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Fotofija Romería
Cultura

El tabú del sida y la heroína y la peregrinación de hacer memoria: el actor español Mitch Robles habla sobre la película ‘Romería’

Foto fija de la película Romería de Carla Simón, que ya está en salas colombianas. Créditos: Prensa Romería.

El músico español y actor Mitch Robles habla con CAMBIO sobre la esperada nueva película de la cineasta Carla Simón, que se presentó en el Bogotá International Film Festival y que ya está en salas colombianas.

Por: Juan Francisco García

La última película de la directora española Carla Simón se interesa por el vértigo, el dolor y la redención de la peregrinación –de ahí su título– hacia el pasado. La protagonista, Marina, huérfana de padres adictos a la heroína y al desvarío, se pone en contacto con su familia paterna para escarbar en lo escondido, en lo no dicho, en el temblor que les subyace a los secretos más íntimos. La pesquisa es tan dolorosa como expansiva, y al trenzar elementos de ficción y cine documental con texturas de lo alucinatorio, terminamos ante otro trabajo original y conmovedor de la aclamada cineasta de Alcarraz y Verano 1993. 

Antes de su estreno en salas colombianas, CAMBIO conversó con Mitch Robles que encarna el papel de uno de los primos de la protagonista, actor revelación y punketo español. Su visión sobre su personaje Nuno y su entendimiento sobre los dolores y las luces que inspiraron a la directora a hacer esta película, son esclarecedoras y sugerentes. Romería es también, lo dice Robles, una peregrinación hacia esos años delirantes que le siguieron a la dictadura de Franco, en los que la heroína fue uno de los detonantes favoritos para expresar la nueva era.

Nuno y Marina en Romería
Nuno y Marina, primos y amantes en la última ficción de Carla Simón. Créditos: Prensa Romería

CAMBIO: Estuviste en el Bogotá International Film Festival (BIFF) presentando la película. ¿Cómo fue recibida por el público?

M.R.: Muy bien, tío, muy guay. A la gente le gustó mucho y nos han dicho que la sala estaba más llena de lo normal. Los que nos recibieron nos hicieron preguntas muy interesantes, sobre todo sobre la historia familiar y la manera en que se rodó. Fue un público muy atento, una experiencia distinta a otros festivales. Me llevo un recuerdo de mucha calidez por parte del público colombiano.

CAMBIO: ¿Qué crees que fue lo que más conmovió a los espectadores?

M.R.:  Todo el viaje del realismo mágico que atraviesa el final de la película. La gente se conecta mucho con la forma en que Marina reconstruye sus recuerdos, cómo mezcla memoria con fantasía y esa búsqueda de su madre. Creo que esa parte íntima y emotiva de la historia es la que más conmueve aquí, tanto por la manera en que está narrada como por lo que representa para cualquiera que haya perdido alguien cercano.

CAMBIO: ¿De dónde vino esta historia de Romería? ¿Es autobiografía de la directora Simón? 

M.R.: Sí, sí, toda la parte de Carla yendo a Galicia es autobiográfica. Mucho del guion nace de las cartas que su madre escribió y que ella leyó después de fallecida. Todo es muy personal, y Carla quiso traer esa memoria familiar a la pantalla, mezclando ficción y realidad de una forma bastante especial. Por eso la película tiene ese toque tan íntimo.

Carla Simón
La aclamada directora Carla Simón en el rodaje de Romería, su tercer largometraje. Créditos: Prensa Romería.

CAMBIO: ¿Cómo logra ella que las escenas de la familia se sientan tan genuinas y tan íntimas?

M.R.: Pues básicamente porque Carla tiene una manera muy peculiar de rodar y es que, antes de empezar, se toma mucho tiempo para ensayos. Los actores convivimos, compartimos experiencias, y hacemos ejercicios de improvisación y escenas familiares varias veces antes de la grabación oficial. Así se crean vínculos reales entre los actores, y la atmósfera de intimidad y cercanía sale de esa preparación tan extensa que ella organiza. Por eso todo se siente muy auténtico en la película: porque está basado en relaciones y afectos construidos fuera de la cámara, no solo en el guion.

