
Alfredo Deluque, el camaleón de La Guajira: los hilos de poder del elegido de De la Espriella para la presidencia del Senado
El crecimiento de Deluque en el Congreso fue paralelo al fortalecimiento de su estructura política en La Guajira. Ilustración: Jorge Restrepo
Detrás del senador que se perfila para quedarse con el cargo más codiciado del Capitolio hay mucho más que una vieja amistad con el mandatario electo. CAMBIO traza una radiografía de sus 16 años de actividad legislativa y reconstruye el giro político que lo llevó de respaldar las reformas de Petro a convertirse en la principal apuesta del nuevo Gobierno para manejar el Congreso.
Por: Jonathan Beltrán
En los pasillos del Capitolio, el nombre de Alfredo Deluque resuena con fuerza como el favorito para quedarse con la presidencia del Senado durante el primer año del gobierno de Abelardo de la Espriella. Detrás de su ascenso hay una amistad de casi tres décadas con el presidente electo —alimentada por su gusto compartido por la música, el derecho y la política—, una poderosa estructura heredada en La Guajira y una capacidad poco común para mantenerse cerca del poder sin importar quién sea el inquilino de la Casa de Nariño.
Aunque hoy aparece como una pieza clave del nuevo mapa de poder en Bogotá, la historia del congresista del Partido de la U inició lejos de la capital. Deluque lleva un apellido que durante décadas ha consolidado una poderosa fuerza electoral en La Guajira, una estructura política que le abrió las puertas de la vida pública, pero también lo puso bajo la sombra de las investigaciones y condenas a dirigentes de su círculo cercano.
El patriarca de esa estructura fue Hernando Deluque, que gobernó La Guajira entre 1992 y 1994 y se convirtió en uno de los políticos más influyentes del departamento. Su carrera, sin embargo, terminó marcada por decisiones judiciales: el Consejo de Estado anuló su llegada al cargo tras concluir que incurrió en fraude electoral y la Corte Suprema lo condenó por irregularidades en la contratación pública.

Deluque nació en Bogotá, pero desde temprana edad creció en Riohacha, una de las capitales con mayor pobreza monetaria del país. Quienes lo conocen aseguran que, inicialmente, no tenía previsto seguir los pasos de su padre. Con el respaldo de su familia de clase media alta, viajó a Bogotá para estudiar Derecho en la Universidad Externado y construir un camino profesional lejos de las disputas electorales.
Fue durante sus años universitarios cuando conoció a Abelardo de la Espriella, quien entonces cursaba sus estudios de Derecho en la Universidad Sergio Arboleda. Desde entonces, los abogados han consolidado una amistad que hoy hace de Deluque como el principal aliado del mandatario electo para sortear el trámite de las ambiciosas reformas con las que el nuevo Gobierno buscará poner en marcha su proyecto de la “Patria Milagro”.
Alfredo Deluque y sus cuatro períodos en el Congreso: así construyó su propio poder
Antes de entrar en la contienda electoral, Deluque recorrió los pasillos del Capitolio como parte de su trabajo como presidente del Gremio de Televisión por suscripción y Satelital. Entre discusiones regulatorias y reuniones con bancadas, conoció la política por dentro y dio los primeros pasos de su campaña a la Cámara de Representantes por La Guajira.

Tras su experiencia en el sector privado, Deluque se lanzó al ruedo en las elecciones legislativas de 2010 con la bendición del Partido de la U, la fuerza política más poderosa en esa contienda. El abogado se estrenó en las urnas con la votación más alta de su departamento y se quedó con una de las 76 curules de su colectividad, que también respaldó ese mismo año el proyecto político de Juan Manuel Santos.
Deluque aterrizó en la Cámara con el respaldo de Nueva Guajira, la estructura política que durante años lideraron su padre, Hernando Deluque, y el exgobernador Jorge Eduardo Pérez Bernier, también investigado por corrupción. Sin embargo, con el paso de los años dejó de depender únicamente de ese legado: amplió su caudal electoral en cada elección, consolidó un liderazgo propio dentro del Partido de la U y terminó convirtiéndose en uno de los congresistas del Caribe más influyentes.

