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Autoridades ambientales alertan por posible fenómeno de El Niño
Autoridades ambientales alertan por posible fenómeno de El Niño en el segundo semestre de 2026
Economía

¿Colombia está preparada para el fenómeno de El Niño con el gas que tiene?

El Ideam advierte que hay un 90 por ciento de probabilidad de que El Niño llegue en septiembre. Cuando eso ocurra, el sistema eléctrico colombiano dependerá de las termoeléctricas para preservar los embalses. Expertos consultados por CAMBIO hacen un balance de si el país está listo para enfrentar esta situación.

Por: Juan David Cano

El pasado 10 de abril, el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) y el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible alertaron que existe una probabilidad del 90 por ciento de que el fenómeno de El Niño llegue a partir de septiembre de 2026, con una intensidad que los modelos climáticos proyectan como moderada o superior, e incluso potencialmente fuerte hacia finales del año.

“Los impactos inminentes en el clima de nuestro país incluyen un mayor riesgo de incendios forestales, olas de calor, estrés hídrico y afectaciones en la producción de alimentos, entre otros. Este es un momento para anticiparnos”, explicó la ministra (e) de Ambiente, Irene Vélez. Expertos han dicho que la alerta climática no sería tan preocupante si Colombia estuviera bien con sus reservas de gas. Pero no lo está.

Gas natural en Colombia estufa
Crédito imagen: Ecopetrol.

Las reservas de gas: una tendencia que ya es alarma

Cada vez que llega El Niño, Colombia enfrenta el mismo dilema: los embalses que alimentan las hidroeléctricas, que generan la mayor parte de la electricidad del país, bajan por la reducción de lluvias. Para compensar esa caída, el sistema eléctrico nacional recurre a las plantas termoeléctricas, que funcionan principalmente con gas natural. En pocas palabras, cuando el agua escasea, el gas tiene que trabajar.

El problema es que este hidrocarburo lleva años enviando señales de alarma. Luz Stella Murgas, presidenta de la Asociación Colombiana de Gas Natural (Naturgas), explicó en una entrevista con CAMBIO: “Las reservas probadas pasaron de 5,7 terapies cúbicos hace dos décadas a 2,1 en 2024. También ha caído la actividad exploratoria y la perforación de pozos. En 2012 se perforaban 130, y el año pasado solo se perforaron 31. Además, entre 2024 y 2025 la producción de gas cayó 16 por ciento”.

El calentamiento del Pacífico eleva el riesgo de un fenómeno de El Niño en 2026
El calentamiento del Pacífico eleva el riesgo de un fenómeno de El Niño en 2026

Con las reservas actuales y el ritmo de consumo vigente, Colombia tiene gas para menos de seis años. Y aunque hay recursos identificados en el subsuelo, incluyendo el prometedor hallazgo de Sirius en el Caribe, que podría abastecer hasta el 45 por ciento de la demanda nacional, ninguno de esos proyectos estará operativo a tiempo para el segundo semestre de 2026. Sirius, por ejemplo, se proyecta para entrar en operación hacia 2030.

“El problema de Colombia no es de recursos, pues hay un potencial de reservas identificado en el subsuelo, sino de la demora en la entrada de los proyectos. Eso es lo que nos ha impedido contar a tiempo con gas para abastecer el ciento por ciento de la demanda y lo que nos obligó a importar gas para garantizar la continuidad del servicio”, dijo Murgas.

Importar gas es una solución que tiene límites

Ante la caída de la producción nacional, Colombia ha recurrido al gas importado, que llega en forma licuada (GNL) por barco y se regasifica en tierra para su distribución. Pero esa alternativa está mostrando sus falencias justo cuando más se la necesita.

“Colombia ya está utilizando entre el 40 y el 48 por ciento de su capacidad de regasificación de gas natural. Estamos cerca de un umbral operativo relevante, y nos dirigimos hacia un posible fenómeno de El Niño que podría tensionar o incluso desbordar esa capacidad. Ojo, en lo corrido de 2026, las importaciones han oscilado entre 183 y 223 GBTUD. Esto no es un pico transitorio, es evidencia de una dependencia estructural del gas importado para sostener la demanda nacional”, dijo el investigador Camilo Prieto, PhD(c) y profesor de Energía y Sostenibilidad de la Universidad Javeriana.

Consultado por CAMBIO, Prieto explicó cuál es el problema estructural: “Lo que ha hecho que nuestro sistema de gas pierda resiliencia es que, como ya no tenemos autosuficiencia, estamos sometidos a precios internacionales, por un lado, es decir, dependemos de un mercado internacional en gran medida, y por otro lado tenemos una limitación en la regasificación. Eso hace que, en el momento en que se incremente la demanda de gas, en tanto surge y se intensifica el fenómeno de El Niño, tengamos un problema para poder garantizar la oferta”.

Lo que hace aún más inquietante el análisis de Prieto es que esta situación se está produciendo sin que haya, por ahora, ninguna crisis hídrica: “Todo esto ha ocurrido sin estrés hidrológico. Los embalses del SIN han estado entre 60 y 80 por ciento, pero aun así ha sido necesario despachar generación térmica por restricciones de transmisión, no por falta de agua”.

Si el sistema ya está operando al límite en condiciones relativamente normales, la llegada de El Niño, que obligará a usar más termoeléctricas para preservar los embalses, podría desbordarlo.

¿Entonces el país está preparado o no?

Con todo lo anterior, queda la duda de si realmente Colombia está preparada para El Niño. Las respuestas de los expertos consultados por CAMBIO no apuntan en una misma dirección, pero todas tienen en común la advertencia de que los márgenes son estrechos y que el tiempo apremia.

“Estamos apretados, porque tenemos limitaciones en la capacidad de importaciones de gas natural, dado que la única regasificadora con la que contamos (SPEC) está operando al límite. Se están gestando varios proyectos de nuevas plantas, pero no estoy seguro de que alcancen a estar listas para el segundo semestre de este año. Podemos vernos abocados a una situación similar a la que se presentó cuando la SPEC tuvo que entrar en mantenimiento, que nos enfrenta a la disyuntiva de si se raciona el suministro de gas o de electricidad”, explicó el exministro de Minas y Energía Amylkar Acosta.

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Crédito: Freepik

Una lectura más matizada, aunque igualmente condicionada, ofreció Julio César Vera, presidente de la Fundación XUA Energy: “Con la planta de SPEC en Cartagena y su capacidad de 475 MMPCD, de los cuales 400 MPCD son para la generación de energía firme, en mi concepto está el gas necesario para soportar la generación térmica a gas que el país requiere en el evento de un fenómeno de El Niño y acorde con la capacidad de generación térmica que tenemos con dicho recurso del orden de los 3.700 MW de capacidad. El problema está en los otros sectores y en especial la industria, que, si la planta está a tope, pueden tener déficits para cubrir sus necesidades a corto plazo”.

En otras palabras: si toda la capacidad disponible de regasificación se destina a mantener encendidas las termoeléctricas durante El Niño, el sistema eléctrico podría sostenerse, pero a costa de dejar sin suficiente gas a la industria y otros sectores que también dependen de ese energético.

Así las cosas, el cuadro que queda, la respuesta a la pregunta inicial, es que Colombia podría llegar justo o le podría faltar algo de energía para atender toda la demanda cuando ya esté El Niño. No porque los recursos no existan, como insiste Naturgas, el potencial está en el subsuelo, sino porque las decisiones que debieron tomarse hace años siguen pendientes, y porque la infraestructura de respaldo que se está construyendo llegará, en el mejor de los casos, cuando El Niño ya esté instalado.

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