
“La calificación es la llave que abre el diálogo crediticio”: Alejandro Bertuol, director de Fitch para América Latina
El ejecutivo de la calificadora de riesgo conversó con CAMBIO sobre las oportunidades de inversión que hay en el país, los riesgos y los retos de la economía local y regional.
La cúpula de Fitch Ratings, una de las tres grandes calificadoras de riesgo del mundo, se reunió en Bogotá para la celebración de su evento anual en Colombia. En un auditorio con más de 100 personas, varios ejecutivos de la compañía, entre ellos Richard Francis, el analista principal de calificaciones soberanas para Colombia, conversaron durante horas sobre sus perspectivas para el país y la región.
Entre trajes y corbatas, un hombre alto de sonrisa amable no pasó inadvertido, no por su estatura, sino por ser el director ejecutivo de la calificadora para América Latina: Alejandro Bertuol.
Bertuol nació en Venezuela, pero desde los 7 años se mudó con su familia a Estados Unidos. Lleva 24 años en la compañía y hoy es el responsable de las operaciones de Fitch en el Caribe y el Pacífico sur, una región que abarca el Caribe, Centroamérica y la costa del Pacífico de Suramérica, desde Colombia hasta Chile. Entre esos dos países, Bertuol divide su tiempo para la corporación.
El economista conversó con CAMBIO sobre las oportunidades que ven el mercado y los inversionistas en Colombia, sobre las presiones fiscales y los retos para captar más capital que tienen el país y la región.
CAMBIO: Varios ejecutivos de Fitch Ratings se reunieron en Colombia. ¿En qué elementos se centra el análisis que están haciendo como calificadora?
Alejandro Bertuol: En nuestra visión el proceso de calificación debe generar opiniones crediticias consistentes, oportunas y transparentes, pero la calificación de riesgo no es el objetivo final, sino la tarjeta de presentación para un diálogo crediticio de valor agregado. Por eso buscamos de manera proactiva fomentar un intercambio de opiniones.
'Fitch en Colombia' es un espacio que hacemos anualmente en Bogotá y en Medellín. Este año hemos realizado a nivel mundial más de 7.500 reuniones individuales con inversionistas institucionales para hablar de nuestras opiniones, de las tendencias y los criterios que tenemos de calificación y hemos participado en más de 200 conferencias de manera virtual y presencial. Este diálogo es fundamental, no nos podemos quedar encerrados en una oficina publicando una opinión y no dialogando. La calificación es la llave que abre el diálogo crediticio.
CAMBIO: Fitch tiene presencia en Colombia desde hace tres décadas. ¿Cómo ha sido la relación con el mercado local?
A.B.: Este 2024 cumplimos 30 años en el mercado de capitales colombiano, y eso nos hace sentir orgullosos, haber podido contribuir al desarrollo y la diversificación del mercado de capitales en relación con los distintos actores que están en él, bien sean instituciones financieras, como corporativos, pero también en finanzas estructuradas, infraestructura y otros productos.
La retroalimentación que recibimos del mercado es muy positiva, no solo por ser la única agencia internacional que trabaja en Colombia y presta servicios de calificación de manera integrada, sino porque nuestros principios de transparencia y de opiniones oportunas, objetivas y consistentes fomentan un diálogo crediticio que va más allá de Colombia.

CAMBIO: Desde su visión regional, ¿cómo ve la dinámica de crecimiento en América Latina?
A.B.: El crecimiento es muy diverso a nivel regional, pero en general está por debajo de los indicadores que teníamos hace una década. Hemos visto una desaceleración a nivel mundial, en nuestras expectativas de crecimiento esperamos 2,7 por ciento para este año a nivel global, y que baje a 2,5 por ciento el año que viene.
Si vemos a los mercados emergentes, excluyendo a China, prevemos una tasa de crecimiento de 3,9 por ciento, que bajará el año que viene a 3,4 por ciento. Estas tasas, en promedio, siguen estando por encima de las tasas de crecimiento que estamos viendo en términos generales en el mercado latinoamericano.
CAMBIO: ¿Qué retos trae esta dinámica?
