
¿Por qué tenemos un hueco de más de 100 billones de pesos en las finanzas públicas en Colombia?
Colombia está pasando por un muy mal momento en sus cuentas públicas. Hay un desbalance entre los ingresos y los gastos y mientras tanto, el gobierno se ha venido endeudando. Les explicamos, en lenguaje sencillo, por qué esto debería importarles.
Colombia está pasando por un muy mal momento en sus cuentas públicas: Los gastos son altos, los ingresos no son suficientes y el gobierno se ha venido endeudando mientras ‘raspa la olla’ para buscar de dónde sacar recursos. La plata no alcanza y el próximo presidente heredará esta difícil situación económica.
Un déficit significa que los gastos superan los ingresos. Como le puede pasar en su hogar, si su salario no alcanza para cubrir su arriendo, servicios, el mercado y el transporte y le tocaría recurrir al ahorro, deuda y otras fuentes para financiarse. ¿Suena mal no? Ahora imagine que eso le pasa al país.
El déficit fiscal no es del todo negativo. Es natural que en algunos periodos se necesite subir el gasto público para estimular la economía. El problema es cuando se sale de control, porque puede llevar a niveles de deuda difíciles de sostener, mayor presión por impuestos para las personas, e incluso, inflación.
¿Qué tan grave está Colombia?
En la última década el balance fiscal de Colombia ha sido de gastos sistemáticamente superiores a los ingresos. El gobierno actual tiene para este año una meta de déficit equivalente a 5,1 por ciento del producto interno bruto (PIB). Ese porcentaje así no dice mucho. Pero si hablamos de plata, ese “hueco” en las finanzas públicas sería de 102 billones de pesos para el 2026.
Es casi una quinta parte del presupuesto general de la nación para este año. El problema es que los expertos creen que esa meta no se va a cumplir y el déficit de este año será mayor.

¿Cómo llegamos a este punto?
La pandemia lo complicó todo mucho más. En todo el mundo a los gobiernos les tocó endeudarse mientras sus países estaban en recesión.
El gobierno actual heredó una crisis fiscal fuerte. Eso es cierto. Recibió unas finanzas deterioradas y le tocó asumir la carga de los subsidios a la gasolina y el diésel que a finales del gobierno Duque ya acumulaba un déficit de 36 billones de pesos, y luego se convirtió en un problema mayor.
Ante un desbalance financiero tan grande, como le pasó a Colombia, o como le puede pasar a su hogar, lo lógico sería ahorrar y recortar gastos, o aumentar los ingresos. Pero el gobierno Petro tenía un ambicioso plan de gasto, con programas sociales y reformas. Entre ellas unas tributarias que no llegaron a concretarse como esperaba el presidente.
El gobierno Petro fue muy optimista con el recaudo de impuestos en los primeros años y se empezó a gestar una especie de bomba de tiempo porque no recaudaron como esperaban y el presupuesto crecía considerablemente año a año. Aunque el déficit fiscal venía reduciéndose tras la pandemia, en 2024 volvió a aumentar. Las cuentas comenzaron a apretarse hasta que en junio del 2025 el gobierno dijo: no lograremos cumplir con las metas fiscales de los próximos años.
Ahí activó la cláusula de escape de la famosa regla fiscal — que es un límite que indica cuánto es conveniente gastar según los ingresos del país — y eso le dio una especie de ventana al gobierno para aumentar sus gastos.
Por eso el gobierno ha hecho varias movidas para tratar de conseguir dinero… Reformas tributarias -que no le ha aprobado el Congreso-, declaratorias de emergencia económica para pasar las reformas por decreto -que no avaló la Corte-, emisiones de deuda y la movida más reciente: intentó trasladar 25 billones de pesos de los fondos privados a Colpensiones, pero el Consejo de Estado lo frenó.
La situación no es fácil. Las cuentas no cuadran y por todo esto es que hoy Colombia tiene un hueco de más de 100 billones de pesos en sus finanzas públicas.
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