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Rudolf Hommes

¿‘Quo Vadis’?

En Colombia predominan la ansiedad, la desilusión, la rabia y la desesperanza. Hace falta inducir lo contrario: volver a querer a nuestro país y a confiar en el futuro. Eso no va a suceder en esta administración, pero tiene que ser lo que trate de moldear el nuevo gobierno evitando regresar a lo que teníamos antes de agosto de 2022 o que continúen las tensiones que han dividido a la sociedad e impedido que el Gobierno avance. 

Colombia tiene que tomar otro rumbo y emprender una transformación que haga posible que el país progrese en armonía. Parte del problema es que la derecha anhela regresar a un país que probablemente nunca existió, pero que recuerdan como una sociedad en la que ellos vivían muy bien, pero olvidan que los demás tenían que padecer callados la desigualdad y la violencia. 

El Pacto Histórico quiere preservar el proyecto de gobierno que han intentado imponer sus líderes sin conseguirlo. Iván Cepeda, proclama que su gobierno sería de continuidad, pero como no ha habido progreso se trataría más bien de ejecutar lo que se prometió y no se llevó a cabo, con otro libreto que aún se desconoce, y con una enorme probabilidad de fracasar. No puede olvidarse que Colombia ha sido tradicionalmente anticomunista y que, si a pesar de ello abrió una ventanita para que se colara Petro, no es previsible que desee dejarla abierta. 

Cepeda tiene una actitud conciliadora y ha manifestado su disposición a hacer acuerdos, pero una presidencia suya muy posiblemente dividiría al país en dos y hemos visto que cuando eso ocurre no hay progreso ni tranquilidad. Abelardo de la Espriella también dividiría al país con consecuencias posiblemente sangrientas y opresivas. Ellos dos, por desgracia, son los que figuran con mayores porcentajes de simpatizantes que otros de los principales candidatos, varios de los cuales se han opuesto a participar en acuerdos que exijan que se comprometan a apoyar a De la Espriella si sale victorioso en la consulta de ese grupo. Eso ha puesto en duda la viabilidad de esos acuerdos y es menos probable en consecuencia que él resulte elegido presidente. 

Es posible entonces que haya llegado el momento en el que el centro se haga sentir. Sergio Fajardo es el único candidato que cuenta con el apoyo popular para enfrentarse a Cepeda y De la Espriella. Podría derrotar a uno de ellos en primera vuelta, y al otro en la segunda vuelta, pero no es seguro que lo logre si sigue eludiendo participar en una alianza sometiéndose a una consulta. Podrá hacerlo con Claudia López y los otros candidatos de centro que no desean estar al lado de Abelardo. Esa unión podría mejorar su probabilidad de éxito y fortalecer al centro. Este acuerdo necesariamente tendría un componente programático cuyo contenido ayude a devolverle a la ciudadanía confianza en Colombia y en el proceso democrático, y ofrecería opciones que respondan al deseo de la población de vivir en una sociedad más justa y menos violenta. Podría tener un impacto similar o quizás superior al que ha obtenido Iván Cepeda con la consulta interpartidista que lo ha puesto de primero en la lista de candidatos. 

Posiblemente ilusionado con la posibilidad de ganarle él solo a los dos extremos, Fajardo desoirá las invitaciones que le hacen para unirse con los otros candidatos del centro. Corre el riesgo de que ellos se aburran de insistir y se unan sin contar con él, encabezados por Claudia López. Se dividiría el centro, poniéndoles en bandeja la probabilidad de ganar a los candidatos de los extremos y negándole a Colombia la posibilidad de enderezar el curso a partir de agosto de 2026. 

Tanto Fajardo como Claudia han trabajado con sus equipos en construir propuestas programáticas muy detalladas y con objetivos muy ambiciosos. Mauricio Cárdenas también ha hecho un esfuerzo notable y lo ha divulgado. Oviedo, Galán y Peñalosa también tienen muchas ideas que aportar. Podría apostar que Iván Cepeda no va muy adelantado en la elaboración de su programa y De la Espriella cree que no lo necesita porque él está recurriendo al facilismo para ganar simpatías que no sabemos si aportan votos, pero le crean imagen de ganador. 

El grupo de candidatos de centro tiene en sus manos la oportunidad de hacerle valiosas propuestas a la población para sacar a nuestra sociedad de la pesadilla a la que está sometida. Ojalá un exceso de confianza de uno o más candidatos no arruine la opción que tendríamos de escaparnos de este mundo distópico inducido por el Pacto Histórico desde el Gobierno, o contribuye a que nos sometan al que está creando con elocuencia Abelardo, que podría ser peor. ¿Quo vadis Sergio?

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