.
La pasividad del ente acusador es particularmente inquietante en un contexto en que la propia fiscal general, Luz Adriana Camargo, ha tenido cercanía institucional y personal con el general William Salamanca. Más allá de si existe o no una responsabilidad penal, la obligación mínima de la Fiscalía de agotar las líneas de investigación abiertas por sus propios testigos está en juego. En un caso que involucra denuncias sobre la presunta venta de cargos estratégicos dentro de la Policía (relacionados con contrabando) y que podría derivar en delitos asociados a la corrupción en la contratación, la ausencia de decisiones judiciales envía un mensaje de impunidad.
¿Qué responde el empresario Andrés Vanegas?
En diálogo con CAMBIO, el abogado de Vanegas, Daniel Díaz, dijo que su representado no solicitó dinero a Nocua, que la Fiscalía nunca los ha llamado a rendir versión o algo parecido y que sí salió del país en noviembre de 2023, pero porque asistió a la feria de Milipol, un evento líder en seguridad nacional, que se celebró en Paris.
“Mi representado nunca ha solicitado dinero a persona alguna por concepto de nombramientos o gestiones relacionadas con cargos (…) La afirmación atribuida al señor Nocua, a la que usted hace referencia, carece de veracidad. Entendemos que se trata de una manifestación que, según se indica, apenas estaría siendo objeto de una eventual indagación, por lo que no existe conclusión alguna que permita tenerla como cierta. Respetuosamente solicitamos que no se construya un juicio anticipado mediático a partir de una versión no verificada, pues ello afecta gravemente el buen nombre y la presunción de inocencia de mi representado”, dijo.
El caso debe ser resuelto por la Fiscalía.
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