A.B.: En general hay una desaceleración acompañada con presiones fiscales, muchas de ellas generadas por la pandemia y un mayor endeudamiento. Hay obligaciones, expectativas fiscales por el lado político y social, pero en general vemos un decrecimiento tanto en el PIB como en tasas de inversión. Es un escenario desafiante.
Hay ciertas señales positivas como la evolución en las tasas de interés, que debería llevar a una política monetaria menos restrictiva, y también hay oportunidades importantes de inversión en los distintos mercados, incluyendo Colombia, en particular lo relacionado con la transición energética y el desarrollo de infraestructura. Pero en términos generales, las perspectivas necesitan una mayor dinámica de crecimiento a nivel regional.
CAMBIO: Usted menciona las presiones fiscales que tiene hoy Colombia. ¿Cómo ve los indicadores del país?
A.B.: El nivel del déficit fiscal en este momento es muy elevado. Hay temas frente a la credibilidad de cómo manejarlo y cómo reducirlo y sobre el impacto que puede tener en su evolución en los próximos años, acompañado de un nivel de endeudamiento que ha crecido de manera importante, en gran parte por la pandemia, pero que necesita que se estabilice su evolución.
CAMBIO: ¿Qué riesgos puede haber para la economía tener niveles tan elevados de deuda en relación con el PIB?
A.B.: En primera instancia hay que mirar los requerimientos del servicio de la deuda a nivel presupuestal, eso tiene un peso importante en las arcas fiscales. Luego, hay que mirar cuál es la evolución y el apetito de los inversionistas institucionales de los mercados desarrollados y los mercados regionales en términos de asumir mayor deuda de distintos emisores. Eso genera una mayor presión en términos de liquidez y de precios. El impacto más cercano que vemos es la incidencia que eso tiene en el costo del servicio de la deuda.
CAMBIO: FItch analiza y monitorea diferentes sectores. ¿Qué oportunidades ve en Colombia para los inversionistas?
A.B.: Hay montones. Colombia tiene una economía muy dinámica y una vez que tengamos el reajuste de tasas esperamos un mayor interés del mercado de capitales en términos de emisiones e inversiones, especialmente en todo lo que se relaciona con la transición energética y las fintechs. La integración de las bolsas de valores de la región también es un proyecto interesante que llama mucho la atención, y en muchos de nuestros países, incluyendo Colombia, hay grandes necesidades en términos de inversión de infraestructura.
Una vez que las tasas estén ajustadas y se den reglas claras de juego para inversiones a mediano y largo plazo, habrá oportunidades importantes.
CAMBIO: Los mercados de valores de Colombia, Chile y Perú están avanzando en su integración, ¿Cómo ve ese proceso?
A.B.: Es un proyecto muy interesante que genera una mayor escala, liquidez y profundidad de los mercados de capitales. Esto crea mayores oportunidades de financiamiento no solo para los emisores existentes en el mercado de capitales, sino para otros que se quieran incorporar. También genera mayor diversificación del diálogo con inversionistas institucionales, no solo en los tres mercados, sino a nivel global y regional. Hoy tenemos un diálogo muy fluido con emisores que ven posibilidades en deuda nacional en distintos mercados. Lo hemos visto con emisores chilenos emitiendo en Colombia y en México.
La integración se está dando. Es abrir el mercado con mayor profundidad, tanto del lado de los inversionistas institucionales con una mayor diversidad de oportunidades de inversión, como también abrirles puertas a nuevos emisores que puedan incorporarse en el mercado. Es un proyecto interesante con un potencial importante a mediano y largo plazo en el desarrollo de los mercados.
CAMBIO: Colombia será el escenario de la COP16 de biodiversidad. ¿Qué tan llamativo es el país para los inversionistas en temas de transición energética, cambio climático y ambiente?
A.B.: Colombia es un país con muchas bondades. Ha mostrado un liderazgo a nivel regional en aspectos como la elaboración de la Taxonomía Verde, para orientar inversiones con criterios ESG, la transición energética es una señal de una transición mucho más amplia del sector productivo y de la economía en general. Eso genera múltiples oportunidades de inversión, desarrollo y de apuestas a mediano plazo.
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