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El acetaminofén es un analgésico y antifebril. Créditos: Freepik
Salud y bienestar

Los estudios y científicos que contradicen a Donald Trump sobre el supuesto vínculo entre acetaminofén en el embarazo y el autismo

Las declaraciones de Donald Trump sobre un vínculo entre acetaminofén y autismo reavivaron la discusión médica. Aunque el Departamento de Salud anunció acciones, expertos recalcan que no hay estudios concluyentes.

Por: Gabriela Casanova

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que el uso de acetaminofén, también llamado paracetamol, “puede estar asociado con un riesgo muy elevado de autismo” durante el embarazo. Sus declaraciones se deben al anuncio de un conjunto de medidas del Departamento de Salud de ese país frente al uso de este medicamento.

“El Tylenol (marca de acetaminofén) no es bueno. Por esta razón, se recomienda encarecidamente que las mujeres limiten su uso durante el embarazo a menos que sea médicamente necesario, como en casos de fiebre extrema que usted piense que no lo puede soportar”, dijo el mandatario estadounidense.

El Departamento de Salud de Estados Unidos se refirió directamente a una “epidemia” del trastorno del espectro autista en el país, pues ha aumentado casi 400 por ciento desde el año 2000 y ahora afecta a uno de cada 31 niños estadounidenses. Por ello, informó que la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) tomará medidas con respecto al acetaminofén.

La FDA emitirá un aviso a médicos, iniciará el proceso para modificar la etiqueta de seguridad del acetaminofén (Tylenol y productos similares) y lanzará una campaña nacional de servicio público para informar a las familias y proteger la salud pública.

Según el Departamento de Salud, la administración actúa basándose en estudios clínicos y de laboratorio previos que sugieren una posible asociación entre el uso de acetaminofén durante el embarazo y consecuencias adversas para el desarrollo neurológico, pese a que sabe que existen estudios que contradicen esta afirmación y que la fiebre no tratada durante el embarazo puede conllevar riesgos tanto para la madre como para el feto.

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Según el Gobierno estadounidense, el consumo de acetaminofén durante el embarazo está asociado al autismo. Créditos: Freepik

“Dada la literatura contradictoria y la falta de evidencia causal clara, el Departamento de Salud desea alentar a los médicos a ejercer su mejor criterio al usar acetaminofén para la fiebre y el dolor durante el embarazo, prescribiendo la dosis efectiva más baja durante el menor tiempo posible cuando se requiera el tratamiento”, indicó la entidad, 

¿Qué dicen los expertos sobre el uso de paracetamol?

Tras las declaraciones de Trump, expertos salieron a dar su punto de vista respecto al supuesto vínculo entre el acetaminofén y el autismo. La mayoría coincide en una conclusión: no hay evidencia científica sólida para respaldar estas afirmaciones.

Steven J. Fleischman, presidente del Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos, afirmó que numerosos estudios han demostrado que el acetaminofén desempeña “un papel importante y seguro” en el bienestar de las embarazadas. Además, recordó que este medicamento es una de las pocas opciones disponibles para tratar el dolor y la fiebre durante el embarazo. De hecho, la FDA reconoce que el acetaminofén suele ser el único tratamiento para la fiebre y el dolor durante el embarazo, ya que otras alternativas tienen efectos adversos documentados.

Según el experto, las afecciones que se tratan con este analgésico “son mucho más peligrosas que cualquier riesgo teórico y pueden causar una grave morbilidad y mortalidad tanto para la embarazada como para el feto”.

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El acetaminofén es el único medicamento que pueden utilizar las embarazadas para bajar la fiebre. Créditos: Freepik

En cuanto a las afirmaciones del Departamento de Salud, Fleischman consideró irresponsable insinuar que el uso de acetaminofén durante el embarazo causa autismo. Señaló que estas afirmaciones no están respaldadas por evidencia científica completa y “simplifican peligrosamente las múltiples y complejas causas de los problemas neurológicos en niños”. Explicó que en los últimos 20 años ningún estudio de prestigio ha concluido con éxito que el uso de este medicamento cause trastornos del desarrollo neurológico.

Por su parte, Zeyan Liew, profesor asociado de la Escuela de Salud Pública de Yale, explicó en entrevista con la Oficina de Comunicaciones de la institución que se han realizado varios estudios en diferentes poblaciones que muestran asociaciones entre el uso frecuente de Tylenol (acetaminofén) durante el embarazo y algunos efectos negativos en el desarrollo neurológico infantil, aunque no todos se refieren específicamente al autismo. “Es necesario evaluar a fondo si otros posibles factores relacionados con el uso de Tylenol están impulsando estas asociaciones”, advirtió.

Al igual que Fleischman, Liew destacó que no existen analgésicos alternativos seguros para las embarazadas. No obstante, aclaró que, aunque actualmente las agencias reguladoras consideran seguro el uso de acetaminofén durante el embarazo, esas directrices podrían cambiar si surgen nuevos datos de investigación más sólidos que sugieran riesgos.

“En este caso, el uso frecuente y prolongado de Tylenol durante el embarazo constituye un riesgo potencial. Dicho esto, la fiebre o el dolor materno no tratados pueden suponer riesgos para el embarazo y el desarrollo infantil”, dijo.

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La fiebre durante el embarazo puede llegar a ser peligrosa. Créditos: Freepik

Ante la controversia, Liew recomienda que las mujeres embarazadas consulten siempre con su médico y, si necesitan analgésicos, que utilicen la dosis más baja y durante el menor tiempo posible.

Uno de los grandes estudios en esta materia fue publicado en Jama bajo el título Uso de acetaminofén durante el embarazo y riesgo de autismo, TDAH y discapacidad intelectual en niños. Esa investigación analizó a 2,5 millones de niños suecos utilizando registros nacionales de consumo de medicamentos de venta libre y con receta informados por las madres, junto con diagnósticos clínicos.

Al utilizar un modelo estadístico sin hermanos de control, se identificó un riesgo marginalmente mayor de autismo y TDAH asociado con el uso de acetaminofén durante el embarazo. Sin embargo, al analizar pares de hermanos completos –uno expuesto al acetaminofén y otro no– no se halló evidencia de asociación entre el medicamento y dichos trastornos.

Según el estudio, esta contradicción sugiere que el pequeño aumento en el riesgo observado en el modelo sin hermanos de control podría deberse a factores de confusión no medidos. Un factor de confusión es una variable que influye tanto en la supuesta causa como en el efecto, distorsionando la asociación real. Por ejemplo, según un artículo de la revista Nature, las mujeres que toman paracetamol suelen tener peor salud que las que no lo hacen, lo cual podría estar relacionado con infecciones o enfermedades subyacentes. El estudio en cuestión mencionó factores de confusión vinculados a la salud, características sociodemográficas y genética.

“Los estudios que frecuentemente se señalan como evidencia de una relación causal, incluida la más reciente revisión sistemática publicada en agosto, incluyen las mismas limitaciones metodológicas (por ejemplo, falta de control de factores de confusión o uso de datos autoinformados poco confiables) que prevalecen en la mayoría de los estudios sobre este tema”, dijo Fleischman.

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