
Mujeres al frente del hogar: las cifras que retratan una realidad desigual en Colombia
En el país hay 8,8 millones de hogares en los que la cabeza de familia es una mujer, una cifra que muestra el avance que ha tenido la participación femenina en los últimos años, pero que también refleja las cargas económicas que asumen, lo que se profundiza porque la mayoría son madres.
En Colombia, en la década de los 50 del siglo pasado, las mujeres tenían en promedio seis hijos. Actualmente esa tasa de fecundidad es de alrededor de 1,61 hijos por mujer. Mientras la discusión en los últimos meses se ha centrado en la caída de la natalidad en el país y los impactos que esto tiene para el sistema, si se miran con lupa otros indicadores, la realidad de ser mujer, madre y la responsable de casi la mitad de los hogares colombianos no es sencilla.
En Colombia el 46,4 por ciento de los hogares, alrededor de 8,8 millones, está liderado por mujeres, una cifra que ha venido aumentando en los últimos años, especialmente tras la pandemia. A pesar de que más de la mitad de los hogares colombianos tienen una jefatura masculina, se está experimentando una reconfiguración demográfica y sociocultural que también invita a reflexionar sobre el rol de las mujeres en los hogares y a cuestionar las desigualdades de género que persisten a pesar de ese cambio en la estructura familiar.
Un estudio publicado por la Fundación WWB publicado a finales del año pasado señala que, de esas mujeres jefas de hogar que se registran en el país, cerca de 7,4 millones son madres.
“Este aumento, además, está marcado por el hecho de que las mujeres enfrentan con mayor frecuencia la jefatura sin pareja y en contextos monoparentales, lo que implica asumir en solitario la mayoría de las responsabilidades económicas y de cuidado”, destaca la Fundación, que reconoce que en Colombia el 65,2 por ciento de las mujeres jefas de hogar se identifican como solteras, frente al 29,3 por ciento de los hombres, lo que refuerza su rol como principales proveedoras.
Las cargas del cuidado y el mercado laboral
Entre los indicadores que mejor reflejan las disparidades en el hogar está el uso del tiempo. Mientras que las mujeres dedican 7 horas y 35 minutos al día a actividades de trabajo no remunerado, los hombres dedican en promedio 3 horas y 12 minutos, según los últimos datos que recoge el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) en la Encuesta Nacional de Uso del Tiempo.

Según las estadísticas oficiales, este es el tiempo promedio que se dedica a actividades realizadas con el objetivo de proveer bienes y servicios para los miembros de la familia y de la comunidad. Dentro de ellas se destacan las actividades de cuidado, como el suministro de alimentos en el hogar, mantenimiento del vestuario, limpieza, compras y administración del hogar, cuidado de menores de cinco años y el cuidado físico de personas en el hogar.
Mientras que el 90,3 por ciento de las mujeres realizan actividades de cuidado, sólo el 63 por ciento de los hombres usan su tiempo para ellas.
Esa mayor relación con el trabajo doméstico y las labores del hogar también explican en buena medida la menor participación de las mujeres en el mercado laboral. La de ellos es del 77,4 por ciento, frente a un 53,6 por ciento en el caso de las mujeres, algo que también incide en los indicadores de ocupación, con una relación de 71,9 por ciento para la población masculina en edad de trabajar frente a un 47,7 por ciento cuando se habla de las mujeres.

Uno de los indicadores más visibles es la tasa de desempleo, que desde hace varios meses viene mejorando en Colombia. Aunque los hombres registraron un desempleo de 7,1 por ciento, en las cifras de marzo de este año, el desempleo femenino se mantiene todavía en doble dígito, en 11,0 por ciento.
Ahora bien, los hogares con una jefatura femenina también se caracterizan por tener mayores indicadores de pobreza. Las últimas cifras oficiales de pobreza monetaria, correspondientes a 2024, muestran que el 31,8 por ciento de los colombianos viven en dicha condición.
Pero la incidencia de la pobreza en los hogares es distinta dependiendo del perfil del jefe de hogar. “La pobreza monetaria es mayor cuando el jefe de hogar es una mujer”, indicó la directora del Dane, Piedad Urdinola, en la presentación del informe hace unos meses.
Cuando el jefe del hogar es un hombre, la incidencia de la pobreza es del 28,4 por ciento de los hogares, cuando la jefatura es femenina, la pobreza golpea al 36,1 por ciento de esos hogares.
El papel de las mujeres en los hogares colombianos es fundamental. Las mamás muchas veces son quienes sostienen a su familia, en muchas ocasiones solas, y no solo deben soportar estas cargas, sino también las desigualdades del sistema.
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