
“La relación comercial entre Colombia y Europa es cada vez más compleja, completa y productiva”: embajador de la Unión Europea
François Roudié, nuevo embajador de la Unión Europea en Colombia, conversa con CAMBIO sobre las oportunidades en la relación del país y el viejo continente. Habló de la importancia de la reciente cumbre de la Celac-UE y de cómo quiere potenciar, más que la cooperación, los recursos de inversión y la presencia de empresas europeas en Colombia.
Colombia y Europa tienen una relación histórica. La conexión con el viejo continente, si bien nació en la Conquista, ha evolucionado a lo largo de los siglos, al punto de que el país es uno de los que mayor diálogo político, comercial y de cooperación ha tenido con la Unión Europea (UE).
Colombia es el principal socio comercial de la UE dentro de la Comunidad Andina, y el quinto en América Latina, mientras que la Unión Europea es el tercer socio comercial de Colombia y la segunda fuente de Inversión Extranjera Directa (IED) en el país.
Desde hace menos de dos meses, el país tiene un nuevo embajador de la Unión Europea: François Roudié. A pesar de su corta estancia en Colombia, ya le tocó el primer gran reto: la cuarta cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) y la Unión Europea, un espacio que reunió durante dos días en Santa Marta a los representantes de alto gobierno de los 60 países que conforman los dos bloques regionales.
En el marco de la cumbre de la Celac-UE, Roudié conversó con CAMBIO sobre las oportunidades que hay en la relación birregional, así como entre Colombia y la Unión Europea.
Roudié nació en Burdeos, Francia, y durante más de 18 años se ha desempeñado en el servicio diplomático europeo trabajando con América Latina y el Caribe. Antes de llegar a Colombia, entre 2021 y 2025, fue embajador de la Unión Europea en El Salvador y ante el Sistema de la Integración Centroamericana (SICA). También ocupó otros cargos diplomáticos en México, Argentina, Uruguay y para Centroamérica y el Caribe.
CAMBIO: ¿Cómo van esas primeras semanas al frente de la relación diplomática entre la Unión Europea y el país?
François Roudié: Colombia me ha recibido con enorme cariño. Llegué hace unas seis u ocho semanas y, por supuesto, ha sido mucho trabajo. Ser diplomático implica muchas cosas, como organizar la vida personal al inicio. Por fortuna me he encontrado con un equipo fenomenal, dedicado y comprometido, y eso se vio reflejado en la cumbre. También destaco los contactos con la Cancillería y los ministerios colombianos. La relación Unión Europea–Colombia, en el marco de la cumbre UE-Celac, ha sido muy cercana.
CAMBIO: ¿Cuál es la importancia de este espacio birregional y qué oportunidades deja esta cumbre?
F.R.: La intervención del presidente del Consejo Europeo, António Costa, marcó la dirección política de la cumbre. Dijo que estamos en un mundo con muchos peligros y desafíos globales que antes abordábamos con el multilateralismo, y que hoy están un poco en jaque. Hay que darle un nuevo impulso, y eso es una apuesta enorme tanto para la Unión Europea como para los países de la Celac.
Esta alianza es fundamental porque compartimos valores, intereses y un método común: el multilateralismo. Juntos representamos cerca del 30 por ciento de las Naciones Unidas, lo que nos da un peso significativo.
Estos principios se traducen en acciones concretas: defensa de la democracia, derechos humanos y un modelo de desarrollo verde, digital, humano y social. Son visiones compartidas que no necesariamente coinciden con las de otros actores globales.

CAMBIO: Hoy el mundo enfrenta tensiones geopolíticas, económicas e ideológicas sobre el multilateralismo. Si se juntan, la Unión Europea y la Celac representan también cerca del 20 por ciento del PIB mundial. ¿Qué oportunidades concretas ve en esta relación?
F.R.: El primer interés es pensar juntos cómo abordar los grandes desafíos mundiales, como la contaminación y el cambio climático. Segundo, promover un mundo basado en reglas. Tercero, desarrollar juntos un modelo verde, digital y humano.
Esto se traduce en proyectos concretos: infraestructura sostenible, movilidad verde, transporte limpio, y cooperación en tecnología digital. En América Latina hemos impulsado proyectos de metro, trenes y cables aéreos, que generan empleo y transferencia de conocimiento.