Deluque completa cuatro periodos consecutivos en el Congreso y se ubica entre los cuatro congresistas activos con mayor permanencia en el Legislativo. Su crecimiento en las urnas también refleja esa consolidación: pasó de 24.453 votos en 2010 a más de 113.000 en su más reciente elección, un salto que terminó por convertirlo en una de las principales cartas electorales de su partido.
El crecimiento de Deluque en el Congreso también fue paralelo al fortalecimiento de su estructura política en La Guajira. El movimiento que hoy lidera, conocido en el departamento como Nueva Fuerza Guajira, logró mantener el control de la Gobernación con la elección de su primo, Jairo Alfonso Aguilar Deluque. Antes de él, ese mismo grupo había llevado al poder a Nemesio Roys, quien perdió el cargo tras una decisión del Consejo de Estado que anuló su elección por doble militancia.
Como ocurre con buena parte de los dirigentes que han construido su carrera política en La Guajira, Deluque también ha enfrentado cuestionamientos por su presunta cercanía con contratistas del ICBF investigados por irregularidades en el departamento. Sin embargo, el congresista ha rechazado esas acusaciones desde su curul en el Congreso.
Radiografía de la actividad legislativa de Deluque en los últimos 16 años
Durante sus cuatro períodos en el Congreso, Deluque pasó de ser un representante debutante a convertirse en uno de los parlamentarios con mayor influencia dentro del Partido de la U. En ese recorrido presentó como autor o coautor cerca de 150 proyectos de ley y presidió la Cámara de Representantes en la legislatura 2015-2016.

En sus primeros cuatro años en el Congreso radicó cerca de 27 proyectos de ley como autor. El congresista guajiro impulsó propuestas para regular el cabildeo, modernizar el sector de las telecomunicaciones, expedir una nueva Ley General de Pesca y fijar la edad de retiro forzoso de los magistrados de las altas cortes. Al mismo tiempo, promovió proyectos con fuerte acento guajiro, como el que reconoció a Riohacha como Distrito Especial Turístico y Cultural y otro para honrar el legado del compositor Rafael Escalona.
Entre 2014 y 2018, Deluque promovió cerca de 40 iniciativas, entre las cuales figuró una de sus propuestas más polémicas: un proyecto de ley que pretendía instaurar el voto obligatorio en Colombia, castigando a los abstencionistas con la ejecución de servicios comunitarios o la imposibilidad de tramitar documentos estatales durante un año. En esa misma etapa, también firmó proyectos orientados a la reglamentación de la eutanasia y el suicidio asistido.

Entre 2020 y 2021, el congresista presidió la Comisión Primera Constitucional, una de las células legislativas más importantes para las reformas del Estado. Con más de 50 proyectos registrados bajo su coautoría en su último periodo en la Cámara, Deluque respaldó la declaratoria del Carnaval de Riohacha como patrimonio cultural y participó en debates como la regularización del cannabis para uso recreativo, la incorporación del voto virtual y la creación de un banco nacional de datos genéticos para el rastreo de delitos violentos.
Tras su salto al Senado, Deluque firmó o acompañó más de 35 proyectos legislativos desde la bancada del Partido de la U. Una de las iniciativas por las que apostó con más fuerza en el último cuatrienio, pese a que se hundió tras su primer debate, fue la 'Ley anti-clanes políticos', que buscaba prohibir que los familiares de alcaldes y gobernadores vigentes pudieran aspirar de forma simultánea al Congreso.
Un reciente análisis de la firma Orza lo ubicó como el congresista que más proyectos de autoría propia consiguió aprobar entre 2018 y 2022, con un total de once. Entre ellos figuran normas para la reactivación de las Salinas Marítimas de Manaure, la creación de la “estampilla prohospitales públicos de La Guajira”, la conmemoración de los 500 años de Dibulla y el Servicio Social PDET, que permite a estudiantes universitarios realizar su práctica profesional en municipios afectados por el conflicto armado.
Las críticas del uribismo por el respaldo de Deluque a reformas del Gobierno Petro: cómo votó
La carrera de Alfredo Deluque hacia la presidencia del Senado reavivó las críticas sobre su expediente legislativo. En medio de las tensiones provocadas por las primeras grietas en la coalición del gobierno entrante, varios congresistas del Centro Democrático cuestionaron que el principal candidato de De la Espriella hubiera respaldado algunas de las reformas más importantes del gobierno de Gustavo Petro.

