
Un Plan Financiero ‘poco creíble’: las cuentas públicas que Petro planea dejarle a su sucesor
El Ministerio de Hacienda presentó sus cuentas para 2026: más favorables en términos fiscales, con menos deuda y un menor déficit. Pero el Plan Financiero de este año no convence a los expertos, que ven muy poco probable que los supuestos y las metas del Gobierno se cumplan. ¿Qué pasa con las proyecciones?
Las cuentas del Gobierno reflejan un optimismo difícil de sostener. O al menos, esa fue la sensación que dejó entre expertos y economistas el Plan Financiero de 2026 que el Ministerio de Hacienda divulgó esta semana sin hacer mucho ruido. Este documento incluye el balance anual de las cuentas del Estado y sus pronósticos para el año que comienza. Esto quiere decir que este documento contiene las finanzas públicas que le dejará el presidente Gustavo Petro a su sucesor, sea quien sea.
Tradicionalmente, el Plan Financiero se presenta entre los últimos días de enero o los primeros de febrero, y desde hace semanas la expectativa por el documento era alta. Este año, la publicación no solo llegó tarde frente al calendario habitual, sino que, contrario a la costumbre de la cartera —que suele convocar con antelación a periodistas, analistas y expertos para llenar el auditorio de Casas de Santa Bárbara, en el centro de la ciudad—, en esta oportunidad el Plan Financiero se publicó, sin previo aviso, en las redes del ministerio con un mensaje escueto.
Pero lo que llamó la atención, más que la forma en que se presentó este documento clave, es su contenido: un aumento en el pronóstico de inflación, unas finanzas públicas aparentemente más sanas, una estimación en el precio del petróleo que parece poco realista para varios expertos, e incluso, cifras que no le cuadran a algunos analistas.
Inflación, petróleo y dólar, pronósticos que no le cuadran a los expertos
El Gobierno actualizó sus pronósticos macroeconómicos, y aunque espera que en 2026 la economía crezca lo mismo que en 2025 (2,6 por ciento), sí proyecta que la inflación seguirá subiendo, y llegará al 5,8 por ciento. Lo llamativo de este número es que se ubica muy por encima de la proyección que tenía el Gobierno en el Marco Fiscal de Mediano Plazo que estaba en 3,2 por ciento para este año.
Algunas voces expertas consideran que, con este cálculo, el Gobierno está reconociendo implícitamente que el aumento del salario mínimo tendrá efectos inflacionarios, como lo asegura Luis Fernando Mejía, exdirector de Fedesarrollo y actual CEO de Lumen Economic Intelligence.
Por eso, el Ministerio salió a explicar sus cálculos y aseguró que detrás de esa proyección hay elementos como el aumento reciente en los precios internacionales del petróleo, que en días pasados ha superado la barrera de los 100 dólares por barril, “lo cual genera presiones inflacionarias a nivel global, con efectos sobre los precios locales a través de insumos y bienes importados”.
Hacienda también argumentó presiones inflacionarias por el lado de los fertilizantes, que también son importados, y por los mayores costos de insumos y las condiciones climáticas como resultado de la emergencia invernal, factores que han ido afectando los precios de los alimentos.
Pero esos argumentos tampoco convencen.
“Llega MinHacienda, me imagino tras el regaño del Gobierno, a decir que la guerra sí cambió sus proyecciones. Ellos saben que, sin guerra, los analistas ya veían inflación de 6 por ciento, y que en solo dos meses ya llevamos 2,26 por ciento. Pero la pregunta es fácil: “si incluyeron la guerra, ¿por qué proyectaron el petróleo más bajo de los últimos cinco años?”, cuestiona Felipe Campos, gerente de Inversión y Estrategia en Alianza Valores y Fiduciaria.

