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Durante el primer semestre la producción nacional de acero cayó 6 por ciento.
Economía

Acero chino: la amenaza que ya está cobrando empleos en la industria colombiana

Las cinco siderúrgicas colombianas están al límite y aseguran que a pesar de un decreto que emitió el año pasado el Gobierno para proteger al sector, acero de origen chino, ruso y peruano sigue entrando en condiciones de competencia desleal. Mientras los empresarios ajustan sus plantas y la producción nacional de acero ha comenzado a caer, le reclaman al Gobierno que se ha roto la interlocución.

Por: Laura Lucía Becerra Elejalde

El fuego abrasador que alcanzaba los 1.650 grados centígrados en la siderúrgica chilena Huachipato se agotó hace cerca de un año. El alto horno, el corazón de toda siderúrgica, se apagó a las 2:20 de la madrugada del lunes 16 de septiembre de 2024, luego de calentar sin pausa, durante 74 años, a la principal empresa de este tipo en ese país. Los trabajadores terminaron su último turno, se quitaron los cascos y los elementos de protección. Cerraron las oficinas y se despidieron del lugar que los empleó por años a muchos de ellos.

La razón: la imposibilidad de competir con el acero importado proveniente de China y que estaba entrando a Chile a precio desleal. Ni siquiera las medidas que tomó el Gobierno de Gabriel Boric, que impuso aranceles, fueron suficientes para salvar a la empresa que registraba pérdidas millonarias. Huachipato, ubicada en la ciudad de Talcahuano, en la zona central de Chile, empleaba de manera directa a 2.250 trabajadores, y alrededor de su operación se generaban 20.000 empleos en la región.

Ahora la industria colombiana del acero está viviendo una pesadilla muy similar.

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El cierre de Huachipato costó más de 20.000 puestos de trabajo en Chile. *Crédito imagen: Freepik.*

¿Cuál es el problema con el acero chino?

Desde hace años los puertos colombianos reciben buques con toneladas de acero provenientes de China, productor del 54 por ciento del acero del planeta. Como muchos productos chinos, este se vende a precios más bajos que el producto local.

Las cinco siderúrgicas que hay en el país se han acostumbrado a convivir con esta situación, pero cada año se pone peor. En los últimos dos años, la crisis se ha agravado y hoy el sector está operando por debajo de su capacidad instalada. A la par, el mal momento que experimenta la construcción ha hecho que la demanda por el acero baje. Las compañías, al límite, están empezando a reducir su fuerza de trabajo, en una industria que genera cerca de 50.000 empleos entre directos e indirectos.

Tras los reclamos de las empresas por los aumentos de las importaciones y los precios, el año pasado el Gobierno nacional adelantó una investigación y encontró que efectivamente se estaba presentando una situación de dumping, una práctica de comercio desleal que consiste en que las importaciones ingresan al país a un precio inferior a lo que los productores los ofrecen en su mercado, o incluso por debajo de su costo de producción, lo que termina afectando a la industria local.

Pero el problema del acero no solo viene de China. El país también comenzó a ver desde finales de 2023 el aumento de importaciones de acero turco, ruso –que antes no llegaba, pero empezó a entrar a la región luego de la guerra en Ucrania y el cierre de los mercados europeos a los productos rusos–. Incluso empezó a darse un aumento en las importaciones de producto peruano, brasileño y hasta surcoreano. Aunque el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo tomó algunas medidas, las empresas dicen que el problema es tan grave que esto no ha sido suficiente.

Según la Cámara Colombiana de Productores de Acero de la Andi, entidad que representa a las cinco siderúrgicas –Paz del Río, Diaco, Sidoc, Grupo Reyna y Ternium–, si bien la industria nacional tiene una capacidad instalada para producir 2,6 millones de toneladas de acero al año, solo están generando cerca de 1,5 millones de toneladas anuales. Y según datos de dicha Cámara, el país experimentó en el primer semestre del año una caída de 6 por ciento en la producción anual de acero, y de 17 por ciento en la producción de alambrón –esas barras largas de acero que organiza en cilindros y se usa para elaborar cables, mallas y otros componentes– la cual cayó 17 por ciento en el mismo periodo del año.

“Lo primero que hicieron las empresas fue aguantar y estrechar márgenes. Pero ante los problemas han tenido que reducir la producción, lo que reduce también el trabajo. Lamentablemente, ese proceso ya se inició, y las compañías han tomado medidas como turnos o cerrar alguno de sus trenes de laminación, porque la actividad no está dando”, comentó Daniel Rey, director ejecutivo de la Cámara Colombiana de Productores de Acero de la Andi.