Por eso todo se siente muy auténtico en la película: porque está basado en relaciones y afectos construidos fuera de la cámara, no solo en el guion.

CAMBIO: El impacto psicológico de interpretar un personaje con sida, adicto a la heroína, ¿te pasó factura?

M.R.: A ver, siempre después de hacer una película entra como ese bajonazo cuando ya ha terminado todo. Pasas mucho tiempo metido en la piel del personaje y es inevitable que algo de eso se quede contigo, sobre todo cuando se trata de historias tan duras y tan pegadas a la realidad de mucha gente. No te voy a mentir: los primeros días después del rodaje sí me sentí tocado, como más sensible e incluso un poco triste. Pero también lo veo como parte del proceso y algo necesario para darle verdad al papel, para empatizar de verdad con lo que vivieron muchas personas en esa época. Al final, eso también lo ayuda a uno a crecer como actor y como persona.

Marina y sus papás
Marina y sus papás en la alucinatoria y autobiográfica exploración de la memoria, el sida y la adicción en Romería. Créditos: Prensa Romería.

CAMBIO: El sida y la adicción a drogas duras como la heroína siguen siendo un tabú en muchas partes. ¿Cómo lo percibes en España?

M.R.: Pues yo creo que sigue siendo un tabú, la verdad. La generación de nuestros padres lo vivió muy de cerca, pero no se habla abiertamente ni en casa ni en la calle. Parece que la sociedad ha querido pasar página rápido y todavía cuesta reconocer todo lo que sufrimos en España durante los años ochenta y noventa, tanto por la heroína como por el sida. Hay una especie de silencio, de miedo incluso a recordarlo, y mucha gente intenta evitar el tema cuando sale en conversación. Pero sigue ahí, y muchas familias lo llevan por dentro.

Pero sigue ahí, y muchas familias lo llevan por dentro 

CAMBIO: ¿Qué fue lo que más te costó del personaje de Nuno?

M.R.: Es verdad que Nuno me costó más que Fon. Como era un personaje más joven que yo, tuve que recuperar sensaciones y emociones de la adolescencia, de cuando eres más inseguro o tienes miedos que ahora ya no tienes. También había que encontrar ese punto entre la inocencia y esa rebeldía propia de la edad, y hacerlo creíble, que no pareciera forzado. Fue un trabajo de mucha observación y de estar pendiente de los pequeños gestos y detalles del día a día de Nuno para darle vida de verdad.

CAMBIO: ¿Y hubo algún referente que les mostró Carla o que tú buscaste por tu lado para hacer el papel de Fon?

M.R.: Sí, yo hablé con mucha gente de Vigo que vivió esa época. Les pregunté sobre el ambiente, las calles, cómo era convivir con el tema de la heroína y el sida. Carla también nos recomendó películas como Arrebato y mucho cine quinqui español, que fue muy útil para entender la atmósfera. Todo ese trabajo de campo me sirvió muchísimo para construir a Fon y darle el realismo que pedía la historia.

CAMBIO: ¿Por qué el público colombiano debería ir a ver Romerías?

M.R.: Pues yo creo que es muy curioso que el público colombiano vaya a ver Romería para también ver lo que pasó en España durante esos años, porque en el fondo hay muchos paralelismos con Colombia: la búsqueda de raíces, de saber de dónde vienes, de comprender el territorio y la familia. Son temas universales y creo que la manera en que se cuenta en la ‘peli’ puede resonar aquí. Además, es una forma de mirar la historia reciente de España con honestidad, sin tapujos, y creo que eso siempre enriquece y ayuda a reflexionar sobre uno mismo.

Además, es una forma de mirar la historia reciente de España con honestidad, sin tapujos, y creo que eso siempre enriquece y ayuda a reflexionar sobre uno mismo.

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