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Vía al llano bloqueada
Deslizamiento de tierra en el kilómetro 18 de la Vía al Llano mantiene cerrado el corredor Bogotá–Villavicencio
Economía

Parálisis de la Via al Llano: transportadores reportan pérdidas diarias de 2.400 millones y consumidores de Meta y Cundinamarca ya sienten el coletazo económico

El cierre total en el kilómetro 18 de la Vía Bogotá-Villavicencio mantiene en vilo a transportadores y comerciantes. Más de 4.000 vehículos de carga no pueden circular y el Meta, dependiente de sectores como hidrocarburos y agro, enfrenta el mayor impacto.

Por: Juan David Cano

La Vía al Llano, uno de los corredores estratégicos más importantes de Colombia, permanece cerrada desde el pasado 6 de septiembre a causa de un gigantesco deslizamiento de tierra en el kilómetro 18+300, en Chipaque, Cundinamarca. El desprendimiento de más de 100.000 metros cúbicos de material bloqueó los cuatro carriles y obligó a activar planes de contingencia. Desde entonces, la incertidumbre sobre la reapertura se ha convertido en un drama cotidiano para los sectores productivos que dependen de este corredor.

Transportadores: pérdidas millonarias y sin rutas alternas viables

El gremio de transporte de carga, representado por Colfecar, advirtió que las pérdidas ya superan los 2.400 millones de pesos diarios, teniendo en cuenta que a través de esta vía circulan en promedio 4.000 vehículos de carga, movilizando más de 33.000 toneladas de mercancías hacia los Llanos Orientales y 17.000 toneladas hacia el resto del país.

Las alternativas existentes —como la ruta Bogotá–Sisga–Villavicencio, de 355 kilómetros, y Bogotá–Pajarito–Villavicencio, de 552 kilómetros— resultan inviables para los tractocamiones que transportan hidrocarburos y productos agropecuarios. Estas carreteras imponen restricciones de peso (16 y 28 toneladas respectivamente) que impiden el paso de los vehículos extrapesados que abastecen el centro del país.

“El país no puede seguir dependiendo de una carretera que se cierra recurrentemente sin que exista una verdadera alternativa para los vehículos de carga pesada que son los encargados de garantizar el abastecimiento a nivel nacional.”, señaló Colfecar en un comunicado, en el que pidió al Gobierno implementar de manera urgente obras de estabilización de taludes y una solución definitiva a la movilidad por el corredor.

Comercio, consumidores y otros afectados

El comercio también empieza a sentir el golpe. Según un sondeo de Fenalco Bogotá, en Cundinamarca —en apenas cinco días de cierre— los precios de alimentos perecederos como plátano, yuca, piña, papaya y maracuyá se incrementaron entre 25 y 40 por ciento.

Aunque no hay desabastecimiento en Bogotá, el gremio de los comerciantes asegura que los costos logísticos y los mayores tiempos de transporte ya se trasladaron a los consumidores finales. “Si la situación persiste, el riesgo es que los precios sigan aumentando y que los inventarios roten más lento, inmovilizando capital y generando presión sobre los márgenes del comercio”, advirtió Juan Esteban Orrego, director de Fenalco Bogotá.

El Meta: uno de los epicentros de la crisis

El Meta, cuya economía depende en gran medida de los hidrocarburos y el agro, es el departamento más afectado. Los campesinos y grandes productores enfrentan dificultades para transportar las cosechas hacia Bogotá y el resto del país, mientras que los precios de bienes de primera necesidad suben por el encarecimiento del transporte. La gobernadora Rafaela Cortés Zambrano ya denunció en medios la situación y solicitó el apoyo del gobierno nacional.

Cabe recordar que la presión derivada del cierre de la vía recae sobre otras vías internas y rutas alternas que no estaban preparadas para soportar un flujo tan alto de vehículos. El cierre también ha afectado la movilidad local en municipios como Guayabetal, Cáqueza y Chipaque, y ha generado congestión adicional en la capital, especialmente en el sur de Bogotá, sobre la avenida Boyacá.

Un problema estructural

La Vía al Llano ha sido históricamente vulnerable a derrumbes, siendo recordado el prolongado cierre en el kilómetro 58. Hoy, la nueva emergencia en el kilómetro 18 vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de soluciones estructurales y no reactivas.

Los gremios coinciden en que esta carretera es una arteria estratégica para la competitividad del país, pues conecta al centro con los Llanos Orientales, y que no se puede seguir improvisando frente a un corredor vital para la economía nacional.

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