
¿Es viable una red eléctrica interconectada entre Colombia y sus vecinos?
El Gobierno del presidente Petro ha insistido en una interconexión eléctrica con Panamá, Venezuela y Ecuador. El ministro Edwin Palma habló de impulsar “acciones concretas”, mientras que el sector debe manejar retos políticos, técnicos, de infraestructura y comercial. ¿Qué le falta al país para lograr esto?
El presidente Gustavo Petro tiene un sueño: un sistema energético continental interconectado, en el que toda América esté unida por medio de redes eléctricas, los países compartan energía y la vida de las personas mejore con proyectos para el sector que involucren a más de un país. “Estos proyectos tienen que ver con la red eléctrica americana, desde Alaska hasta la Patagonia, con energías limpias”, dijo el mandatario en abril de este año, cuando Colombia asumió la presidencia temporal de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac).
Esta es una idea en la que han insistido tanto el mandatario, como sus ministros, y que nuevamente está sobre la mesa. Aunque la idea es positiva, para algunos expertos este proceso tiene varios retos, y volverlo realidad podría no ser tan sencillo.
Hace dos semanas, durante la reunión de ministros y ministras de Energía de la Celac, el ministro Edwin Palma enfatizó en la importancia de impulsar “acciones concretas” para fortalecer la integración energética regional. En el encuentro se habló de la reactivación de las exportaciones de energía a Ecuador, de reabrir la conexión energética con Venezuela y establecer una conexión con Panamá. Palma destacó el potencial energético de la región e insistió en la idea de una integración regional.
“Ese potencial solo podrá convertirse en desarrollo y bienestar si actuamos de manera conjunta, entendiendo que la integración energética no es un fin en sí, sino una herramienta estratégica para construir un futuro compartido. Todos los caminos conducen a la integración. Y la integración energética es el camino que elegimos para construir una región más resiliente, justa y unida”, afirmó el ministro en ese espacio.
El Gobierno ha impulsado esta integración en varias ocasiones. En marzo, Petro y el presidente de Panamá, José Raúl Mulino, presentaron una declaración conjunta en la que se comprometieron a cooperar para alcanzar una interconexión a corto plazo. Los mandatarios dijeron que estaban haciendo análisis técnicos y que habían elevado el tema al Ministerio de Energía de Colombia y a la Secretaría de Energía de Panamá para “darle el nivel político importante y el mandato que ambos gobiernos requieren para lograr esa interconexión lo antes posible”.
También en mayo del año pasado, durante la primera reunión de viceministros de Energía ante la Organización Latinoamericana de Energía (Olade), celebrada en Brasilia, los representantes de 12 países de la región firmaron una declaración en la que se comprometieron a promover la armonización de las normas y regulaciones con el objetivo de facilitar las inversiones transfronterizas.

El reto de una región interconectada
La idea de una interconexión regional tampoco es nueva. Europa es un buen ejemplo de ello, en Centroamérica hay varios países conectados y en Suramérica están conectados, por ejemplo, Colombia y Ecuador, o Argentina y Brasil.
Según Santiago Arango Aramburo, profesor de la Facultad de Minas de la sede Medellín de la Universidad Nacional de Colombia, las redes interconectadas tienen muchos beneficios, como la complementariedad de recursos, Por ejemplo, en las temporadas secas, o cuando se presente el fenómeno de El Niño en Colombia, lo que afecta el nivel de los embalses y por ende la generación de energía.
“Se han hecho estudios de esta complementariedad en la Unidad de Planeación Minero Energética (UPME) muy interesantes. Además, se contaría con más oportunidades para otros recursos, como más gas en Venezuela, por ejemplo, lo que en principio puede aumentar la confiabilidad del sistema”, dijo el experto.
Arango considera “muy viable” la posibilidad de una red interconectada regional, porque en realidad, desde hace un buen tiempo se dan transacciones internacionales de energía en desarrollo de un mercado eléctrico regional, como los intercambios con Ecuador, o la conexión –hoy inactiva– con Venezuela.
Otro experto del sector, Alejandro Lucio Chauste, CEO de Óptima Consultores, considera también que esta idea es viable, pero requiere no solo de voluntad política, también de compaginar los marcos regulatorios para el intercambio de la energía, y recursos.
“Esto no es un proyecto novedoso ni una iniciativa de este Gobierno, la interconexión con Panamá y Centroamérica es un proyecto que ha estado sobre la mesa desde hace décadas. Ha avanzado y parado al ritmo de los diferentes gobiernos y con los intereses de cada país. Tenía cierto nivel de avance, un gobierno en Panamá lo paró, otro lo retomó, y por eso depende de muchas cosas”, comentó Lucio.

¿Qué pasa con Venezuela y Panamá?
Con cada país con los que Colombia tiene frontera hay una relación y una historia distinta. En el tema energético, con Ecuador se tiene actualmente una conexión activa y se hacen intercambios de energía permanentemente. En los últimos dos años, en particular, Colombia le ha vendido energía eléctrica a ese país. En este caso, reglas y un marco comercial definido, pero la interconexión está limitada, y se requieren inversiones e infraestructura para sacarle más provecho.
Con Venezuela también hay una historia, hay dos líneas principales por las que se puede intercambiar energía: Cuestecitas-Cuatricentenario y San Mateo-Corozo, pero a raíz de las dificultades políticas y comerciales con el país vecino, la conexión está inoperativa. “Esto se fue acabando por temas políticos, que pararon esta integración, que debería ser en diferentes dimensiones, no solo eléctrica. Sin duda la interconexión no solo es viable, sino bastante conveniente”, dijo Arango.
Con Panamá, por el contrario, sí se necesita construir una línea de transmisión, pero según explica el académico, en ISA tienen todos los estudios ya realizados desde hace muchos años. “Lo interesante es poner temas técnicos por encima de los políticos de turno”, puntualizó el académico.
Alejandro Lucio Chauste destacó la necesidad de una política estatal de los dos países, algo crucial dado que Panamá también hace parte de un mercado regional energético, el centroamericano, y se debe armonizar la normativa. “Con Venezuela hay un problema comercial, con Panamá el problema es técnico. Hay que hacer infraestructura gigantesca, y alguien debe pagarla. Ahí es donde viene la voluntad política”, expresó el experto.
Por años Colombia ha discutido la idea de interconectarse energéticamente con sus países vecinos. Es un tema interesante, pero los expertos reconocen que el país también tiene otras prioridades.
“Todo esto suena maravilloso, pero en vez de estar pensando en exportar energía, deberíamos pensar en cómo garantizar que la energía que necesitamos en Colombia se produzca. Tenemos muchos problemas para que entren nuevos proyectos de generación, para que opere la nueva infraestructura de transmisión y la prioridad debería estar en eso”, dijo Lucio.
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