Durante el primer gobierno de izquierda, Deluque acompañó iniciativas como la primera reforma tributaria, el Plan Nacional de Desarrollo y las reformas política, agraria y a la educación. Ese historial de votaciones es hoy uno de los principales argumentos del Centro Democrático para impulsar la candidatura de Honorio Henríquez a la presidencia del Senado. "Ese sí fue un opositor de pura cepa", sostienen desde las filas de esa colectividad.
La lista de coincidencias con el petrismo fue más amplia. Deluque también votó a favor de proyectos como la regulación del cannabis para uso adulto y la creación de la jurisdicción agraria. Sin embargo, el episodio que más le reprochan sus críticos fue su respaldo a la ley de Paz Total, debido a que el hoy aspirante a la presidencia del Senado acompañó esa iniciativa en cada uno de los cuatro debates que surtió en el Congreso.

Deluque rechaza que ese historial de votaciones lo convierta en un aliado del petrismo. El congresista respondió a los cuestionamientos asegurando que su actuación en el Capitolio obedeció a criterios de fondo y no a lealtades políticas. "Yo soy un opositor racional. Voté para que el Gobierno pudiera iniciar trámites de paz porque soy un hombre de paz, pero también de firmeza. Cuando la paz no funciona, hay que combatir la delincuencia", afirmó.
Sus críticos sostienen que el respaldo de Deluque a las iniciativas del gobierno Petro no fue un episodio aislado, sino la continuación de una forma de hacer política: “Es un congresista tan gobiernista como su partido”, dijo a CAMBIO un senador del Centro Democrático. Para el ala más dura de la derecha, Deluque suele alinearse con la agenda del mandatario de turno sin importar el color político de su Gobierno, como cuando respaldó el mecanismo de fast track para implementar el Acuerdo de Paz mientras presidía la Cámara.
De la Espriella y Deluque: la amistad de tres décadas que hoy vale una presidencia del Senado
En La Guajira, el apellido Deluque difícilmente pasa inadvertido. Para unos, Alfredo es el heredero de una de las estructuras políticas más poderosas del departamento, un dirigente que llegó al Congreso sobre los hombros de un clan tradicional. Para otros, supo aprovechar ese capital inicial para construir un liderazgo propio y mantener a La Guajira en el centro de buena parte de su agenda legislativa.

Más allá de esas dos lecturas, periodistas y dirigentes políticos de La Guajira consultados por CAMBIO coinciden en que el vínculo entre Deluque y De la Espriella no nació al calor de la campaña presidencial. Durante casi tres décadas han compartido una amistad forjada entre libros de Derecho y parrandas vallenatas, en las que el senador guajiro interpreta el acordeón.
Cuando la mayoría del Partido de la U se inclinaba por respaldar la candidatura de Paloma Valencia, Deluque decidió jugársela desde el comienzo por De la Espriella. En el entorno del presidente electo consideran que ese respaldo temprano fue una muestra de lealtad que hoy pesa en la decisión de impulsarlo para la presidencia del Senado y le atribuyen parte de los más de 126.000 votos recibidos en la segunda vuelta.

La red de conexiones entre el congresista y el presidente electo también pasa por uno de los hombres más influyentes del círculo de De la Espriella: Carlos Suárez, quien ha protagonizado disputas públicas con el expresidente Álvaro Uribe. CAMBIO conoció que la firma Estrategia y Poder, de la que el estratega político es sociofundador, recibió 83,3 millones de la campaña del hoy senador por servicios de publicidad y asesoría política.
Si las cuentas del Gobierno no fallan, al cierre de la jornada del 20 de julio el círculo más cercano de Deluque podría celebrar al ritmo de un vallenato su llegada a la presidencia del Senado. Pero esa elección también marcará la primera gran batalla política del gobierno de De la Espriella: una victoria de su viejo amigo consolidaría su control sobre el Congreso desde el primer día, mientras que un triunfo del candidato del Centro Democrático convertiría la disputa por la mesa directiva en el primer revés de la nueva administración.
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