Campos fue una de las voces que puso en entredicho que sí se incorporaron estos efectos de la guerra en Medio Oriente en la proyección de la inflación, mientras que las estimaciones sobre el precio del petróleo y el dólar parecen no tenerlo en cuenta. Según las cifras del Gobierno contenidas en el Plan Financiero, este hace cuentas con un dólar a un precio promedio de 3.801 pesos y un barril de petróleo a 59,2 dólares, muy por debajo del valor de mercado de las últimas semanas y también inferior a los 68,2 dólares con que se calculó el barril para 2025.
De hecho, en el Plan Financiero Hacienda aclara que la proyección de precios del petróleo para 2026 se hizo con información hasta el 23 de febrero de 2026; es decir, antes de que los bombardeos entre Estados Unidos, Israel e Irán comenzaran. Por ello llama la atención que no se hubiese incorporado la guerra como un supuesto para estos cálculos, pero sí para la inflación.
Menos déficit, menos deuda, la promesa de Hacienda
El corazón del Plan Financiero, más allá de las cifras macroeconómicas, son los datos del fisco. En sus cifras, el Gobierno informó que al cierre de 2025 el país registró un déficit fiscal de 6,4 por ciento, inferior al 7,1 por ciento que se proyectaba en el Marco Fiscal de Mediano Plazo pasado.
El balance del Gobierno en relación con la deuda también fue favorable. Y según las cifras oficiales cerró en 58,5 por ciento del PIB, una caída de 0,8 puntos porcentuales frente al cierre de 2024 y 2,9 puntos por debajo de las proyecciones del último Marco Fiscal de Mediano Plazo.
El argumento que expuso el Gobierno en el documento es que pudo reducir su endeudamiento al cierre del año pasado por “la mayor acumulación de activos, la apreciación del peso y la estrategia de gestión de la deuda adelantada por la Dirección de Crédito Público”.

Para 2026, las estimaciones también mejoran. Según las proyecciones de Hacienda, el país tendrá un déficit fiscal menor a lo estimado hace seis meses (-6,2 por ciento), y menor al de 2025. El nuevo pronóstico para 2026 es de 5,1 por ciento. Esto equivale, en plata, a un desbalance de 102 billones de pesos en las cuentas de la nación.
De igual manera, se espera que la deuda no siga aumentando, como se creía en los pronósticos de hace seis meses, sino que se mantenga casi estática, en 58,7 por ciento del PIB.
Aunque a simple vista estos pronósticos son positivos, y parecen una buena noticia, tampoco convencen a los expertos.
¿Un ajuste muy optimista?
Aunque el Plan Financiero de este año no fue socializado, como en otras oportunidades, rápidamente diferentes centros de estudios económicos y analistas comenzaron a revisarlo.
El Comité Autónomo de la Regla Fiscal (CARF), organismo autónomo adscrito al Ministerio de Hacienda creado en 2021 para hacer el seguimiento a la regla fiscal y propender por la sostenibilidad de las finanzas públicas, emitió un concepto tras analizar el Plan Financiero. Aunque destacó que los cálculos del Gobierno implicarían una reducción importante del déficit fiscal estructural —pues el déficit primario, es decir, la diferencia entre los ingresos totales del gobierno y sus gastos, excluidos los intereses de la deuda, caería a 2,1 por ciento en 2026—, lo que el CARF considera positivo, el organismo independiente también advierte que el escenario fiscal planteado por el Gobierno para ese año “es poco creíble”.
“No son claros los mecanismos para garantizar la reducción del gasto propuesta. A juicio del Comité, el faltante de recursos para cumplir con la meta fiscal en 2026 del Gobierno es de 32,1 billones (1,6 por ciento del PIB)”, dijo el CARF.
En su pronunciamiento, el Comité también recalcó que en ausencia de medidas efectivas para recortar el gasto, “la deuda retomaría una tendencia creciente, comprometiendo la sostenibilidad de las finanzas públicas, el retorno a la Regla Fiscal y la estabilidad macroeconómica como un todo”.
Actualizamos el Pronunciamiento No. 19 tras la publicación del Plan Financiero 2026. Mantenemos los mensajes principales. Formulamos comentarios sobre la estrategia fiscal del Gobierno y se hacen ajustes menores a las proyecciones del CARF.
