
Semana Santa: la multiplicación del pescado, los artículos religiosos y el turismo
En esta temporada se proyecta un consumo cercano a las 50.000 toneladas de pescado en el país, que moverá al sector, las plazas y los supermercados. Mientras gran parte de los colombianos sigue la tradición religiosa, para el resto de la población es una temporada de descanso y vacaciones.
Aunque para muchos la Semana Santa significa oración y reflexión, para otros también es una oportunidad de descanso. La temporada se ha convertido en una mezcla de tradiciones religiosas y un receso vacacional en el que la economía ve movimiento, desde el pico en ventas que tienen por estos días las ventas de pescado y de artículos religiosos, hasta el turismo que se mueve por el país.
El arraigo de la tradición católica, en la que se evita comer carne roja como acto de penitencia durante la Cuaresma, y en su lugar se consume pescado, que representa la austeridad y humildad, han hecho que el consumo de esta proteína se consolide como una costumbre de temporada.
“En Colombia el consumo de pescado se incrementa para la Cuaresma y Semana Santa. Los productores acuícolas se preparan con meses de anticipación previendo que para la temporada se genera una mayor demanda”, comentó Carlos Alberto Robles, director ejecutivo de la Federación Colombiana de Acuicultores (Fedeacua).
En el país, según datos del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural hay más de 200.000 familias pescadoras y 36.000 dedicadas a la acuicultura (cultivo de peces y camarones) que aprovechan esta temporada. La acuicultura representa alrededor del 57 por ciento del mercado nacional, la pesca de captura el 15 por ciento, y las importaciones de pescado el 28 por ciento restante.

Esa oferta ha permitido que el consumo haya ido cambiando, y según explicó Robles, en los últimos años ha incrementado el consumo de especies, como tilapia, cachama y trucha.
Para esta temporada, según el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural se proyecta un consumo cercano a 50.000 toneladas, lo que representa una variación positiva frente al promedio mensual. Pero lo cierto es que el consumo de pescado ya no se limita solo a esta temporada religiosa, sino que se ha popularizado a lo largo del año. “Estamos viendo un aumento en el consumo de pescado”, dijo el ejecutivo de Fedeacua.
En la última década el consumo per cápita de pescado se duplicó en el país y pasó de 5,3 kilogramos por año a 11,4 kilogramos, un fenómeno que responde a la mayor disponibilidad de producto derivado del crecimiento de la acuicultura nacional, campañas de promoción del consumo y cambios en los patrones alimentarios hacia fuentes de proteína más saludables.
Por estos días Corabastos, la principal central de abastos de Colombia, estuvo llena de filas de personas en busca de una de las tradicionales comidas de Semana Santa. Aunque hay cerca de 20 locales dedicados a la venta de pescados en Corabastos, la red de fríos o cavas de almacenamiento de la central mayorista permite guardar 2.200 toneladas para atender a los habitantes de Bogotá y el centro del país, y según Pedro Triviño, coordinador de precios de Corabastos, para la temporada las neveras estuvieron a tope.
“La gente consume mucho pescado en estas fechas, y hemos visto mucha gente comprando. Tenemos pescado de río, mar y cultivo, del Amazonas y del Magdalena”, comentó Triviño. La mojarra y la cachama se consiguen en la plaza desde 7.000 pesos la libra, el bagre desde 20.000 pesos, el pescado seco desde 15.000 pesos, el lenguado desde 10.000, los lomitos de pescado desde 6.500 pesos la libra y la trucha en alrededor de 12.000 pesos.
El principal retailer de Colombia, Grupo Éxito, también reconoce la relevancia de la temporada para las ventas de pescado y proyecta que entre la temporada de Cuaresma y Semana Santa de este año se comercien alrededor de 1.900 toneladas de pescado en sus almacenes.
La Semana Mayor está estrechamente ligada al repunte de las ventas de pescado, y también de los artículos religiosos, que registran su pico de ventas más alto por estos días. Datos de la Federación Nacional de Comerciantes (Fenalco) muestran que en esta temporada, y especialmente en el Jueves y Viernes Santo, se dinamiza el comercio de cirios, estampillas e imágenes religiosas, al punto de que el 70 por ciento de las ventas anuales de este tipo de artículos se dan por estos días.

El turismo, el otro protagonista de la temporada
Mientras muchos colombianos están dedicados a la peregrinación o el descanso, el comercio se adapta a las dinámicas atípicas de estos días, en que mientras los pescados y los artículos religiosos son el centro de las compras de muchos hogares, el flujo de personas en las ciudades disminuye y los horarios de atención de muchos establecimientos cambian.
Durante la Semana Santa, cerca del 50 por ciento de los habitantes de Bogotá sale de la ciudad. Esa cifra consolida a esta temporada como uno de los periodos de mayor movilidad del año para los habitantes de la capital. Cundinamarca, Boyacá, Tolima y Cauca, con Popayán, son los principales destinos y referentes de turismo religioso para estas fechas.
Entre quienes se quedan en casa, según un sondeo realizado por Fenalco Bogotá y Cundinamarca, el 53 por ciento de las personas aprovechan para descansar, 15 por ciento para visitar templos religiosos, 18 por ciento para realizar actividades deportivas y 9 por ciento para efectuar planes culturales como ir a cine o a museos.
Según el gremio, el gasto de los hogares que no viajan ronda los 400.000 pesos, mientras que las familias que salen de Bogotá podrían superar 1.500.000 pesos en sus viajes.
Y entre quienes viajan, aunque el turismo religioso sigue siendo tradición, el plan preferido es el turismo de sol y playa. Cifras de la Asociación Colombiana de Agencias de Viajes y Turismo (Anato) evidencian que entre los destinos más populares está Cartagena, con una preferencia del 29,3 por ciento de los viajeros que utilizan una agencia de viaje para planear sus vacaciones, seguida por San Andrés, con el 20,4 por ciento, y Santa Marta, con el 16,2 por ciento.

Entre las alternativas de naturaleza el Eje Cafetero se posiciona como la favorita, mientras que destinos culturales y gastronómicos como Medellín, Bogotá y Popayán también figuran entre los favoritos de los colombianos que viajan por el país.
Según Paula Cortés Calle, presidenta de Anato, en el ámbito internacional, el Caribe lidera con Punta Cana como el destino predilecto por los viajeros que salen del país, seguido por Cancún. “Estados Unidos mantiene una fuerte demanda, especialmente hacia Florida. Adicionalmente, destinos como Curazao, Panamá y Sudamérica complementan la comercialización, mientras que opciones de larga distancia como Japón, Corea o Egipto aparecen como nichos en crecimiento”, explicó Cortés.
Ya sea para estar en casa o aprovechar para unas vacaciones, como un tiempo de reflexión o de distensión, la Semana Santa es una de las temporadas claves para el turismo y el comercio en ciertos segmentos del país. Hay quienes siguen comiendo pescado por tradición religiosa; otros, por tradición cultural. Por estas fechas la dinámica económica cambia y toma un tono muy particular, en el que las ventas de pescado, los artículos religiosos y el turismo se convierten en los protagonistas.
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