
Banco de la República da un giro y sube su tasa de interés a 10,25 por ciento en la primera reunión de 2026
La Junta Directiva del emisor aumentó su tasa de política monetaria en su primera reunión del año. ¿Qué pesó en la decisión?
Por: Juan David Cano
La primera reunión de la Junta Directiva del Banco de la República en 2026 marcó un giro claro en la orientación de la política monetaria. Por mayoría, el emisor subió en 100 puntos básicos su tasa de interés, que pasó de 9,25 a 10,25 por ciento, en una decisión encaminada a reforzar la postura contractiva frente al deterioro del panorama inflacionario.
Cuatro codirectores votaron a favor de este incremento, mientras que dos se inclinaron por una reducción de 50 puntos básicos y uno votó por mantener la tasa inalterada. Con esta decisión, la tasa de interés rompe un periodo de ocho meses sin cambios, desde la reunión de abril de 2025, y abre el año con un ajuste más fuerte de lo anticipado por parte del mercado.

¿Por qué el Banco de la República subió más de lo esperado la tasa?
En la rueda de prensa posterior a la decisión, el gerente del banco, Leonardo Villar, explicó que la junta tuvo en cuenta varios factores.
Uno de los elementos centrales en la discusión de la junta fue el comportamiento inflacionario reciente. Aunque la inflación total cerró diciembre en 5,1 por ciento, una cifra apenas inferior a la observada a finales de 2024 (5,2 por ciento), las señales de fondo fueron menos favorables.
La inflación básica –que excluye alimentos y precios regulados– repuntó entre noviembre y diciembre, al pasar de 4,85 a 5,02 por ciento, lo que sugiere que las presiones inflacionarias se están volviendo más persistentes y menos dependientes de choques transitorios.

Más preocupante aún fue el comportamiento de las expectativas de inflación, que registraron un salto significativo en enero. En la mediana de las proyecciones de los analistas, las expectativas para el cierre de 2026 aumentaron de 4,6 a 6,4 por ciento, mientras que para finales de 2027 pasaron de 3,8 a 4,8 por ciento, alejándose de forma clara de la meta de 3 por ciento.
Las señales provenientes de los mercados financieros reforzaron esa lectura: las expectativas de mercados de deuda también se elevaron y se ubican por encima del 6 por ciento en el horizonte de dos años, un nivel que la junta considera incompatible con la convergencia ordenada de la inflación hacia su objetivo.
Demanda interna fuerte y desequilibrios externos
En materia de actividad económica, la junta evaluó que la economía colombiana cerró 2025 con un desempeño mejor al esperado. Los indicadores del cuarto trimestre sugieren que el PIB mantuvo un buen dinamismo, impulsado por una demanda interna sólida, jalonada tanto por el consumo privado como por el gasto público. De acuerdo con las estimaciones del equipo técnico del banco central, la economía habría crecido 2,9 por ciento en 2025.
A pesar de eso, aún se identifican algunas presiones macroeconómicas. Entre ellas, el deterioro de la cuenta corriente, cuyo déficit se estima en 2,4 por ciento del PIB en 2025, frente al 1,6 por ciento registrado en 2024.
“Esto obedece principalmente al significativo crecimiento de las importaciones impulsadas por el fuerte dinamismo de la demanda interna, frente a un crecimiento leve de las exportaciones en un contexto de cambio en la matriz exportadora, con una disminución de las exportaciones minero energéticas y un aumento de las exportaciones manufactureras, agropecuarias y de servicios”, dijo Villar.
A este panorama se suma un entorno externo marcado por una alta incertidumbre, asociada a tensiones comerciales, conflictos geopolíticos, cambios en la política migratoria de Estados Unidos y una mayor sensibilidad de los mercados frente al riesgo soberano de economías emergentes como la colombiana.
“Pretenden aminorar los cambios”: ministro de Hacienda
Para la mayoría de la junta, el aumento de la tasa busca reencauzar la inflación hacia una senda descendente y evitar que el deterioro de las expectativas termine consolidándose en decisiones de precios y salarios. En esa línea, el banco central reiteró que las próximas decisiones dependerán de la información que vaya revelando la economía en los próximos meses.
Sin embargo, desde el Gobierno, el ministro de Hacienda, Germán Ávila, expresó su inconformismo: “Queremos expresar nuestro desacuerdo con la opinión de los cuatro miembros de la junta. En nuestro concepto, no es responsable con la realidad que vive la economía del país”, dijo.

Y añadió: “Pretenden aminorar los impactos redistributivos de las medidas que ha adoptado el Gobierno, principalmente con la decisión del salario mínimo para 2026. Esta decisión la tomó el Gobierno con el propósito de cerrar las brechas existentes entre los trabajadores y cerrar la brecha con el mínimo vital de subsistencia que la OIT estableció para Colombia”.
Un ajuste más fuerte de lo que anticipaban los expertos
El aumento de 100 puntos básicos terminó siendo más agresivo de lo que descontaban la mayoría de los analistas, incluso entre quienes venían advirtiendo desde finales de 2025 un giro en la postura del banco central.
Antes de la reunión, el consenso del mercado apuntaba a incrementos graduales, en un rango de entre 25 y 50 puntos básicos. Las encuestas previas del Banco de la República reflejaban que los analistas esperaban que la tasa superara el 9,5 por ciento en enero. Incluso las proyecciones más restrictivas ubicaban la tasa en niveles cercanos a 9,75 por ciento en el arranque del año. El salto hasta 10,25 por ciento rebasó el escenario central del mercado y confirmó que la junta optó por enviar una señal más contundente.
Para varios economistas, el tamaño del ajuste responde a la necesidad de anclar expectativas en un momento en el que el aumento del salario mínimo reavivó los temores sobre una inflación más persistente. Julio Romero, economista jefe de Corficolombiana, advirtió que el principal riesgo en este punto del ciclo es que las expectativas sigan deteriorándose, lo que pondría en entredicho la credibilidad del esquema. “La inflación completaría seis y siete años consecutivos por encima del rango meta. Es un golpe muy fuerte para la credibilidad en el esquema de inflación objetivo”, dijo.
En la misma línea, Laura Clavijo, directora de Investigaciones Económicas de Bancolombia, afirmó que el impacto del salario mínimo va más allá del aumento directo en los costos laborales. “El salario mínimo no solo tiene un impacto directo sobre los costos laborales, sino que además amplifica las presiones inflacionarias más allá de su efecto inicial. La elevada incidencia del salario en la estructura de costos de varios servicios dificulta una desaceleración sostenida de la inflación”, explicó en su momento.
Es por eso que los analistas ven con buen ojo el incremento: “Nos hace ver que el Banco de la República está comprometido con el anclaje de la inflación a su meta del 3 por ciento y es un mensaje claro sobre preservar la credibilidad de la política monetaria”, dijo María Alejandra Martínez, jefe de Investigaciones de Acciones & Valores.
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