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Rudolf Hommes
Puntos de vista

Dignidad, compromiso social en serio

La semana pasada, el equipo de La Silla Vacía, coordinado por Juanita León y Daniel Pacheco, tuvo a Sergio Fajardo sentado y sometido a responder preguntas difíciles que le hicieron los coordinadores primero, y luego expertos en temas críticos como la salud, el rezago de inversión en el sector eléctrico, las licencias ambientales. Todas ellas estaban tratando orientar a la población que está decidiendo por quién votar. 

No habíamos visto nada igual para informar a los votantes de las capacidades de los aspirantes a la Presidencia. Fajardo no trató de ser simpático ni vino con un séquito de apoyo. Lo entrevistaron (ver la grabación en You Tube (La Silla Vacía, Micrófono Abierto). Respondió a todas las preguntas o inquietudes sin sacarles el quite a los temas delicados ni desmontarse por las orejas, haciendo mucho énfasis en su experiencia y en su conocimiento, e invitando a la audiencia a leer su programa de gobierno que está disponible en la red de su campaña y es un verdadero tratado. 

El primer capitulo se refiere a las crisis que recibirá el próximo gobierno. Se presenta un diagnóstico y una visión del candidato sobre su solución a múltiples problemas y se hacen propuestas concretas de como respondería el gobierno. De particular importancia son los temas vinculados a la solución del problema fiscal que tiene toda la cara de ser el principal legado del actual gobierno a su sucesor, junto con la aniquilación del sistema de salud, la pérdida de control territorial, y la crisis de seguridad en los territorios y en las ciudades. También se hizo referencia a la crisis del sector eléctrico que puede derivar en apagón. 

El segundo capítulo es sobre la esperanza que tiene el candidato de que Colombia puede salir adelante. Es esencial reformar el sistema educativo y modificar algunas de las creencias o posiciones que impiden mejorarlo. Fajardo no cree que eso se pueda lograr sin contar con los maestros como socios. Tiene mucha confianza en la tecnología y en el empresarismo, elementos necesarios para poder crecer, y se propone apoyar el avance y el desarrollo en esos dos frentes. Piensa crear una agencia de investigación cuya misión seria combatir la corrupción pública y privada. Cepeda tiene una idea parecida, pero uno teme que, como en la antigua Union Soviética y la actual Rusia, la anticorrupción puede degenerar en represión política. También hay un proyecto de reforma judicial y un nuevo enfoque en relaciones internacionales. 

El tercer capítulo se titula ‘Dignidad, compromiso social en serio’. Me atrae porque es novedoso y tiene alcance social y de justicia distributiva. Fajardo presenta el tema con las siguientes palabras: “la dignidad y el bienestar de las y los colombianos sin discriminación, sin excusas y sin importar donde se encuentren, deberán ser aseguradas por el Estado colombiano, particularmente las de aquellos que no cuentan hoy con las condiciones básicas para seguir adelante avanzando hacia sus sueños”. Esa declaración contiene un compromiso muy serio con nosotros, colombianas y colombianos y con la igualdad, pues establece un piso que compartimos todos y qué es superior al mínimo posible, dentro de lo que es viable. Fajardo se compromete a darles participación efectiva a los grupos en la sociedad que tradicionalmente han sido excluidos o marginados. Le da mucha importancia al empleo y a transformaciones del mercado laboral que permita reducir la informalidad y modernizar el empleo formal, haciendo énfasis en el aumento de la productividad y la formación para el trabajo. La meta es crear un millón de empleos formales y formalizar cuatro millones de informales, así como crear mesas de educación para capacitar informales y conectarlos con empleos formales. La idea de inclusión social es crear un sistema que garantice acceso a servicios y seguridad económica. Se diseñará un marco legal para proteger a los que hoy no tienen protección. “Se fortalecería la participación efectiva de grupos poblacionales históricamente excluidos en la formulación, implementación y seguimiento de las políticas públicas. Se establecerán espacios permanentes de diálogo y participación, accesibles y vinculantes, que les permitan expresar sus necesidades y ejercer sus derechos”, señala.

En desarrollo de estos objetivos se habla de suministro de vivienda en ciudades sostenibles, de fomentar la cultura para acercar a las comunidades y a las identidades de la población, de un sistema de atención a la juventud y salud mental para los jóvenes. De darle un trato digno a las personas mayores y procurar cuidado para ellos y de focalizar la asistencia a la primera infancia para no dejar perder la calidad del capital humano futuro. Estos puntos que resalto no son excluyentes, porque se ha pensado en muchos otros. Mujeres, diversidad e incapacitados, por ejemplo. La idea es no dejar a nadie por fuera con énfasis en dignidad e igualdad.

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