
'El ruido de la ausencia, la calma del amor': la crónica de Marcela Sarmiento sobre un amor y un duelo
La muerte de Alejandro Nieto Molina, su esposo, llevó a la periodista Marcela Sarmiento a escribir, muchos años después, esta obra. Es un libro que la ayudó a sanar el dolor y sus heridas. Este es un testimonio de lo que ha vivido y sentido tras esa pérdida.
Por: Eduardo Arias
El ruido de la ausencia, la calma del amor es un libro que se puede leer de muchas formas. Es un relato de cómo Marcela Sarmiento, su autora, ha sobrellevado la muerte del reconocido periodista y locutor radial Alejandro Nieto, su esposo. También es un testimonio de cómo un golpe tan inesperado cambia por completo la vida de una familia. Y también sirve de ejemplo acerca de la importancia que tiene asumir una actitud valerosa para enfrentar una pérdida tan grande. De cómo imponerse metas permite salir adelante y, de alguna manera, hacer mucho más llevadero el dolor.
Marcela Sarmiento es periodista, reportera y presentadora. Nació en Barranquilla, y ha trabajado en diferentes medios de comunicación en Colombia, España y Estados Unidos. Ha ganado tres premios Emmy. Vive en Miami donde actualmente trabaja en la cadena Univisión en el programa Despierta América, es la anfitriona y coescritora de Después del amor, un pódcast sobre el duelo y lo que queda tras una pérdida, y es miembro de la junta directiva de Miami Music Project, una organización que transforma la vida de niños y jóvenes a través de la música clásica.
Pocos días después de haberse mudado a Miami esperaba la llegada de su esposo Alejandro, quien murió de un infarto en Madrid.
El dolor, la confusión y la angustia se convirtieron en el impulso para sacar adelante a sus dos hijas y transitar una pérdida inconmensurable. Pero el duelo no visitaba a Marcela por primera vez. Diez años antes había perdido a su hijo, el día en que debía nacer. Y años después tuvo que despedirse de su padre por videollamada, el día en que murió por covid. Para entender su dolor, Marcela habló con personas que también habían transitado duelos difíciles en público: Rosa Montero, Piedad Bonnett, Daniel Samper Ospina, Héctor Suárez Gomís y Jordi Évole.
Escribir para sanar
El libro nació porque ella piensa que escribir puede curarlo y sanarlo todo. “Nos da la posibilidad de pensar y poner pensamientos, ya sea en el papel o en la pantalla del computador”, dice. Y agrega: “Uno no tiene ni siquiera que empezar a escribir de manera ordenada, organizada, incluso con sentido. Uno empieza a escribir y a soltar una cantidad de cosas que van pasando por la cabeza y que ayudan a soltar también las emociones. Por eso es tan fácil llorar o reír cuando uno está escribiendo”.
Haber escrito el libro la ayudó a decantar muchas de las cosas que había estado pensando durante los últimos años y además le permitió abrirse a otras cosas a las que no había sido capaz, como por ejemplo contar públicamente cosas que solamente las tenía para ella. “El hecho de ponerlas en el libro ha sido muy especial”.

También está convencida de que el hecho de escribir un libro ayuda a sanar y, al mismo tiempo “nos da mucha ilusión de poder acompañar a quienes lo necesitan y acompañar a quienes necesitan sanar. Es decir, cuando uno está en este momento de sanación quisiera que todo el mundo sintiera lo mismo que uno. Se siente mucha empatía por el sufrimiento de los demás”. Piensa que esas líneas que escribió, que eso que salió de su corazón la hizo sentir tan bien que le gustaría que otras personas tuvieran la oportunidad de sentirte mejor. “Uno definitivamente no quiere que nadie viva lo que uno vive y el dolor que uno siente cuando pierde a alguien que quiere”, dice Marcela Sarmiento. “Entonces yo creo que es una forma de sanación, es una forma de acompañamiento, es una forma de superación de diferentes crisis. Porque el duelo no se supera del todo. Uno aprende a vivir con él, y cuando llegan las crisis sí que ayuda el poder compartirlo con los demás”.
Algo que la sorprendió ha sido la empatía que ha recibido de la gente. y haberse sentido tan acompañada. Ha recibido muchos mensajes de retroalimentación. “Hay mensajes maravillosos, muy lindos, muy sentidos, muy inspiradores y, sobre todo, que aún después de los años que han pasado haya tanto consuelo. Cuando la gente se quita todas las máscaras a través de un mensaje en redes sociales o del correo electrónico de mi página web uno siente el cariño, el amor y, sobre todo, el respeto. El duelo genera mucho respeto en los demás. Yo creo que ese respeto es porque quienes lo hemos vivido sabemos lo difícil y duro que se pasa, y sobrepasar para volver a estar bien, conectado con la realidad y volver a querer la vida”.
Lo anterior lo dice porque al morir su marido ella se sintió abandonada. En cierta medida ella dejó de querer las cosas que la rodeaban. “Uno se siente muy defraudado cuando alguien se va. Es como un abandono que, aunque no haya sido a propósito, es muy duro y muy difícil. Al comienzo se siente mucha decepción, pero luego uno empieza a recuperar toda esa fuerza que uno tiene por dentro. Esos mensajes y esa retroalimentación de la gente, ya sea por el libro o por mi pódcast Después del amor, sigue siendo algo muy bonito. Tengo que confesar que es una de las cosas más lindas de todo este proyecto que he emprendido, tanto con el pòdcast como con el libro”.
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