
Balance económico del gobierno Petro: entre avances sociales y desequilibrios fiscales
El gobierno Petro entró en la recta final. Mientras el presidente saca pecho por los resultados en temas como la reducción de la pobreza y el desempleo, los resultados en términos de crecimiento económico e inflación no son los mejores. Entre tanto, el gran problema que aún no logra solventar el presidente es el manejo de las finanzas públicas.
Al gobierno de Gustavo Petro le queda un año, la recta final para concretar sus proyectos bandera, para mejorar la ejecución en varios frentes y para poner a tono varias de sus políticas. Si bien el último año de cualquier gobierno tiene un tinte político, pues el país se pone en ‘modo electoral’, los resultados en el frente económico también marcan buena parte de la agenda y son uno de los aspectos más relevantes al evaluar la gestión del gobierno de turno.
Petro, quien recibió el país en una coyuntura postpandémica, ha tenido que sortear una economía que se ha ido desacelerando luego del rebote que mostró el producto interno bruto (PIB) en 2021 y 2022, mientras la inflación se ha reducido poco a poco, el desempleo también se ha estabilizado y el país ha mostrado una reducción importante en las cifras de pobreza. Entre tanto, en el frente fiscal la situación no pinta bien: las cuentas públicas no cuadran, la deuda y el déficit fiscal van en aumento y las finanzas del gobierno no ayudan a la gestión del presidente.
La economía no depende solo del presidente. Cualquier gobierno está expuesto a choques externos que pueden modificar o presionar sus planes, también están limitados por los tiempos que toman en surtir efecto algunas políticas y otros elementos coyunturales.

El crecimiento económico
Durante la pandemia, en 2020, el PIB colombiano se contrajo de manera significativa. Eso generó un efecto estadístico en las cuentas nacionales que se tradujo en un rebote importante en 2021 y 2022, con crecimientos de 10,8 y 7,3 por ciento, respectivamente. Por eso el presidente Petro recibió un país creciendo a tasas altas. Sin embargo, ese impulso se agotó y en 2023 Colombia creció solo 0,7 por ciento, y 1,6 por ciento en 2024.
Si se analiza el crecimiento trimestre a trimestre, en la segunda parte de 2023 la economía colombiana mostró un desempeño débil y desde ahí se ha ido recuperando poco a poco y según el último dato del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane), en el primer trimestre de 2025 el PIB creció 2,7 por ciento. Para el año 2025 tanto el Banco de la República como el Gobierno estiman un crecimiento de 2,7 por ciento.
Un análisis económico elaborado por el centro de estudios económicos Anif contrastó el desempeño de Colombia en estos tres años con el de las otras economías similares de la región (Peru, Chile y México) y tras analizar los indicadores mensuales de actividad económica encontró que Colombia está rezagada frente a sus pares regionales.
“Si bien durante los últimos meses se observa un mayor dinamismo, el nivel actual de actividad es inferior si se compara con el resto de los países. La buena noticia es que la brecha en crecimiento se viene cerrando. No obstante, con corte al tercer año, el balance de la administración Petro en materia de crecimiento no es particularmente bueno”, indica el informe, que menciona que Colombia es el único país de la muestra que exhibe niveles de inversión inferiores a los de prepandemia y la tasa más baja como proporción del PIB.

La inflación y las tasas de interés
La inflación es un dolor de cabeza para todos los gobiernos. El aumento sostenido en los precios golpea los bolsillos de todas las personas y no es un fenómeno fácil de controlar. Cuando el presidente Petro llegó a la Casa de Nariño hace tres años, la inflación estaba en 10,84 por ciento, un nivel alto y también una consecuencia de la pandemia. El indicador alcanzó su punto máximo en marzo de 2023, cuando llegó a 13,34 por ciento. Una cifra que no veía el país en casi 20 años.
Desde ahí el indicador ha ido descendiendo poco a poco, en buena medida por las altas tasas que ha mantenido el Banco de la República. Pero diferentes factores como el aumento del salario mínimo, los costos de producción y o la tasa de cambio, siguen presionando los precios. Hoy Colombia tiene su inflación en 4,8 por ciento, muy por debajo de las tasas que exhibió cuando empezó el gobierno, pero aún lejos de la meta de 3 por ciento que tiene el Emisor.
Por eso mismo las tasas de interés no han bajado al ritmo que quisiera el presidente, lo que lo ha llevado a chocar con la junta directiva del banco central varias veces. “Es obvio, el Banco de la República quiere acabar la economía colombiana, porque apuesta electoralmente con mucha irresponsabilidad”, dijo Petro en redes sociales luego de la última junta del Emisor. El problema es que no es mucho lo que el gobierno pueda hacer para reducir los precios, pero las medidas de política monetaria del Banco de la República parecen estar agotando su efecto también.

El desempleo
Uno de los indicadores que han mostrado una mejora importante es la tasa de desempleo. según el más reciente informe del Dane, el indicador se redujo a 8,6 por ciento durante junio de 2025, lo que representa no solo una disminución de 1,7 puntos porcentuales frente al mismo mes del año anterior (10,3 por ciento), sino que se convierte en la más baja registrada para un mes de junio desde 2018.
Sin embargo, una de las críticas que han expresado varios expertos es que la recuperación del mercado laboral se ha dado, en buena parte, por las personas que se emplean por cuenta propia. La Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (Andi), cuestionó que al analizar la población ocupada según posición ocupacional, los trabajadores por cuenta propia “siguen siendo el segmento que jalona el empleo en el país” y de los 830.000 nuevos ocupados que registró el país entre junio del año pasado y el de este año, 443.000 fueron empleados por cuenta propia, es decir, el 53 por ciento. “Aunque los datos son, en general, positivos, sigue preocupando que el crecimiento del empleo sea por la vía informal”, dijo Bruce Mac Master, presidente de la Andi.

