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Los expertos alertan que Colombia hoy paga intereses más altos que otros países con la misma calificación crediticia.
Economía

Cuentas públicas bajo presión: ¿qué se juega el Gobierno con el Marco Fiscal?

El Gobierno colombiano tiene un par de semanas para aclarar las cuentas públicas del país, mientras que las calificadoras de riesgo, entidades internacionales y expertos tienen los ojos puestos sobre la capacidad del país de reducir su déficit fiscal. ¿Cuál es la preocupación por el país?

Por: Laura Lucía Becerra Elejalde

Todo el mundo económico, los inversionistas, los expertos, las calificadoras de riesgo, e incluso entidades internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI), están con los ojos puestos en las cuentas públicas del Gobierno. Cuentan los horas para la presentación de un documento con un nombre tan importante como poco atractivo: el Marco Fiscal de Mediano Plazo.

Esta es la carta de presentación de las cuentas públicas del país a 10 años, y cada junio el gobierno de turno la actualiza con las metas económicas y las proyecciones de ingresos, gastos, deuda y el famoso balance fiscal. Aunque es importante, este año el documento será crucial, debido a que Colombia está en la cuerda floja ante las calificadoras, los inversionistas y el propio FMI, pues las cuentas públicas no parecen convencer a los expertos, y todos creen que se están saliendo de las manos del gobierno de Gustavo Petro.

En enero, cuando el Gobierno presentó su plan financiero anual, se conocieron los malos resultados de 2024: el déficit fiscal llegó a 6,8 por ciento del PIB, 1,2 puntos porcentuales por encima de los pronósticos que tenía el Gobierno, y totalizó cerca de 115 billones de pesos. Además, la deuda llegó al 60 por ciento del PIB, muy por encima del dato del año anterior.

Para 2025, las metas del Ministerio de Hacienda tampoco son buenas: el desbalance entre ingresos y gastos llegaría a 5,1 por ciento, alrededor de 93 billones de pesos, y la deuda subiría a un nivel de 60,6 por ciento. El Gobierno, sin embargo, es optimista. Según sus cuentas logrará recaudar 324 billones de pesos en impuestos, pero esta cifra no termina por convencer a varios expertos, que sugieren que lo mejor en este punto es recortar el presupuesto de 2025 antes de que sea tarde.

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El Gobierno tiene la idea de recaudar 324 billones en impuestos este año. *Crédito imagen: Freepik.*

La mala hora ante las calificadoras

Esta semana los altos mandos de Moody’s visitaron Colombia. Esta es la única calificadora que le mantiene a Colombia el grado de inversión —reconocimiento de que un país tiene una baja probabilidad de impago de sus deudas—. En un evento realizado ante expertos, inversionistas y medios de comunicación, la firma expresó su preocupación por el deterioro de las finanzas públicas colombianas.

Hace casi un año, en junio de 2024, Moody’s reafirmó en Baa2 la calificación crediticia para Colombia, dos peldaños dentro de lo que se conoce como el grado de inversión, pero con perspectiva negativa, lo que quiere decir que la nota o calificación es propensa a bajar en la siguiente revisión que haga la calificadora.

Contrario a Moody’s, las otras dos grandes calificadoras de riesgo, Fitch y Standard and Poor’s, decidieron quitarle a Colombia el grado de inversión en 2021, luego del estallido social y de que el país no lograra concretar una reforma tributaria ese año en medio de las marcadas necesidades de gasto que dejó la pandemia.

Renzo Merino, vicepresidente de Moody's y analista senior de riesgo soberano y encargado de calificación de Colombia, dijo que esperarán a junio para “realizar algún anuncio”, cuando se cumple un año de la última revisión de la entidad, y el Gobierno presente sus cifras actualizadas en su Marco Fiscal de Mediano Plazo.

“Desde junio del año pasado tenemos una perspectiva negativa que indica que hay un riesgo de que esa calificación se pueda rebajar. Observamos principalmente que ha habido un deterioro importante desde el punto de vista fiscal, y esto puede conllevar a que, en términos relativos y comparado con otros países, el perfil crediticio de Colombia pueda verse debilitado, y eso puede conllevar a una calificación mucho más baja”, comentó Merino.

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La calificadora Moody's es la única que le mantiene el grado de inversión a Colombia. *Crédito imagen: Moody's.*

El representante de la calificadora dijo que el interrogante que se evalúa es “si el Gobierno va a sincerar las expectativas para este año”. Esto implicaría un déficit más alto del que prevé el Ministerio de Hacienda, liderado por Germán Ávila desde finales de marzo. Eso, según Merino, incidirá en las expectativas de la calificadora, pero también tendrá un impacto en la visión del mercado hacia el país. “Es importante que el Gobierno sea transparente, que presente números creíbles, pero a la vez presente los ajustes necesarios dado este deterioro”, comentó.

En marzo de este año, pocas semanas después de la presentación del plan financiero del Gobierno para este año, la calificadora Fitch decidió cambiar de estable a negativa su percepción para la calificación soberana de Colombia, a pesar de que mantuvo su nota de BB+, un escalafón por debajo del grado de inversión según el criterio que maneja la firma.

La decisión de Fitch de modificar la perspectiva se justificó en “el deterioro en la posición fiscal del país y las perspectivas inciertas de medidas correctivas”. La decisión llamó la atención para los inversionistas porque apenas cuatro meses atrás, la calificadora había ratificado su perspectiva estable, luego de una visita de varios altos ejecutivos de Fitch en octubre pasado a Colombia.

En cuanto a la otra gran calificadora de riesgo, Standard & Poor’s, la última vez que se pronunció sobre Colombia fue en enero. En ese entonces, la entidad decidió mantener su nota de BB+ con perspectiva negativa, un escalafón por debajo del grado de inversión. En enero de 2024, la firma había cambiado su perspectiva de estable a negativa, y desde entonces se ha mantenido en esa calificación.

