
Con motivo de la carta que han firmado varios centenares de personas respaldando al Banco de la República y continúan haciéndolo, el presidente Petro nos dirige un tuit a Alejandro Gaviria, a José Antonio Ocampo y a mí, posiblemente por haber estado vinculados con la Universidad de los Andes, cuya facultad de Economía está en el puesto 80 entre las mejores del mundo.
En este mensaje dice que la junta directiva del Banco de la República ha cometido la peor torpeza de la historia nacional y del mundo por haber subido en un punto porcentual la tasa de interés, de 10.5 por ciento anual a 11.5 por ciento, y que él hace un aporte al debate democrático por considerar que la economía no es una técnica sino una ciencia y que como es una ciencia debe ser sometida a debate público y libre.
Por esta razón invita a iniciar el debate que él cree que debe culminar en una Constituyente del pueblo, porque la junta del Banco no es independiente, en su concepto. En otras palabras, propone que el aumento de un punto porcentual en la tasa de interés del Banco de la República juegue el papel que jugó el florero de Llorente en 1810 para que “el pueblo” (él) asuma el control de la junta. Según él, la ciencia es de la humanidad, es decir del pueblo y lo que hizo la junta, cuando elevó el interés en un punto porcentual, es un acto electoral y no científico.
Petro afirma que la junta perdió su independencia no porque el Gobierno la sometió, sino porque desacató la obligación que tiene de coordinar con el Gobierno, y no lo hizo sino que avasalló al ministro de Hacienda en la junta con una mayoría abrumadora, supuestamente uribista. No dice que el que abandonó la discusión fue el ministro que salió abrumado dando un portazo. Petro sostiene que esa mayoría rompió el acuerdo de paz que es la Constitución de 1991 y actuó contra la orden constitucional de construir un Estado social de derecho que garantice derechos fundamentales del pueblo colombiano.
Es admirable la forma como el presidente tergiversa las cosas para elevar una banalidad —el aumento de un punto en la tasa de interés— a la categoría de violación del mandato constitucional y le confiere a la Constitución de 1991 la condición de acuerdo de paz con el M-19, como lo afirma claramente más adelante en su tuit, olvidando que lleva casi cuatro años tratando de romper ese acuerdo con sucesivos intentos de cambiar la Constitución que en efecto fue un acuerdo entre el Gobierno y el M-19, cuyos representantes le dieron entusiasta respaldo a la idea del banco central independiente en la Constituyente que los hizo acreedores a un puesto en la junta del Banco.
Dando esos volantines, Petro coloca al Gobierno en condición de víctima, a la junta en villano y trata de abrir un camino para tomarse la junta, violando la Constitución. Muy ingenioso, pero esa narrativa no se ajusta a la verdad.
La junta no toma la decisión de elevar en un punto porcentual la tasa de interés para llenar los bolsillos de los tenedores de títulos de deuda pública, que en buena medida son los fondos de pensiones que manejan las contribuciones de parte de los colombianos, ni ese aumento de los intereses se financia con el trabajo de todas las familias colombianas. Por el contrario, busca reducir el impacto inflacionario de un gasto público desmedido, ese si motivado por razones electorales. No es técnico ni tampoco es científico, y afecta el bienestar y el consumo de las familias, en especial las más pobres.
Llenar los bolsillos de las roscas que manejan las juntas de acción comunal y de su sequito de vampiros no es un acto científico, sino es electoral y contrario al bienestar general. Un Estado social de derecho no se construye para enriquecer partidarios, sino para atender las necesidades y los derechos de la ciudadanía.
Petro termina su mensaje alegando que la economía colombiana es una estúpida alianza entre sectores rentistas, políticos y economistas neoliberales. Entre esas alianzas se destacan las mafias de la coca y del oro ilegal, muy favorecidas por la política de Paz Total.
La situación actual es que el ministro de Hacienda no va a regresar a la junta porque el plan es conservar y exagerar la naturaleza del conflicto para que se pueda invocar un momento constitucional que permita la toma de la junta por parte del Gobierno, poniéndole fin al acuerdo entre el M-19 y el país. Desconociendo que, en el origen, el M-19 impulsó la idea de un banco central independiente. Fuimos los técnicos los que creamos la condición de que tanto el Gobierno como el Banco deberían actuar coordinadamente en la formulación y ejecución de la política económica.
La junta no podrá sesionar si el ministro de Hacienda no está presente y no podrá cooperar. ¿Quién impide entonces que el Gobierno y el Banco cooperen y coordinen la política económica?
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