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Mona Lisa
Cultura

Del Louvre al Museo Isabella Gardner: los robos de arte y patrimonio más sorprendentes de la historia

Cámaras y teléfonos móviles captan la atención de la multitud reunida frente a la pintura de Leonardo da Vinci, La Gioconda (Mona Lisa)

El robo de las joyas napoleónicas del Museo del Louvre, una de las instituciones más vigiladas del mundo, no es un hecho aislado. Desde la desaparición de la 'Mona Lisa' en 1911 hasta el millonario robo del museo Isabella Stewart Gardner en 1990, la historia del arte también está marcada por grandes hurtos.

Por: Valentina Giannini

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Un domingo cualquiera en París, el museo más visitado del mundo amaneció en crisis. El Louvre, hogar de la Mona Lisa y la Venus de Milo, tuvo que cerrar repentinamente sus puertas después de que un grupo de ladrones burlara su sofisticado sistema de seguridad y robara algunas joyas de la corona francesa.

Como si se tratara de una escena de ficción, cuatro personas entraron a la Galería Apolo y, en apenas siete minutos, se llevaron ocho piezas de valor incalculable. Entre ellas, una corona que perteneció a la emperatriz Eugenia, esposa de Napoleón III, engastada con 212 perlas y casi 300 diamantes. También un collar que Napoleón I regaló a su esposa Marie-Louise y un conjunto de zafiros y diamantes del joyero de la reina Marie-Amélie.

Tiara robada de Louvre
Tiara adornada con perlas que lució la emperatriz francesa Eugenia y fue robada del museo de Louvre | Crédito: Reuters

El robo desató una conmoción mundial y un cierre temporal del museo. Sin embargo, esta no es la primera vez que una de las instituciones más emblemáticas de la cultura europea sufre un golpe de este tipo.

El robo de la Mona Lisa: la desaparición que volvió famoso el cuadro de Leonardo da Vinci

La mañana del martes 22 de agosto de 1911, el personal del Louvre se percató de que una de sus obras más preciadas había desaparecido: la Mona Lisa, también conocida como La Gioconda, de Leonardo da Vinci.

El día anterior nadie había notado su ausencia, pues las obras solían moverse de sala para ser fotografiadas o restauradas, por lo que el espacio vacío no despertó sospechas. No obstante, horas después, al confirmarse que el cuadro no estaba registrado en ningún traslado, el museo cayó en cuenta de que había sido robado.

La investigación se convirtió en un escándalo internacional con cientos de sospechosos, desde coleccionistas hasta artistas de vanguardia como Pablo Picasso, que fue interrogado por la policía. Sin embargo, durante poco más de dos años no hubo pistas sobre su paradero.

Mona Lisa
Cámaras y teléfonos móviles captan la atención de la multitud reunida frente a la pintura de Leonardo da Vinci, La Gioconda (Mona Lisa) | Crédito: Reuters

Finalmente, en 1913, un anticuario florentino y el director de la Galería de los Uffizi recibieron una llamada de un hombre que se hacía llamar “Leonardo” y afirmaba tener el retrato robado.

El cuadro fue recuperado en un hotel de Florencia y allí se descubrió que el autor material del robo había sido Vincenzo Peruggia, un exempleado del museo que aseguró haberlo hecho por patriotismo, convencido de que la pintura debía regresar a Italia.

Paradójicamente, fue ese robo el que hizo de la Mona Lisa la obra más célebre del mundo, pues su desaparición ocupó las portadas de los principales periódicos y despertó una ola de especulaciones sobre su autenticidad y paradero. 

Museo Isabella Stewart Gardner en Boston: el mayor robo de arte de la historia que aún sigue sin resolverse

En la madrugada del 18 de marzo de 1990, tras un festivo por el día de San Patricio, en Boston (Estados Unidos), dos hombres vestidos de policías entraron al museo Isabella Stewart Gardner, una colección privada que fue fundada por una filántropa y coleccionista de arte estadounidense en 1903, y robaron 13 obras de arte con un valor de más de 500 millones de dólares.

A pesar de los esfuerzos de la policía local, agentes federales, detectives privados y autoridades internacionales, 35 años después nadie ha encontrado ninguna de las obras perdidas. Entre ellas está un raro Vermeer y tres pinturas de Rembrandt.

Museo Isabella Stewart:
Nico Hasko y James Hull reinstalan el marco vacío de 'Cristo en la tormenta en el mar de Galilea', de Rembrandt, en el Museo Isabella Stewart Gardner, en Boston. La obra fue una de las trece piezas robadas en el mayor robo de arte de la historia (1990), aún sin resolver.

