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Transición Energética 20
Mujeres wayuu observan los aerogeneradores instalados en La Guajira, epicentro de los proyectos eólicos que avanzan en el norte del país
Economía

El avance inesperado del proyecto eólico Windpeshi: ¿primer paso para destrabar las iniciativas en La Guajira?

Tras años de fracasos, renuncias empresariales y bloqueos comunitarios que frenaron el desarrollo eólico en La Guajira, Ecopetrol anunció que alcanzó más del 90 por ciento de los acuerdos de consulta previa para el proyecto Windpeshi. El avance rompe la tendencia histórica de estancamiento. ¿Puede Ecopetrol cambiar el rumbo de los proyectos eólicos en Colombia?

Por: Juan David Cano

Durante la última década, el desarrollo eólico en Colombia se convirtió en una promesa que no ha logrado despegar. La Guajira, señalada repetidamente por el Gobierno como el territorio donde “el viento impulsa la transición”, terminó atrapada en un laberinto de consultas previas inconclusas, bloqueos comunitarios, disputas internas y retrasos regulatorios. 

De los 17 proyectos con conexión aprobada, apenas dos entraron en pruebas y varias empresas internacionales abandonaron por completo sus inversiones. y su apuesta por la energía eólica en Colombia: los parques Alpha y Beta quedaron en pausa tras la retirada de la firma portuguesa EDP Renewables. Celsia consideró el año pasado la venta de dos de sus proyectos. Enel no solo detuvo Tumawind y Chemesky, sino que decidió vender Windpeshi después de años de sobrecostos y conflictos, y en un intento de rescate del Gobierno, terminó en manos de la estatal petrolera Ecopetrol, que en los últimos días anunció un avance con este proyecto y podría ser la clave para destrabar la apuesta por la energía eólica en Colombia. 

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Reunión de socialización con comunidades en La Guajira, parte de la agenda de concertación para el desarrollo del parque eólico Windpeshi. Foto: Ecopetrol

Windpeshi de Ecopetrol: el avance que rompe el estancamiento eólico en La Guajira

La crisis de los proyectos eólicos llegó a tal punto que, en palabras del profesor del grupo de conversión de energía de la Universidad de los Andes Álvaro Pinilla, “la transición energética parece ser más un término de moda que un proyecto capaz de dar resultados técnicos prometedores”.

Ese panorama parecía inamovible hasta hace unos días. Ecopetrol informó que el proyecto eólico Windpeshi, hoy completamente bajo su control, logró un avance superior al 90 por ciento en la recepción de acuerdos de consulta previa con las 30 comunidades wayúu involucradas. Según la empresa, las comunidades manifestaron “su respaldo y disposición para sacar adelante la construcción del proyecto”.

Por primera vez en años, un proyecto eólico grande parece encontrar viento a favor en La Guajira. La pregunta inmediata es si este avance representa un verdadero punto de inflexión o si corresponde únicamente a la capacidad política y financiera de la petrolera estatal, sin posibilidad de replicarse por parte del sector privado.

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Windpeshi contará con 41 aerogeneradores y una capacidad de 205 MW, convirtiéndose en el primer parque eólico operado por Ecopetrol. Foto: Ecopetrol

¿El ejemplo de Windpeshi podrá usarse para destrabar los proyectos eólicos en Colombia?

Natalia Suárez, abogada experta en energías y transición del bufete Holland & Knight, habló con CAMBIO y recordó que el pasado reciente de Windpeshi es un recordatorio de los riesgos latentes. “Hay que recordar que una de las razones por las cuales el operador anterior del proyecto eólico Windpeshi desistió fue precisamente por la conflictividad social que impidió avanzar con su desarrollo”.

Aunque reconoce que lo logrado por Ecopetrol es “sin duda un hito importante y necesario para la seguridad energética del país”, advierte que persisten dudas sobre la sostenibilidad del avance. “Uno se pregunta si realmente estos avances tan significativos se presentan en instancias donde participa el sector privado que aporta tanto en materia de inversión y desarrollo de los proyectos. Esperaríamos que los acuerdos suscritos no estén atados a circunstancias políticas que conlleven que a futuro se suspendan las operaciones ante los cambios que puedan darse en el contexto actual del país”.

Según la experta, si el país espera que otros proyectos también avancen, se requiere un cambio profundo en la forma en que el Estado acompaña los procesos. “En materia social, es esencial que el Estado garantice un acompañamiento efectivo en todos los proyectos energéticos, no únicamente en los que Ecopetrol es parte, esto sin duda permitirá que los avances en todos los proyectos energéticos se materialicen y Windpeshi no se constituya en un caso aislado de éxito”.

Desde la mirada académica, Jeffrey León Pulido, decano de Ingeniería de la Universidad Ean, coincide en que Windpeshi está rompiendo una inercia que parecía irreversible. El experto sostiene que “el sector energético colombiano podría estar presenciando un giro decisivo”. Para él, el avance logrado por Ecopetrol constituye “un respiro largo y profundo para la transición energética”. León subraya que el método aplicado es del todo inusual para la región, pues Ecopetrol implementó “una estrategia basada en el diálogo intercultural temprano, en la construcción de consensos antes de llevar acuerdos al papel y en una comunicación continua con los líderes de las comunidades”. Considera que este enfoque podría ser “una ‘llave maestra’ para destrabar futuros proyectos”.

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Ecopetrol avanza en el proceso de diálogo con comunidades wayuu para concertar la reactivación del proyecto eólico Windpeshi. Foto: Ecopetrol

Sin embargo, ni siquiera este éxito parcial está libre de amenazas. León recuerda que “el avance sigue siendo vulnerable”. En su análisis, Windpeshi y los demás parques enfrentan riesgos como un cierre incompleto de la consulta previa, la posibilidad de que futuras reclamaciones judiciales frenen las obras, conflictos internos entre clanes wayúu y, de forma estructural, la falta de infraestructura de transmisión. La línea Colectora, todavía inconclusa, podría convertir a los proyectos en “islas energéticas”.

El decano plantea dos interpretaciones posibles. La primera es optimista: “Windpeshi podría convertirse en el primer gran caso de éxito que muestre cómo la construcción de legitimidad social desde el inicio permite destrabar proyectos complejos”. La segunda es más cauta y sugiere que el proyecto avanza “precisamente porque Ecopetrol tiene un peso institucional, político y económico que otros desarrolladores no poseen”.

Ambos expertos coinciden en que para que este momento marque un antes y un después, el país debe convertir el caso en política pública. León señala que es indispensable contar con “un Protocolo Nacional de Consulta Previa”, ordenar el territorio eólico, diseñar esquemas de beneficio compartido y garantizar estabilidad regulatoria. Solo así, dice, Windpeshi será no solo un logro propio, sino el primer peldaño de una transición renovable que hoy sigue en deuda.

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