
Posición por posición: los fijos y los que pelean por un cupo para estar en el Mundial 2026 con la Selección Colombia
Johan Mojica, Jhon Córdoba y Luis Díaz, a pura pasión, con la Selección Colombia. Créditos: Colprensa.
Desde ya, la hinchada de la Selección Colombia empieza a escribir y borrar nombres para conformar la nómina ideal de cara al Mundial 2026. CAMBIO habló con el entrenador Juan José Correa para tener la foto completa de los que pelean por buscar la gloria con el equipo del pueblo.
Además de estrenar la camiseta con la que competirá en la próxima Copa del Mundo, el amistoso contra Nueva Zelanda servirá para entrar en la última racha preparatoria –de seis partidos– que tendrá Néstor Lorenzo para decidir quiénes serán los privilegiados de representarnos en la fiesta organizada por Estados Unidos, México y Canadá.
CAMBIO contactó a Juan José Correa, extécnico del equipo sub-20 de Millonarios –uno de los directores técnicos mejor formados en el país y el único latinoamericano en ser miembro actual del programa de desarrollo de talentos de la FIFA– para que nos ayudara, posición por posición, a esbozar los nombres que estarán sí o sí en la próxima Copa del Mundo, así como los apellidos que deberán ganarse un puesto en los seis partidos que faltan antes de la gran cita.
Saquen libreta, lápiz y borrador.

Arqueros
Fijos: David Ospina (Atlético Nacional de Colombia) y Camilo Vargas (Atlas de México)
Los que pelean el cupo por el tercer arquero: Kevin Mier (Cruz Azul de México) y Álvaro Montero (Vélez Sarfield de Argentina)
El dilema: La cuestión para el tercer arquero puede resumirse en la dicotomía entre darle la posibilidad a un arquero relativamente joven como Kevin Mier para que ‘se moje’ en el entorno de un Mundial, o en seguir exacerbando la experiencia y levantarle el pulgar a Álvaro Montero, que con 30 años llega en la edad ideal de un número 1.
Defensas centrales
Fijos: Dávinson Sánchez (Galtasaray de Turquía) y Jhon Lucumí (Bologna de Italia)
Los que pelean por el cupo: Yerry Mina (Siena de Italia), Yerson Mosquera (Wolverhampton de Inglaterra), Carlos Cuesta (Vasco de Gama) y Willer Ditta (Cruz Azul de México).
El dilema: Dejar por fuera a Yerry Mina implica sacrificar un as bajo la manga en el juego aéreo y la riquísima experiencia del nacido en Guacherné, sin duda una de las personalidades que marcan la idiosincrasia de nuestra selección. Yerson Mosquera, por su lado, tiene la ventaja de jugar, domingo a domingo, en la liga más competitiva del mundo. Es amigo del balón a la hora de salir jugando, muy rápido y, de ser necesario, puede usarse como lateral derecho. Dejar por fuera a Carlos Cuesta es privarse de un jugador que conjuga experiencia en Europa y juventud y que, casi como ningún otro en el plantel, es dúctil con el balón en los pies y lúcido para empezar el juego. Ditta, de gran momento en México, es uno de esos centrales bajitos pero llenos de intuición que se hacen muy fuertes en el ‘mano a mano’.
Laterales por derecha
Fijos: Daniel Muñoz (Crystal Palace de Inglaterra)
Los que pelean el cupo: Santiago Arias (E.C. Bahía de Brasil), Andrés Felipe Román (Atlético Nacional de Colombia)
El dilema: Bajarle el pulgar a Arias es renunciar a un lateral hecho y derecho que, con dos mundiales encima, ya no tiene que probar su solvencia, liderazgo y fiabilidad cuando se viste con la camiseta de la Selección. Su presencia es ganadora y es uno de los referentes de la era Pekerman/Lorenzo. No convocar a Román es perderse de un lateral de mucha profundidad y despliegue que, a diferencia de Arias y de Muñoz, puede jugar de extremo.
Laterales por izquierda:
Fijos: Johan Mojica (R.C.D Mallorca España)
Los que pelean el cupo: Álvaro Angulo (Pumas de la UNAM México), Deiver Machado (RC Lens de Francia), Juan David Cabal (Juventus de Italia)
El dilema: Perderse de Ángulo y Machado es sacrificar desequilibrio y veneno de dos laterales que juegan siempre en sus clubes. Cabal, por su parte, aunque ha sido maldecido por las lesiones, compite con el glamour que da ser activo importante de la Juve y, además, de los tres que compiten por el puesto es el más completo, el único que juega en una liga de primer nivel y el más fuerte en el juego aéreo y el de mejor pie.