Las repercusiones del robo son evidentes para los visitantes del museo que, décadas después, siguen encontrándose con marcos vacíos en las paredes de las galerías donde antes colgaban los cuadros. Los responsables de lugar afirman que se mantienen allí como recordatorio de la pérdida y con la esperanza de que las obras puedan volver algún día.

Actualmente, el museo Isabella Stewart Gardner ofrece una recompensa de 10 millones de dólares por información que conduzca a las piezas robadas.

El grito, un doble robo a la icónica pintura de Edvard Munch

El grito (1893), de Edvard Munch, es una de las obras más emblemáticas del expresionismo y una de las pinturas más reconocidas del mundo. Lo que pocos saben es que ha sido robada no una, sino dos veces en distintos momentos de la historia.

Durante los Juegos Olímpicos de Invierno en Lillehammer (Noruega), en 1994, dos hombres irrumpieron en el Museo Nacional de Oslo y se llevaron el cuadro por una ventana. Según reportó The New York Times, el robo tomó menos de un minuto, y al huir, los ladrones dejaron una escalera y una nota que decía: “Mil gracias por su pobre seguridad”. 

La pintura fue recuperada tres meses después durante una operación encubierta en un hotel de Ásgårdstrand, la misma localidad costera donde Munch había pintado la obra un siglo antes.

El grito de Edvard Munch
Un visitante observa la pintura restaurada 'El grito' de Edvard Munch en el Museo Munch de Oslo, el 23 de mayo de 2008, tras ser exhibida por primera vez desde su recuperación después del robo de 2004 | Crédito: Reuters

Sin embargo, la historia no terminó ahí. En agosto de 2004, dos hombres enmascarados entraron al museo Munch, de Oslo, a plena luz del día, amenazaron a los visitantes con armas y se llevaron otra versión de El grito, junto con Madonna, también del artista noruego. El robo fue grabado por las cámaras de seguridad, pero los ladrones lograron escapar en un automóvil.

Tras dos años de investigaciones y varios arrestos, ambas pinturas fueron recuperadas en 2006. Aunque regresaron con algunos daños, fueron restauradas y devueltas al museo, donde hoy se exhiben con un sistema de seguridad reforzado.

Robo al Museo de Historia Natural de Nueva York

En 1964, un hombre conocido como ‘Murph el Oleaje’ y un cómplice treparon por una escalera de incendios y entraron por una ventana al Museo Americano de Historia Natural. Abrieron las vitrinas de la Sala de Gemas y Minerales y salieron con veinte diamantes, esmeraldas y rubíes, incluyendo la Estrella de la India, uno de los zafiros más grandes del mundo.

De acuerdo con los archivos de The New York Times de la época, el ladrón se vio favorecido porque las ventanas estaban abiertas, las alarmas antirrobo no funcionaban y el equipo de seguridad no contaba con un personal suficiente para impedir el hurto.

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Policía en las inmediaciones del museo de Louvre luego del robo de ocho joyas de la época de Napoleón | Crédito: Reuters

A pesar de salir victoriosos de la escena del crimen, un empleado del hotel donde se hospedaban llamó a la policía luego de encontrar un mapa del museo, bocetos sobre gemas y zapatos con fragmentos de vidrio en el cuarto donde se hospedaban.

Uno de sus cómplices confesó rápidamente y explicó que el principal autor del robo había viajado a Miami y escondido las joyas en distintos lugares como la taquilla de una estación de buses. Aunque la mayoría de las gemas fueron recuperadas, una de ellas sigue perdida hasta el día de hoy.

El robo del Retrato de Jacob de Gheyn III, de Rembrandt

En 1993, el Museo de Bellas Artes de Boston fue víctima de un robo en el que se sustrajo una obra de Rembrandt titulada Retrato de Jacob de Gheyn III. La pintura fue retirada de su marco y desapareció sin dejar rastro. Aunque las investigaciones apuntaron a una banda organizada de ladrones de arte, la obra nunca ha sido recuperada.

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El coronel Stéphane Goffeni sostiene la pintura 'L’enfant à la bulle de savon' (1630), atribuida a Rembrandt, durante una presentación a periodistas en un tribunal de Niza el 20 de marzo de 2014. La obra, robada hace 15 años de un museo en Draguignan, al sur de Francia, fue recuperada en Niza | Crédito: Reuters

Este caso es particularmente intrigante debido a la reputación de Rembrandt como uno de los pintores más importantes de la historia del arte y al valor incalculable de sus obras. La desaparición de esta pintura ha dejado una marca en la historia del arte y continúa siendo un misterio sin resolver.

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