La pobreza
“El dato fundamental de cualquier gobierno. Hemos reducido el porcentaje de población pobre al más bajo de la historia estadística desde el 2012. Son cerca de 2.600.000 personas que hemos sacado de la pobreza desde los datos del último año del gobierno de Duque. Y hemos logrado sacar 1.000.000 de personas de la pobreza extrema desde el gobierno de Duque”.
Con este mensaje, el presidente Petro celebró el pasado 26 de julio la reducción en las cifras de pobreza. Efectivamente, según las cifras que publicó el Dane, se alcanzó el dato más bajo desde que se tiene esta medición: la pobreza monetaria bajó en Colombia a 31,8 por ciento de la población.
Aunque los subsidios estatales, el aumento del salario mínimo y el crecimiento económico han ayudado a reducir la pobreza en el país, persisten los retos en materia de desigualdad y las cifras aún son preocupantes. Los números implican que hay 16,2 millones de personas que viven con menos de 460.198 pesos al mes, alrededor de 15.400 diarios. De este grupo, hay 5,9 millones en condición de pobreza extrema, con menos de 227.220 pesos al mes.

El comercio exterior
El comercio exterior ha sido afectado por la coyuntura de los últimos años. La crisis logística global que le tocó a Petro a inicios de su gobierno, sumada a la situación actual de guerra comercial, le han puesto presión al país y a sus socios comerciales. En el primer semestre del año las exportaciones colombianas crecieron 1,6 por ciento, mientras que las importaciones, a mayo, acumulan un aumento de 8,7 por ciento. Así mismo, el balance de los últimos tres años fue:
Exportaciones:
- 2024: -0,4 por ciento.
- 2023: -12,9 por ciento.
- 2022: 38 por ciento.
Importaciones:
- 2024: 2,1 por ciento.
- 2023: -18,9 por ciento.
- 2022: 26,7 por ciento.
El gobierno ha destacado el aumento de las exportaciones no mineroenergéticas, especialmente los productos agrícolas, y su participación en la balanza exportadora, pero para el presidente de la Asociación Nacional de Comercio Exterior (Analdex), Javier Díaz, el balance de los tres años de gobierno en términos de comercio exterior no es el más positivo.
Según Díaz, el desempeño negativo de las ventas al exterior durante este gobierno se explica también, en buena medida, “debido a la política minero energética diseñada por este gobierno, que ha llevado a que el sector tenga una caída en sus ventas al exterior”.
Además, Díaz increpó al gobierno por la falta de avances en la administración aduanera y cuestionó las demoras en la modernización de los sistemas electrónicos de la Dian, una de las promesas de Petro. “De esto no hay nada, estamos enredados en la normativa, no tenemos estatuto sancionatorio y tampoco una normativa aduanera que facilite el comercio”, dijo.
La situación fiscal
El gran lunar en la administración del presidente Petro es el manejo fiscal. Un tema que no es mejor, porque compromete las finanzas públicas del país y tendrá seguramente un impacto importante en el próximo gobierno.
El gobierno se ha defendido en varias ocasiones de la deuda que “le heredó Iván Duque”, y parte de esa narrativa es cierta. Durante 2020 y 2021 el gasto primario, que corresponde a los gastos de funcionamiento e inversión, se incrementó considerablemente producto de la pandemia, y la forma que encontró el gobierno anterior para financiar esos gastos, sobre todo gastos sociales, fue por medio de deuda pública.
“El Gobierno actual asumió en un momento que exigía prudencia en el manejo fiscal; sin embargo, luego de tres años, la situación es delicada”, aseguró José Mauricio Salazar, director del Observatorio Fiscal de la Universidad Javeriana. Para el experto, la planeación fiscal del gobierno ha estado marcada por diferencias persistentes entre el recaudo proyectado y el recaudo efectivo. En palabras sencillas, el gobierno ha sido muy optimista con los impuestos que puede recibir y ha hecho cuentas con eso y no con la plata que realmente le puede entrar.
Eso también ha llevado a que la mayoría de las calificadoras de riesgo le hayan rebajado la calificación crediticia al país. “Esto también se refleja en que la deuda pública colombiana se adhiere a tasa de interés equivalentes o superiores a las de Brasil, un país que tiene finanzas públicas deterioradas hace bastantes periodos. Así nos percibe el mundo, con una deuda pública tan o más riesgosa que Brasil”, explicó el director del Observatorio Fiscal.

Todo esto ha llevado al gobierno a tener que hacer maromas para cuadrar las cuentas: ha acudido a aumentar las retenciones y autoretenciones para cuadrar su caja y adelantar los cobros del impuestos de renta, activó la cláusula de escape de la regla fiscal, y así suspendió el techo para el déficit, lo que le permite gastar más, y ahora anunció una reforma tributaria por más de 26 billones de pesos.
Y para el otro año, las asignaciones programadas en el proyecto de presupuesto general de 2026 incrementan la presión sobre la sostenibilidad fiscal del país.
Para Salazar, el desafío para el último año de esta administración es regresar a una senda de sostenibilidad fiscal, pero eso requiere ajustes estructurales a los ingresos y los gastos del gobierno. “El gobierno actual está dando señales de dejar la solución de esta crisis al próximo gobierno”, cuestionó.
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