
El ‘apagón técnico’: ¿el otro problema que enfrenta el sistema energético de Colombia?
El sector energético insiste en que la situación financiera no es sostenible a largo plazo y Camilo Sánchez, presidente de Andesco, asegura que ahora el sistema enfrenta otra crisis y hay proyectos que no están recibiendo la energía que necesitan. ¿Cuáles son los problemas que enfrenta el sector?
Las alertas de un posible apagón han estado sobre la mesa en los últimos dos años. En los primeros meses del año pasado, el bajo nivel de los embalses a causa del Fenómeno de El Niño, luego de la compleja situación que enfrentó el sistema energético en los primeros meses del año pasado por el bajo nivel de los embalses, y este año la crisis financiera del sector, haa sido el eje central de las preocupaciones. Y ahora se estaría sumando otro problema: un apagón ‘técnico’.
Cifras compiladas por la Asociación Colombiana de Distribuidores de Energía Eléctrica (Asocodis) detallan un déficit de más de 6,1 billones de pesos para las empresas del sector a corte de noviembre, que se explica especialmente por una deuda de 2,4 billones que han asumido para cubrir la opción tarifaría, así como 2,3 billones de pesos por los subsidios que el Gobierno les adeuda.
La situación ha sido tan crítica, que el sector ha alertado de un posible ‘apagón financiero’ que podría comprometer la prestación del servicio.
“El apagón financiero nuevamente está rondando el país: se pagaron los subsidios del 2024, pero en 2025 no se han pagado los subsidios en el país. Es preocupante, y le tocará al próximo gobierno esa crisis peligrosa”, asegura Camilo Sánchez, presidente de la Asociación Nacional de Empresas de Servicios Públicos y Comunicaciones de Colombia (Andesco).

Durante la presentación de un balance sectorial hecho por el gremio, Sánchez también llamó la atención sobre otros inconvenientes que están rondando el sector y que pueden generar una crisis sistémica, como los problemas financieros y operativos de Air-e, la empresa que presta el servicio de energía a los 1,3 millones de usuarios en los departamentos de La Guajira, Magdalena y Atlántico y está intervenida por la Superintendencia de Servicios Públicos y Domiciliarios desde hace más de un año.
Según el directivo, lo que está sucediendo con la empresa se está convirtiendo en un riesgo sistémico que afectará no solo a la costa Caribe, sino a todo el país, pues las deudas de la empresa han crecido a pesar de estar intervenida, lo que le está poniendo más presión al sector.
¿Qué es un apagón técnico?
Pero Sánchez considera que hoy hay otro problema mayor y ahora hay otro riesgo sobre la mesa: “Tenemos un apagón técnico: hay demanda de muchos proyectos y organizaciones y municipios que no se puede suplir. No se llama apagón, porque no se les está dando ni siquiera energía”, cuestionó.
Así, el presidente de Andesco alerta sobre la existencia de demanda que no se está cubriendo. “Hay mucha energía en el papel”, afirma Sánchez, quien asegura que, por ejemplo, en la Sabana de Bogotá, en Cota, hay un parque industrial funcionando que necesita energía, “pero la pide y no existe”, porque no hay suficiente energía.
“El apagón técnico es algo muy sencillo: hay demanda, no hay oferta, y eso quiere decir que puede disminuir la cantidad de viviendas, centros comerciales y proyectos que se van a construir, lo que puede estancar la economía”. y advierte de la necesidad de invertir también en las redes de transmisión para estos proyectos.
Sánchez incluso afirma que cerca a Bogotá “hay centros comerciales que tuvieron que comprar plantas a diésel, porque pidieron licencia pero no le están dando energía desde el sistema”.
Sin embargo, para algunos expertos, el sistema aún no debería hablar de un apagón de este tipo. Germán Corredor, profesor del departamento de Ingeniería Eléctrica de la Universidad Nacional, considera que “hablar de un apagón vende mucho en la prensa, pero el problema es distinto”.
“Lo que sucede es que hay una enorme cantidad de solicitudes de proyectos para conectarse al sistema, sobre todo proyectos solares, y también una demanda importante de inversionistas interesados en, por ejemplo, poner centros de datos que consumen mucha energía, pero el sistema no está preparado para eso, porque no se diseñó así”, comenta el académico.

Corredor explica que si se analiza el sistema energético, es evidente cómo ha crecido la demanda a un ritmo importante, algo que va de la mano con la actividad económica y el buen ritmo de crecimiento, y para atenderla se debe incrementar la oferta.
“De los proyectos grandes que fueron adjudicados en la subasta de 2019 y 2021 básicamente no ha entrado ninguno, y son proyectos que se necesitaban para complementar el parque eléctrico”, cuestiona el experto.
El docente explica que parte del problema está en las demoras y el fracaso de los grandes proyectos eólicos de La Guajira que no se han podido iniciar, y también por “la caída” de grandes proyectos solares. En su lugar, explica, han entrado sobre todo iniciativas privadas solares y pequeños proyectos que no compensan las iniciativas de gran tamaño.
Tanto Corredor como Sánchez coinciden en que el país ahora debe enfocarse en la subasta de energía que se está planeando para el próximo año. Si bien las energías renovables no convencionales, como la solar, la eólica y la biomasa están en la agenda, el país aún tiene una alta dependencia de otras fuentes de energía que también deben estar en la baraja.
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