— Comité Autónomo de la Regla Fiscal (@CARFColombia) March 13, 2026
Léalo aquí : https://t.co/NzadB3Szy9 pic.twitter.com/Rfxd5X5W9e
José Ignacio López, presidente del centro de estudios económicos ANIF, señala también que el Plan Financiero del Gobierno supone un ajuste fiscal para Colombia de 1,4 puntos porcentuales del PIB en 2026, con lo que el balance primario pasaría de -3,5 por ciento en 2025 a -2,1 por ciento en 2026.
“¿Es creíble dicho ajuste? Ojalá, pero luce inviable”, comenta López. El economista mencionó que, desde 1906, solo en cinco años Colombia ha tenido un ajuste fiscal superior a un 1 punto porcentual, y también considera que las medidas de recorte de gasto que está presentando el Gobierno no son claras.
Desde la academia, el Observatorio Fiscal de la Universidad Javeriana también califica como ambiciosa la propuesta del Gobierno para mejorar las finanzas públicas de este año, ya que implican un ajuste cercano a tres puntos del PIB frente a las proyecciones iniciales.
“Resulta llamativo que un ajuste de esta magnitud no se haya materializado en años previos de la actual administración y que ahora se plantee justamente para el año de transición hacia un nuevo gobierno”, cuestiona además Mauricio Salazar, director del Observatorio Fiscal.
Otro informe de la Dirección de Investigaciones Económicas, Sectoriales y de Mercados de Bancolombia también apunta en esa misma línea. Los investigadores del banco comentaron que la actualización de las cuentas fiscales muestra “un ajuste poco creíble”.
A pesar de la reducción en el desbalance fiscal que anticipa el Gobierno, los investigadores consideran que los cálculos parten de unos supuestos macroeconómicos y unas estimaciones del pago de intereses y el gasto primario que lucen “excesivamente” optimistas.
“Anticipamos que la evolución futura del recaudo, la ejecución presupuestal y el costo de financiamiento para este año podría confirmar una apertura del déficit hasta el 7,0 por ciento del PIB para 2026, por encima de las previsiones entregadas por el MinHacienda”, indican en su informe.

Incluso la calificadora de riesgo Moody’s opinó sobre el que será el último Plan Financiero del Gobierno Petro y tampoco quedó convencida con las cuentas del gobierno. Moody’s considera que el plan anticipa una reducción del déficit mediante un menor gasto, pero advierte que el déficit aún superará los objetivos establecidos por la regla fiscal que fue suspendida en 2025, lo que probablemente aumentará la deuda este año.
Además, la calificadora espera que las presiones de gasto continúen tensionando las cuentas fiscales en la antesala de las elecciones presidenciales de finales de mayo y la transición de gobierno a comienzos de agosto.
“Sin medidas correctivas, la sobreestimación de ingresos y el gasto inflexible debilitarían el perfil crediticio de Colombia, a pesar de que los controles institucionales moderan los cambios de política. El Comité de la Regla Fiscal (CARF) estima que alcanzar los objetivos fiscales para 2028 requerirá un ajuste de ingresos y gastos equivalente a entre el 3,5 y el 4,5 por ciento del PIB”, indicó Moody’s en una comunicación.
La calificadora considera que las estimaciones de ingresos del plan financiero actualizado siguen siendo optimistas y espera que el déficit del Gobierno central se mantenga por encima del 6 por ciento del PIB por tercer año consecutivo.
El panorama de las cuentas públicas no pinta bien, ni para este gobierno, ni para su sucesor. La disciplina fiscal pareciera ser un tema clave para quien reciba el país el próximo 7 de agosto, pero no es un asunto atractivo para la campaña. Implica medidas impopulares y complejas, como reducir los gastos del Gobierno, o tal vez, barajar otra reforma para aumentar los impuestos. Estas son las cuentas que hoy tiene en el papel el Gobierno Petro, pero queda por ver si se materializarán.
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