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V Muestra de Cine Erótico y Postporno en Bogotá
Cultura

La experiencia del cine erótico y postporno en Bgootá: dónde y por qué ver la muestra

Desde el 18 hasta el 24 de mayo tendrá lugar la V Muestra de Cine Erótico y Postporno en Bogotá. Estimulado por la experiencia política, hedonista y estética de la inauguración que tuvo lugar en la Cinemateca, CAMBIO habló con Ricardo Coral-Dorado y Marco Alfonso Ortíz, sus gestores y dolientes.

Por: Juan Francisco García

Un inmigrante venezolano que llega a Bogotá, condenado a la precariedad y el rebusque, liga con un argentino que conoce en el Transmilenio. El fuego sexual que se regalan permite preguntarse sobre el destierro, la soledad, los privilegios de la migración elegida, las penurias de la migración forzada y la gracia, tan frágil, de encontrar refugio en los confines de la extranjería. Una artista brasileña que profanando su propio cuerpo y poniendo su vida en peligro se resiste a la barbarie sexista, catequizadora, patriarcal y violadora del Brasil más oscuro y reaccionario. Una pareja de lesbianas que se empecina en preparar un pastel de cumpleaños con un ingrediente infalible: el fluido vaginal post-orgasmo. La serie de pinturas históricas que, animadas a mano bajo la dirección del italiano Stefano Tagliafierro, devienen en orgías, mamadas, besos, caricias heréticas. El polvo entre un hombre y una mujer muy elegantes que sirve de alegoría para denunciar la hipocresía y la indolencia de las potencias del mundo con respecto al genocidio israelí en Gaza. Un cortometraje sobre una webcammer famosa que rifa un polvo entre sus fans sin saber que el ganador sería un hombre taciturno y quebradizo que, mucho más que follar, busca respuestas sobre el placer y el amor.

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La quinta muestra de cine erótico y postporno de Bogotá–en formatos, técnicas, idiomas, tópicos y latitudes– es tan provocativa como diversa. La experiencia de ver en la gran pantalla propuestas que ponen en el centro la piel, el placer, las grietas y las potencias del cuerpo, además de inédita, se antoja urgente y reveladora. En sociedades tan conservadoras y pacatas como la nuestra, en las que hablar de moral sigue siendo hablar de moral cristiana, volver al deseo y al cuerpo como foco de resistencia es una de las posibilidades más vitales y fértiles del arte.

Movido por la experiencia política, hedonista y estética de la inauguración de la muestra de cine erótico y postporno en la Cinemateca, el pasado domingo, CAMBIO contactó a sus gestores para entender a fondo su intención y propuesta.

CAMBIO: Bueno, vamos al comienzo: ¿por qué y cómo nació la muestra de cine erótico y postporno en Bogotá?

Ricado Coral–Dorado: La muestra tiene todo un trasfondo ideológico en términos de libertad, reacción y resistencia. Nació en 2021, cuando yo era profesor de la Uniminuto y me encontré con Marco, que ya tenía una muestra de ciencia ficción, fantasía y terror. Su propuesta de hacer una muestra de cine erótico, en plena pandemia, que ha sido la circunstancia de control social más grande en la historia de la humanidad, me pareció superpoderosa y necesaria. Y entonces, como en el momento estaba leyendo sobre el postporno, le dije “vamos a ser más radicales y además de cine erótico nos vamos a meter con el postporno”...

CAMBIO: Definamos, por favor, qué es el postporno.

Ricardo Coral-Dorado: El postporno es la utilización del porno, con los códigos, maneras y mecanismos que todos conocemos, pero con un sentido político, de disrupción y denuncia. Es una expresión pornográfica que, además de estar cargada políticamente, es muy cáustica y llena de humor. Y que tiene una marcada fuerza feminista, con una tradición que viene desde los años setenta y una participación mayoritaria de mujeres.

CAMBIO: ¿Cómo funciona la curaduría y cómo ha sido conseguir recursos para la muestra?

Marco Alfonso Ortíz: Han sido muchas las puertas que se nos han cerrado cuando decimos la palabra porno. La primera versión de la muestra, que por la restricción de la pandemia se hizo de forma virtual, la hicimos gracias a una subvención del distrito que ganamos. Luego hemos seguido financiándonos con subvenciones pero también con recursos propios, pues conseguir patrocinadores para una propuesta radical como esta no es fácil.

Ricardo Coral-Dorado: En Colombia, como decía Jaime Garzón, está mal visto decir hijueputa en la televisión, pero nadie se escandaliza con los niños que trabajan en la calle. Esta sigue siendo una sociedad de doble moral y pacata.