Según Rey, esta crisis tiene dos caras. Por un lado, están los precios artificialmente bajos que afectan la rentabilidad del negocio, y por otro, la caída en la demanda del acero, dado que la construcción está atravesando una fase negativa de su ciclo económico. “Esto nos ha generado un estrés muy fuerte que ha hecho que varias empresas tengan que recortar personal”, dijo el vocero del sector.

En la Siderúrgica del Occidente (Sidoc), aunque los dos hornos eléctricos están operando, hoy solo tienen prendido uno de los dos trenes de laminación con los que cuenta la empresa. Según Marcela Mejía, la gerente general de Sidoc, la siderúrgica solo está produciendo al mes 18.000 toneladas de acero a pesar de contar con una capacidad instalada para producir 30.000 toneladas mensualmente.

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Las empresas reclaman que las medidas del Gobierno han sido insuficientes contra las importaciones chinas. *Crédito imagen: CAMBIO/ Laura Lucía Becerra Elejalde*.

“Las empresas sí hemos recortado puestos de trabajo”, admitió Mejía. Según ella, es difícil competir con China, donde la mayoría de las siderúrgicas son del Estado y tienen muchos subsidios a la producción y la energía, por lo que “ellos pueden producir acero a un precio que ni Colombia ni ningún país de América Latina puede”.

Recientemente, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (Ocde) presentó un informe de perspectivas para el mercado de acero en 2025 en el que evidenció que el nivel de subsidios de China es diez veces más grande que cualquier país de la Ocde.

La empresaria defiende la competitividad de la industria y asegura que las compañías han hecho inversiones importantes en los últimos años en sus plantas y su tecnología, pero los costos de la chatarra –la materia prima para producir acero– y de la energía no se comparan con las condiciones en las que fabrican acero los chinos.

¿Qué pasó con los aranceles?

Desde finales de 2023, el sector le pidió al Gobierno tomar tres medidas de defensa comercial, pero a este le tomó casi un año emitir una decisión oficial.

Para frenar las importaciones peruanas, a las que se les evidenció también un caso de dumping, el 3 de octubre de 2024 se emitió un decreto que estableció un cupo anual de 29.539 toneladas para las importaciones de este metal provenientes de los países de la Comunidad Andina de Naciones (CAN), es decir, Ecuador, Perú y Bolivia, y a partir de allí se aplicaría un arancel de 14,5 por ciento. El problema es que en marzo de este año la CAN le negó a Colombia la solicitud y la medida se cayó.

También en octubre del año pasado el Ministerio de Comercio publicó un segundo decreto, que imponía un arancel de 30 por ciento a las importaciones de alambrón provenientes de países con los cuales Colombia no tiene acuerdos comerciales vigentes, como China, Rusia o Turquía. Esta medida hoy está vigente.

Mauro de Castro, presidente de Diaco, sostiene que aun con esta salvaguardia siguen llegando a Colombia aceros chinos y rusos. “Aunque llegan pagando la salvaguardia, lo hacen pagando precios muy bajos. El efecto fue positivo, pero no suficiente para garantizar las condiciones razonables para mantener los negocios”, dijo.

Para la industria, la medida más importante fue, justamente, la que el Gobierno nunca aprobó: una salvaguardia o aranceles inteligentes a las barras de acero corrugado o acero para concreto, que es el que se usa en la construcción y el eje central de las siderúrgicas colombianas.

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La industria insiste en la necesidad de aranceles para las barras corrugadas de acero. *Crédito imagen: CAMBIO/ Laura Lucía Becerra Elejalde.*

“El tema de los aranceles inteligentes lo hablamos en su momento con el ministro Umaña, con los viceministros, luego con el ministro Reyes y nos reunimos dos veces con el presidente Petro. Nos dijo que presentaremos un proyecto para construir una planta de aceros planos y nos apoyaba, pero eso nunca pasó”, asegura Mejía.

Según los empresarios, a raíz de los cambios constantes que se han dado en la cartera “se perdió la conexión con el Gobierno”, y el ritmo con el que venían trabajando. En marzo salió el exministro Luis Carlos Reyes de la cartera, tras lo cual estuvo al frente un par de meses, en calidad de encargada, la superintendente Cielo Rusinque. En mayo finalmente fue designada la actual ministra, Diana Marcela Morales Rojas, y se posesionó finalmente en junio.

“Con la nueva ministra hemos empezado a entablar comunicación, pero no hay nada concreto. Con tantos cambios es difícil retomar estos temas, y sobre todo porque no hay funcionarios técnicos que puedan retomar esto. Nos estamos dando por vencidos, creemos que es muy difícil que este Gobierno proteja la industria nacional”, lamentó Mejía.

Pero no solo han sido los cambios en la dirección de la cartera los que han afectado al sector, las conversaciones también han perdido ritmo por los movimientos en los viceministerios y en los equipos técnicos. En una coyuntura en la que, además, el Gobierno de Donald Trump está cerrando el mercado estadounidense al acero chino, y las importaciones buscan otros mercados para entrar.