También trabajamos en ciberseguridad, conexión satelital y desarrollo de capacidades de computación de alto rendimiento. Por eso, el trabajo conjunto en regulación y protección de la población es fundamental. Todo esto se traduce en resultados concretos: empleos formales, sostenibles y desarrollo compartido.
CAMBIO: Hablemos puntualmente sobre Colombia. ¿Cuál es la importancia que ve la Unión Europea en el país?
F.R.: Tenemos una relación sumamente completa. Colombia es un socio importante para la Unión Europa. Trabajamos en transporte verde, digitalización, desarrollo social, seguridad territorial y apoyo al proceso de paz.
Aunque llevo poco tiempo, ya veo que tenemos aquí todo lo mejor que Europa puede ofrecer. Un ejemplo claro está en las energías renovables: entre el 60 y el 80 por ciento de la electricidad renovable producida en Colombia proviene de empresas europeas, generando empleos de calidad.
También apoyamos proyectos de interconexión eléctrica, como el de Colombia y Panamá, que permitirán integrar al país con el mercado energético centroamericano. Esto impulsa la energía renovable, que depende de la interconexión. Además, esperamos anunciar pronto otros proyectos importantes.
CAMBIO: Datos oficiales de la Unión Europea muestran que Colombia es el primer socio comercial de la Unión Europea dentro de la Comunidad Andina, y el quinto en América Latina. Ustedes son también uno de nuestros principales socios comerciales. ¿Qué estamos comerciando de parte y parte?
F.R.: Nuestro acuerdo de libre comercio tiene más de diez años, y eso nos permite mirar nuestro comercio en perspectiva. Al principio, Colombia exportaba principalmente carbón y productos agrícolas básicos. Hoy exporta mucho menos carbón y más productos agroindustriales transformados, lo cual genera valor agregado y empleo en el país. Por el lado de las importaciones, Colombia compra a Europa principalmente maquinaria y bienes de producción, lo que fortalece la integración productiva.
En general, la relación comercial es cada vez más compleja, completa y productiva. Pero queremos más: más intercambios, más joint ventures y más presencia de empresas europeas en Colombia. Me interesa que estas inversiones generen empleos de calidad y un crecimiento compartido.

CAMBIO: Europa es uno de los principales inversionistas en América Latina. En el caso de Colombia, ¿hay oportunidad de aumentar las inversiones y la cooperación, considerando la reducción reciente de recursos provenientes de Estados Unidos?
F.R.: La Unión Europea no busca sustituir la cooperación de otro país. Son decisiones soberanas. Pero hay que distinguir entre cooperación e inversión, ya que son cosas distintas. Seguimos firmes en la ayuda humanitaria, pero yo quiero impulsar más la inversión, porque es más duradera y productiva, y tiene un impacto positivo más fuerte, sobre todo en un país miembro de la OCDE como Colombia.
La cooperación continuará, especialmente en temas humanitarios y en apoyo al proceso de paz. Pero también debe servir para apalancar inversiones. Con una combinación de donaciones y préstamos del Banco Europeo de Inversiones, podemos multiplicar el impacto financiero. Con garantías relativamente pequeñas, podemos movilizar fondos mucho mayores para proyectos de transporte, conectividad digital y desarrollo sostenible.
CAMBIO: ¿De cuánto son actualmente los recursos de cooperación de la Unión Europea con Colombia?
F.R.: Los recursos de cooperación están entre 120 y 150 millones de euros, distribuidos en programas multianuales. En inversión, las cifras son mucho mayores: hablamos de cientos de millones destinados a proyectos de transporte público, conexión digital y otros sectores clave.
CAMBIO: ¿Y cómo está la cooperación entre Colombia y la Unión Europea en temas culturales y académicos?
F.R.: En particular me gusta destacar el programa Erasmus, que le permite a la gente estudiar hasta dos años en Europa, en universidades distintas. Esto permite hacer un recorrido por Europa y no solo aplica para estudiantes, también para docentes. Es algo que queremos profundizar y algo que destaco es que Colombia históricamente está entre los diez más con más becarios del programa Erasmus Mundus.
Tenemos todo tipo de becas de investigación, pero también queremos reforzar la participación de esa relación entre laboratorios, universidad y empresas colombianas con programas de investigación. Ese programa se llama Horizonte, y es uno de los presupuestos más grandes que tiene la Unión Europea en investigación científica. Todas estas conexiones son muy importantes y complementan las inversiones que queremos impulsar.
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