Marco Alfonso Ortíz: En cuanto a la curaduría, lo que hacemos es filtrar y seleccionar cientos de películas que nos llegan a través de plataformas conectadas con festivales en todo el mundo. Es una tarea de muchos meses que implica desechar muchas películas que, aunque están muy bien grabadas, no cumplen con nuestra línea editorial. Para entrar en nuestra selección, pasamos las películas por un filtro artístico, narrativo y estético… y hay un cuarto filtro –el postporno–, con el que dejamos por fuera las propuestas que se quedan en expresiones porno convencionales, sin el tinte político y narrativo que nos interesa.

CAMBIO: Además de estos lineamientos, ¿cada muestra tiene una línea narrativa específica?

Ricardo Coral-Dorado: Sí. Y acá es clave mencionar el papel de Juan Pablo Vargas, que nos ha ayudado mucho a darle forma editorial a cada muestra. En una de las versiones anteriores exploramos la industria de las y los webcamers; en otra nos enfocamos en el trabajo sexual; el año pasado el interés pasó por lo filial, y este año quisimos hacer una retrospectiva, pues nos dimos cuenta de que hemos proyectado cosas realmente muy buenas.

CAMBIO: ¿Cómo ha sido la recepción del público? ¿Están contentos con la audiencia que han logrado?

Ricardo Coral-Dorado: A estas alturas de mi vida, por mi edad, hago las cosas sin esperar nada (risas). La última película en la que trabajé, El Paseo 7, logró 700.000 espectadores, mientras que la productora esperaba 300.000… Con esta muestra lo he hecho igual. Aunque el domingo, después de que Marquitos, Natalia y todo el equipo estaba muy nervioso porque nos iban a llegar 20 personas, nos llevamos una muy buena sorpresa al ver la mitad de la sala Capital de la Cinemateca llena. ¡Hubo hasta cola!

Marco Alfonso Ortíz: La verdad es que, aunque el alcance no es una locura, siempre nos ha llegado gente. Ayer me reportaron que la convocatoria del domingo en la Cinemateca superó todas las muestras anteriores. Entonces, puedo decir que sí: estamos satisfechos con el alcance.

Ricardo Coral-Dorado: Y lo más interesante es que es un público joven que se acerca a explorar nuestra propuesta con mucho interés y consecuencia. Cuando lanzamos la imagen de la muestra de 2025, en el Café Cinema, llegó un grupo de jóvenes que ya sabe de nuestro trabajo. Al final, terminamos proyectando una de las películas seleccionadas y conversando con ellos.

CAMBIO: Ya que hablan de Café Cinema, ¿en dónde más se puede ver la muestra?

Marco Alfonso Ortíz: Desde la segunda versión, cuando decidimos combinar proyecciones virtuales y presenciales, hemos tenido el respaldo de aliados claves: la Biblioteca Nacional, el Café Cinema, la sala de Hoja al viento y el Cine Club el Muro, de Chapinero. La muestra se presenta en simultáneo en las diferentes salas.

CAMBIO: ¿La muestra tiene vocación de cineforo?

Ricardo Coral-Dorado: Sí, claro, nos interesa mucho reflexionar, con los espectadores, en torno a las películas que seleccionamos. Muy al estilo de los cineforos de antaño. Lastimosamente, en la Cinemateca no fue posible tener este espacio, pero en el resto de salas siempre procuramos quedarnos a conversar con los asistentes.

CAMBIO: En la selección hay muchas películas europeas. ¿Hay alguien en Colombia haciendo buen cine erótico y postporno?

Marco Alfonso Ortíz: El colectivo Crisálida, en Medellín, está haciendo cosas muy buenas y disruptivas. Gracias a ellos, y a la artista Sakura Ardila, que desde hace varias ediciones ha estado postulando para la muestra, contamos por primera vez con postporno colombiano. La realidad es que aunque, en teoría, las categorías de nuestra muestra son ficción y documental, las secciones –sexiones– varían de acuerdo al material que recibimos cada año. Nos llegan cortos, animaciones y propuestas experimentales que son difíciles de clasificar, pero que le dan mucha variedad a la programación.

CAMBIO: ¿La muestra se puede ver de forma virtual?

Ricardo Coral-Dorado: Correcto. Nuestra línea editorial, como desde el comienzo, seguirá basada en el libre acceso. Por eso nunca cobraremos por las entradas y el contenido seguirá abierto en nuestra plataforma de Indyon.tv, en donde pueden ver la programación y acceder al archivo histórico de la muestra.

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