
El papel de las redes de apoyo en la prevención del suicidio: ¿qué deben hacer amigos y familiares ante signos de alerta?
En el Día Mundial para la Prevención del Suicidio, CAMBIO habló con la psicóloga Cindy Fabiana Cordero, directora del Centro de Servicios Psicológicos Ibero (CESPI). La especialista explicó cómo los familiares, amigos y comunidades tienen un papel clave como detectores de señales de alerta y apoyo para quienes atraviesan momentos de crisis.
Por: Valentina Giannini
El 10 de septiembre es el Día Mundial de la Prevención del Suicidio, una de las principales causas de muerte prevenible en el mundo. De acuerdo con la Universidad Iberoamericana, en lo que va de 2025 más de mil personas han fallecido por ello en Colombia.
Para la psicóloga Cindy Fabiana Cordero, directora del CESPI, una de las posibilidades más efectivas para prevenirlo es construir redes de apoyo: estructuras de confianza que permiten identificar señales de alarma y acompañar a quienes enfrentan una crisis de salud mental.
¿Qué son las redes de apoyo?
De acuerdo con la terapeuta, una red de apoyo es un conjunto de personas y recursos a los que alguien puede acudir en un momento difícil o de crisis. Estas no solamente incluyen a familiares y amigos cercanos, sino también a docentes, compañeros de trabajo o de estudio, líderes comunitarios o religiosos e incluso miembros del servicio de salud.
“Lo que se espera con las redes de apoyo es que se pueda generar un vínculo de confianza y cercanía que permita que la persona se sienta en un espacio seguro”, sin temor a ser juzgada por la situación o las emociones que está transitando.

Para la experta, las redes de apoyo funcionan como un sostén emocional. Quien atraviesa problemas de salud mental o pensamientos suicidas suele sentir aislamiento, desesperanza o la idea de ser una carga. Sin embargo, una red sólida de personas presentes y dispuestas a acompañar y a escuchar puede ayudar a contrarrestar esas sensaciones.
“Es una forma de recordarle a la persona que no está sola, que su vida tiene un valor”, dice Cordero. Está demostrado que quienes cuentan con una buena red de apoyo tienen más probabilidades de buscar ayuda profesional y superar la crisis de manera más saludable.
Al momento de detectar señales de alarma frente a una crisis de salud mental, las redes de apoyo son sumamente importantes. Quienes conviven con una persona de manera cotidiana o la conocen desde hace un tiempo considerable, pueden identificar más fácilmente cambios o signos que podrían indicar un riesgo de suicidio.
¿Cómo saber si una persona está atravesando por una crisis?
De acuerdo con Cordero, los espacios de visibilización y de información siempre serán uno de los mecanismos más importantes para la prevención del suicidio.
Algunas señales de alarma son:
- Cambios bruscos en el estado de ánimo: cuando una persona suele tener estados de ánimo bajos y de repente enfrenta una recaída significativa.
- El uso constante de expresiones de desesperanza como “quisiera desaparecer” o “quisiera dormirme y no despertar”. De acuerdo con la especialista, en ocasiones estas palabras se normalizan, sin embargo, el uso de las expresiones sumado a otras señales puede ser un signo de alarma importante.
- Aislamiento cada vez más marcado: la persona se aleja de sus amigos, familiares y deja de realizar actividades en comunidad.
- Regalar objetos valiosos o hacer comentarios de despedida, por ejemplo, sugiriendo que piensa “dejar a su mascota” al cuidado de alguien más.
- Alteraciones en el sueño y la alimentación.
- Descuidos en la apariencia personal.
- Conductas de riesgo inusuales, como consumo de sustancias o comportamientos temerarios.
“No debemos minimizar estas señales. A veces, con amor, la familia dice ‘tranquila, no es para tanto’, pero eso puede hacer que la persona no se sienta escuchada ni acompañada”, advierte.
¿Qué hacer y qué no al acompañar a una persona con pensamientos suicidas?
Muchas veces, familiares y amigos no saben cómo cuidar o reaccionar ante su amigo, familiar o persona querida en crisis. Frente a esta cuestión, Cordero recuerda que lo más importante no es dar consejos rápidos, sino escuchar y validar el dolor.
“¿Qué es lo recomendable? Escuchar más no aconsejar. Por el afán, por la angustia, el sentido de preocupación y el querer que la persona mejore, tendemos a buscar soluciones, a brindar soluciones rápidas, a aconsejar y decir frases que no son acordes al momento”, sostiene.
De acuerdo con la especialista, el primer paso para apoyar a quienes se encuentran en una crisis de salud mental es estar presente y brindarle a la persona una escucha activa, estar disponible para el ser querido y tomar el espacio para comprender y validar el dolor por el que atraviesa. Ser empático con su sufrimiento y no pretender que mejore de manera instantánea.

¿Qué pasa si la persona no quiere compartir sus sentimientos o emociones?
De acuerdo con Cordero, en este caso lo más importante es estar presente sin insistir ni forzar a la conexión, la conversación o el cambio.
“No la dejo sola, pero tampoco la invado”, dice la psicóloga. La clave está en transmitir disponibilidad sin presionar ni exigir que la persona se abra. La red de apoyo puede decirle frases como “estoy aquí para ti, si necesitas algo puedes contar conmigo”.
En casos de alto riesgo o si la persona se encuentra en peligro de hacerse daño a sí misma, es importante activar protocolos y pedir ayuda a líneas de atención, instituciones o profesionales de salud mental. “El acompañamiento nunca es tarea de una sola persona; siempre debe ser un trabajo en equipo”, subraya.
“Estoy aquí contigo, pero voy activando los protocolos que existan en las instituciones. Si por ejemplo estoy en la calle, hay que marcar el 123, la línea 106, la línea Sergio Urrego… en fin, hay muchas líneas que hoy en día están muy pensadas precisamente para esa ayuda primaria en una situación de crisis”, dice.
El papel del acompañamiento profesional
Aunque la red de apoyo es vital, no reemplaza el papel de un psicólogo o un profesional en salud mental. “Lo ideal es motivar a la persona a buscar esa ayuda especializada. Yo puedo acompañarla a la cita, caminar a su lado, pero no hacer el proceso por ella. Pedir ayuda no es un signo de debilidad, es un acto de autocuidado”, señala la psicóloga.
Cordero también hace un llamado a promover la formación en primeros auxilios psicológicos. “Así como cualquiera puede aprender a dar primeros auxilios físicos, todos podemos aprender a brindar esa primera ayuda emocional”, dijo.
La importancia de cuidar quienes cuidan
Acompañar a alguien en crisis puede ser angustiante y generar desgaste emocional. Por eso, cuidar al cuidador es tan importante como cuidar a la persona en riesgo.
De acuerdo con la psicóloga, quiénes prestan cuidados emocionales para familiares, seres queridos o personas que luchan con su salud mental también se encuentran en riesgo de sufrir una crisis.
Quienes son acompañantes y cuidadores se benefician de espacios de descanso, gratitud y placer. “Compartir la responsabilidad con otros, buscar espacios de descanso y, si es necesario, acudir también a terapia son pasos clave. Para poder sostener a otra persona, yo también debo cuidarme”, concluye Cordero.
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