Mauro de Castro, el director general de Diaco en Colombia, también aseguró que los empresarios han visto “poco avance en las conversaciones con el Gobierno” e insiste en la importancia de retomar la discusión. “No tenemos mucho tiempo para reaccionar o tomar decisiones. Hay que abrir los diálogos, tener personas claves y técnicas que puedan decidir con agilidad sobre el tema y así garantizar la reindustrialización del país y proteger los empleos”.

Según el sector y la Cámara Colombiana de Productores de Acero de la Andi, las empresas ya culminaron, como habían acordado con el Gobierno, el estudio de prefactibilidad para que se construya en Colombia una planta de aceros planos –los que se utilizan para fabricar electrodomésticos y vehículos– y también empezaron a ejecutar un plan de inversiones de 1,2 billones que se acordó con un horizonte de cinco años, pero el tema tampoco ha avanzado con el Gobierno.

CAMBIO consultó con el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo sobre el balance de estas medidas de defensa comercial y otras acciones que se están impulsando para atender a esta industria, así como el avance del plan de la siderúrgica de aceros planos.

El ministerio reconoció que en octubre del año pasado, luego de adelantar las investigaciones técnicas del caso, adoptó las dos medidas de defensa comercial. Frente a la decisión de la CAN, el ministerio anotó que “el Gobierno nacional está ejerciendo todos los mecanismos de defensa para controvertir la decisión, pues considera que están verificados todas las condiciones que la normativa aplicable exige para la imposición de una salvaguardia andina”.

En relación con el gravamen contra el alambrón, el ministerio aseguró que la medida ha tenido los impactos esperados. “Al verificar las importaciones de ese tipo de productos en lo corrido de este año hasta mayo, han caído en el total. En los primeros cinco meses del año, que son las últimas cifras reportadas por el Dane, llegaron al país 56.035 toneladas, lo que representó una caída del 29,5 por ciento en comparación con igual periodo del año anterior”, indicó el ministerio.

La cartera aseguró, además, que actualmente se encuentran vigentes ocho medidas antidumping a productos originarios de China, entre los que se encuentran perfiles extruidos de aluminio, lámina lisa galvanizada, cables de acero, tubería con y sin soldadura, lavaplatos de acero inoxidable y perfiles para drywall.

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Colombia no es el único país de la región que está viéndose afectado por casos de *dumping*. *Crédito: CAMBIO/ Laura Lucía Becerra Elejalde.*

Un problema regional

China es el dueño de más de la mitad del acero que se produce en el planeta, y por eso es tan complejo competirle. La Asociación Latinoamericana del Acero (Alacero) viene denunciando el impacto en toda la región de esta situación. Según la asociación, que agrupa a 62 empresas que producen 95 por ciento del acero de América Latina, en la región se producen al año 56 millones de toneladas de acero y se importan cerca de 28 millones de toneladas para cubrir la demanda regional, es decir, cerca del 38 por ciento.

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*Elaboración: CAMBIO / Kim Vega.*

“En esta competencia con la importación, 14 millones son de acero chino, pero lo preocupante es que entra a precios desleales, a precios de dumping”, le dijo a CAMBIO Ezequiel Tavernelli, director ejecutivo de Alacero.

Tavernelli explicó que el nivel de importaciones chinas de acero ha crecido más de 230 por ciento en los últimos 15 años, cuando solo ingresaban cerca de 4 millones de toneladas del metal al año en la región y alerta que hay un riesgo sobre los 1,4 millones de empleos que genera el sector en la región y sobre el tejido industrial en varios países.

Según el director de Alacero, este problema es complejo porque no se compite contra empresas como tal, sino contra todo un país y por eso se necesita pensar en formas de fortalecer la industria no solo con políticas de cada país, sino como región. Dado que Estados Unidos está impulsando una política de aranceles, para los expertos de la industria no queda otra opción que ponerse a la par en las medidas de defensa comercial, pero esta no es una situación ideal.

“Latinoamérica tiene que ser una cadena de valor con Estados Unidos y Europa, trabajar en equipo y ser una alternativa para reemplazar la cadena de valor que tiene Estados Unidos en el sudeste asiático”, propuso Tavernelli. Su solución, es apuntarle a ser una región que exporte no solo materias primas, sino también productos terminados, como automóviles y electrodomésticos.

Nadie quiere que se repita lo que pasó en Huachipato, pero la situación de la industria tanto en Colombia como en la región es crítica. En una coyuntura de guerra comercial en que las amenazas de aranceles son cada vez más frecuentes, y todos los países buscan proteger su industria a como dé lugar, lamentablemente, puede repetirse la historia.

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