
¿Por qué el dólar sigue bajando pese a la crisis diplomática entre Colombia y Estados Unidos?
Mientras la relación entre Bogotá y Washington atraviesa uno de sus momentos más tensos —con denuncias, consultas diplomáticas y acusaciones cruzadas—, el dólar sigue cayendo en Colombia y roza los 3.700 pesos. CAMBIO explica las razones detrás de este fenómeno que desafía la lógica política, según expertos.
Por: Juan David Cano
Colombia vive días de alta tensión con Estados Unidos desde hace varios días. La razón más reciente fue la revelación hecha por CAMBIO en la que se evidencia el presunto plan del Gobierno de Donald Trump para judicializar al presidente Gustavo Petro. A esto se suma la inclusión del mandatario colombiano en la Lista Clinton, junto a algunos de sus familiares y al ministro del Interior, así como la petición de congelar la cooperación militar entre ambos países. Sin embargo, y pese a los roces políticos entre ambos países, el dólar pierde valor en el mercado colombiano.

Según la Bolsa de Valores de Colombia, este 12 de noviembre el precio del dólar en el mercado spot ha estado rondando en promedio los 3.720 pesos, con una caída del 1,08 por ciento frente a la jornada anterior. Además, en el último mes, la divisa estadounidense ha retrocedido más de 150 unidades, pues se cotizó alrededor de 3.924,63 pesos.
Este comportamiento del peso podría sorprender a quienes asocian que la inestabilidad política podría provocar una depreciación de la moneda colombiana. Sin embargo, ante el reciente repunte del peso, CAMBIO consultó a varios expertos del mercado de divisas para preguntarlos sobre ¿qué está motivando la caída del dólar?
¿Por qué sigue bajando el dólar?
Factores externos e internos explican la bajada del dólar
Juan David Ballén, director de Análisis y Estrategia de Aval Casa de Bolsa, atribuye la situación principalmente a factores externos. “El dólar cae a nivel global por el cierre del Gobierno de Estados Unidos, mientras que los recortes de tasas de interés implementados por la Reserva Federal también ejercen presión a la baja”, explica.

Sin embargo, el analista reconoce que en Colombia también han influido elementos locales en esta tendencia. “En el ámbito local, las operaciones de manejo de deuda, junto con las expectativas de un posible cambio político el próximo año han contribuido a fortalecer la moneda frente al dólar”, precisa.
Tasas altas y un mercado que ‘no castiga’ a Colombia
Orlando Santiago Jácome, gerente de Fénix Valor, refuerza ese matiz político y psicológico planteado por Ballén. “El mercado está en modo cambio de gobierno, consideran que habrá un cambio político”, afirma. Según él, los inversionistas interpretan que los roces con Washington no se traducen en sanciones reales: “Estados Unidos ha sido sensato al entender que el conflicto no es con Colombia, sino con un mandatario. Por eso, los capitales no castigan al país”.
Jácome destaca además que el dato de inflación y las tasas del Banco de la República, todavía elevadas, han mantenido atractivo el mercado de renta fija: “Los capitales afuera están felices en Colombia con tasas altísimas. Traen dólares, los colocan en renta fija y eso revalúa el peso”.

Flujos, deuda y oportunidades: el corto plazo manda
Quien también apoya la perspectiva de Ballén en cuanto al manejo de la deuda es Diego Franco, jefe de Inversiones de Franco Capital Management: “Están llegando recursos puntuales a Colombia y está la expectativa frente a la deuda”, dice Franco refiriéndose a que han entrado dólares de forma temporal al país, lo que aumenta la oferta de divisas y, por tanto, hace que el precio del dólar baje, esto debido a las operaciones de deuda.
Es decir que, durante este año, el Gobierno colombiano, a través del Ministerio de Hacienda y Crédito Público, ha realizado varias canjes y refinanciamientos de sus títulos internos —por ejemplo, la séptima operación de manejo de deuda pública interna de 2025, por 43,4 billones de pesos, fue anunciada el 8 de octubre.
Al mismo tiempo, dicho ministerio ejecutó operaciones de ‘manejo de deuda’ (refinanciamiento, canje de vencimientos, entre otros) que permiten mejorar plazos o costos sin necesariamente emitir nuevo endeudamiento neto. Estas maniobras generan liquidez o alivian la carga de intereses, lo que de hecho puede traducirse en que entren dólares al mercado doméstico —y ese flujo puntual de divisas ayuda a explicar, según Franco junto a Ballén, por qué el dólar ha venido bajando, aun cuando la tensión política pudiera sugerir lo contrario.
Franco, sin embargo, matiza su lectura con un toque de prudencia: “Nosotros estamos hoy comprando nuestro tercer tramo de dólar porque creemos que este efecto bajista es de corto plazo. En cualquier momento Colombia da la vuelta y el dólar vuelve a repuntar por encima de 3.800 pesos”.

Su diagnóstico apunta a un movimiento de flujos transitorios —entrada de capitales para pagos o prepagos de deuda, e importaciones adelantadas— que presionan a la baja el precio del dólar, pero no necesariamente reflejan una tendencia estructural.
Política caliente, mercados fríos
Así, la aparente contradicción se disuelve: mientras el ambiente político se recalienta, los mercados operan con una lógica distinta, más guiada por tasas, deuda y flujos que por titulares. Según los expertos, la tensión con Estados Unidos no ha afectado la confianza en la economía colombiana porque los inversionistas no la perciben como un conflicto estructural, sino como un episodio diplomático transitorio.
En cambio, la política monetaria del Banco de la República, el contexto internacional y la debilidad del dólar global son hoy los verdaderos protagonistas del tablero cambiario.
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