Mediocentros defensivos
Fijos: Jefferson Lerma (Crystal Palace de Inglaterra), Richard Ríos (Benfica de Portugal) y Kevin Castaño (River Plate de Argentina)
Los que pelean el cupo: Gustavo Puerta (Racing de Santander de España), Jorman Campuzano (Atlético Nacional de Colombia) y Juan Camilo Portilla (Talleres de Córdoba de Argentina).
El dilema: Aunque Jorman no terminó cumpliendo las expectativas de llegar a Europa, su regreso a Nacional lo devolvió a su mejor versión: intuitivo para recuperar y saltar líneas, brillante con el balón, coqueto con el gol y genial en el primer y último pase. Gustavo Puerta es otro con una visión de juego privilegiada a quien la experiencia en Europa lo ha acercado a la versión de un mediocentro cabal. Privarnos de Juan Camilo Portilla, líder futbolístico de Talleres, es dejar pasar un organizador con gran media distancia que es feroz para saltar líneas y activarse en ataque y que en Argentina se ha hecho líder y consistente. Además puede jugar de central.
Volantes interiores ofensivos/mediapuntas
Fijos: James Rodríguez (libre), Juan Fernando Quintero (River Plate de Argentina) y Jorge Carrascal (Flamengo de Brasil)
Los que pelean el cupo: Yáser Asprilla (Girona de España)
El dilema: Yáser Asprilla es uno de los jugadores con más proyección y valor del equipo absoluto. Es cierto que, a estas alturas, ya debería haberse ganado un puesto preferencial en el Girona, en donde solo ha jugado el 39 por ciento de los minutos disputados esta temporada; pero su talento diferencial, la facilidad innata para gambetear y desequilibrar, su precisión con el pie izquierdo, velocidad y plasticidad para jugar en todo el frente de ataque lo hacen un activo casi que imprescindible para buscar variantes en la Copa del Mundo. Verlo por fuera sería un sacrilegio.
Extremos
Fijos: Luis Díaz (Bayern Munich de Alemania), Jhon Arias (Wolverhampton de Inglaterra)
Los que pelean el cupo: Luis Sinisterra (Cruzeiro de Brasil), Marino Hinestroza (Atlético Nacional), Edwuin Cetré (Estudiantes de la Plata de Argentina), Jáminton Campaz (Rosario Central de Argentina), Johan Stiven Carbonero (Internacional de Portoalegre de Brasil) y Carlos Andrés Gómez (Vasco de Gama de Brasil) y Johan Carbonero (Internacional de Portoalegre de Brasil).
El dilema: Somos un país de extremos. Dinamitar las bandas y oxigenar el juego por los carriles está en nuestro ADN. Los siete hombres que están en disputa, con sus singularidades, son más pirotecnia para el esplendor de creatividad, gol y desequilibrio que Luis Díaz y Arias, los titulares, nos ofrecen. El nivel actual de Carlos Andrés Gómez lo pone entre los favoritos a ganarse el puesto.
Delanteros centro
Fijos: Luis Suárez (Sporting de Portugal), Jhon Córdoba (F.C. Krasnodar de Rusia)
Los que pelean el cupo: Rafael Santos Borré (Internacional de Portoalegre de Brasil), Mateo Casierra (Zenit de San Petersburgo), Dayro Moreno (Once Caldas de Colombia), Jhon Jader Durán (Fenerbache de Turquía) y Mateo Cassierra (Zenit de San Petesburgo de Rusia).
El dilema: Por su sacrificio inextinguible, su solidaridad defensiva y el valor para crearse espacios, Borré está en el corazón y el radar del cuerpo técnico. Nadie quiere estar más en el mundial que él. Le juegan en contra su falta de gol con la selección y que es menos polivalente que su competencia. Dayro Moreno sería una apuesta popular por uno de los delanteros más queridos por el pueblo. Su arte para hacer goles de todos las texturas no se discute, tampoco su talento y temple; pero sería ser miope obviar que la edad le juega en contra para un torneo de altísima competencia. Aunque es Dayro…
Jhon Jader Durán, si tuviera la cabeza entre los hombros, sería un fijo en la convocatoria. Tiene todo lo que un delantero centro sueña. Pero la inmadurez rampante que ha mostrado con la Selección permite preguntarse si no será mejor que espere cuatro años más. Cassierra es una fiera que en Rusia terminó de revelarse. Huele sangre en el área, puede jugar de extremo, sabe asociarse, es goleador. En cualquier equipo de menos factura, sería un obligado.
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