Pese a ello, la calificadora lanzó una serie de alertas sobre el nivel de deuda de Colombia y la situación fiscal y justificó que mantiene su perspectiva como negativa ante “un riesgo de revisiones a la baja en los próximos 12 meses si se presentan déficits fiscales más amplios de lo esperado” o un crecimiento económico más débil de lo previsto, lo que podría desencadenar en el aumento de la carga de deuda.

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Colombia, bajo la lupa internacional

No solo las calificadoras de riesgo están atentas a los números del gobierno de Gustavo Petro: algunos bancos internacionales y el propio Fondo Monetario Internacional también están atentos a los movimientos en términos fiscales.

A finales de febrero, JP Morgan, uno de los bancos estadounidenses más grandes del mundo, emitió un reporte en el que calificó negativamente el panorama de inversión en Colombia, una visión a la que se sumó en marzo Bank of América, otro de las grandes entidades bancarias de Estados Unidos. La organización publicó un boletín en el que informó que, tras una visita de algunos de sus expertos a Colombia, y tras reunirse con expertos independientes, políticos y otros actores, “regresaron con la impresión de que el riesgo fiscal es peor de lo que pensaban”.

A todo ello se sumó el anuncio del FMI de la posibilidad de suspender la línea de crédito flexible que tiene Colombia con la entidad desde 2009, y de la que gozan pocos países. En una declaración pública, la portavoz del FMI, Julie Kozack, comentó que la continuidad de Colombia a esta línea de crédito “está sujeta a la consulta vigente del artículo IV y a la revisión de mitad de periodo para la línea de crédito flexible”.

El artículo IV es la visita anual que hace el organismo internacional a sus países miembros, que en Colombia suele culminar a mediados de marzo, pero este año la evaluación se ha extendido por varios meses mientras los expertos del FMI analizan qué ocurre con las finanzas públicas del país, algo atípico en este tipo de diligencias.

Un par de días antes del anuncio, la exjefe de la misión para Colombia, Ceyda Oner, y el actual jefe de la misión para Colombia, Ding Ding, emitieron un comunicado conjunto en el que alertaron que “el déficit fiscal y la deuda pública del país se han incrementado más de lo esperado”.

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El FMI revisa todos los años en primavera y otoño las proyecciones de crecimiento del mundo y de sus países miembros. *Crédito imagen: FMI.*

¿Por qué es importante esa percepción de riesgo?

Para Gustavo Acero, economista senior del Banco Latinoamericano de Comercio Exterior (Bladex), aunque la economía colombiana ha mostrado una recuperación destacable en términos de crecimiento, mercado laboral y cuentas externas, el talón de Aquiles, no menor, siguen siendo las cuentas fiscales.

El déficit fiscal creciente, incluso con la posibilidad de incumplir la Regla Fiscal, un fondeo más costoso, niveles bajos de caja haciendo que existan problemas de liquidez, recaudo por debajo de lo esperado e incluso mayores niveles de atrasos, han aumentado las preocupaciones tanto del mercado como de las agencias de rating”, dijo el experto.

Según Acero, los indicadores de deuda pública se han deteriorado, pues la tasa de los bonos de deuda del Gobierno, o TES, ha subido más de 100 puntos básicos o 1,0 puntos porcentuales en el último año, lo que ayuda a configurar un mayor nivel de deuda y percepción de riesgo.

Otro indicador para medir el riesgo del país son los CDS (Credit Default Swap), un instrumento financiero que funciona como una especie de seguro en caso de incumplimiento de la deuda soberana de un país y que se toma como indicador de incumplimiento crediticio. Acero destacó que, por ejemplo, los CDS a cinco años del país están por encima de los de Brasil, un país que tiene menor calificación crediticia que Colombia.

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Desempeño de los CDS de Colombia y las principales economías de la región. *Crédito imagen: Davivienda.*

“Con nuestros CDS hay una triste historia”, comentó también Germán Cristancho, gerente de Investigaciones Económicas y Estrategia de Davivienda Corredores. Según un análisis hecho por la entidad, el país hoy está consiguiendo financiación internacional a un costo muy alto, y la tasa de financiamiento en dólares llega a estar 200 puntos básicos o 2,0 puntos porcentuales por encima de sus pares con la misma calificación crediticia.

“La situación fiscal de Colombia no es algo que se resuelva a corto plazo, pero sí creemos que si hubiese un cambio de tono en los mensajes que se envían en términos de responsabilidad fiscal en el país, la tasa de interés a la que se financia Colombia podría bajar entre 100 y 150 puntos básicos”, explicó el economista.

Según la entidad, la prima de riesgo país se mantendrá elevada ante la actual incertidumbre fiscal de Colombia. La última vez que Colombia perdió su grado de inversión ante todas las calificadoras, a finales de los 90 y principios del nuevo milenio, le tomó más de una década recuperar ese nivel de respaldo ante el mercado. El grado de inversión no es un tema menor: no solo hay fondos de inversión que no inyectan capital en economías que no tienen este respaldo, sino que también es un indicador que atrae inversionistas más conservadores y termina facilitando el acceso a financiamiento más barato.

Desde varios frentes se decidió dar un compás de espera al Gobierno para que muestre señales sobre si hará un esfuerzo fiscal adicional, con un plan de ingresos más claro o un recorte de gastos responsable. El ministro de Hacienda lleva cerca de dos meses en el cargo, y hoy carga sobre sus hombros la responsabilidad de que el Marco Fiscal que entregue el Gobierno en las próximas semanas demuestre la capacidad de no ahogarse en un problema fiscal.

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