
Rock al Parque llega al tercer piso: “Es un reflejo absoluto de los logros de Bogotá”
Rock al Parque, edición 2024.
Uno de los eventos que más ha marcado el desarrollo cultural de Bogotá ha sido Rock al Parque. La edición 29 (que coincide con el inicio de la celebración de sus 30 años de existencia) se lleva a cabo este fin de semana en el Parque Metropolitano Simón Bolívar. CAMBIO habló con Gustavo García, conocido como 'Chucky', periodista cultural, quien fue programador del festival entre 2014 y 2022 y que ahora coordina las actividades de conmemoración.
Por: Eduardo Arias
Entre el sábado 21 y el lunes 23 (festivo) se celebra en el Parque Simón Bolívar de Bogotá la edición 29 del festival Rock al Parque, que da inicio a la celebración de los 30 años del certamen. Este año participan 56 agrupaciones. 20 de ellas son bandas distritales, nueve nacionales, tres invitadas por Bogotá y 27 internacionales. El lema que cobija este encuentro es 'Bogotá es mi casa, es la casa del rock', que refleja el papel que ha jugado la ciudad como escenario de circulación, encuentro y construcción de memoria en torno a la música. Sobre el alcance que ha logrado Rock al Parque en estas tres décadas y el futuro del evento, CAMBIO habló con Gustavo García, conocido como 'Chucky', periodista cultural, quien fue programador del festival entre 2014 y 2022 y que ahora coordina las actividades de conmemoración de los 30 años de Rock al Parque en 2026.
CAMBIO: ¿Rock al Parque cómo ha definido o ayudado a definir la escena musical bogotana y del país en general?
Gustavo García: Sin duda alguna, Rock al Parque ha definido o ayudado a definir la escena musical bogotana y las tendencias musicales que agrupa el rock en el país. Que Rock al Parque haya institucionalizado su primer día de programación como el 'Día del Metal', por ejemplo, termina mostrándole a la ciudad y al país que la escena del metal sigue firme, sigue creciendo, siguen saliendo nuevas bandas, se siguen consolidando las de siempre. Es un público fiel, que se comporta muy bien, que vive su cultura con pasión, que se lo toman con mucha seriedad, con una escena de chicos muy juiciosos, estudiosos, pilos. Entonces, Rock al Parque sí ha ayudado a que la ciudad comprenda que géneros como el metal terminan siendo parte de las músicas populares de Bogotá. Si uno lo piensa en términos del número de bandas y de seguidores que tienen el metal o el hip-hop en Bogotá, uno puede atreverse a decir que dos de las músicas populares de la capital son el metal y el hip-hop. Rock al Parque ha ayudado a definir esto. Incluso, ha ayudado a definir cómo se pueden programar los festivales públicos que, de algún modo, comparten unas mismas líneas. Tienen una programación muy fuerte de metal, tienen al mismo tiempo una programación de punk, de reggae, de ska y de rock mucho más indie, de clásicos del rock latinoamericano, algo de electrónica, y entonces sí creo que Rock al Parque ha ayudado a definir esas líneas. Este año, el eslogan del Festival Cordillera es ‘El futuro es latino’. Y a mí me causa cierta curiosidad porque desde hace 30 años Rock al Parque le apuesta a lo latino. En sus primeras cuatro o cinco ediciones, Rock al parque solo programó artistas de habla hispana o latinoamericanos.

CAMBIO: ¿Qué tanto ha marcado Rock al Parque la cultura de la ciudad e incluso sus políticas públicas culturales, la manera como se promueve la cultura en la ciudad tanto desde lo público como buena parte de lo privado?
G. G.: La aparición de Rock al Parque marca un antes y un después en materia de política pública. En esta pregunta hay mucha tela por cortar, pero para ir al grano Rock al Parque le permite a la ciudad y a sus instituciones, principalmente de cultura. pensar una política pública que garantice a los ciudadanos el acceso gratuito a una oferta cultural diversa, variada, incluyente y de mucha calidad.
Normalmente, uno no lo relaciona, pero que en Bogotá tengamos un festival de danza, una programación gratuita de cine en los parques, ese maravilloso programa que es Libro al Viento, todo eso a la final nace de Rock al Parque. El evento no solo ayudó a que este modelo se creara y se consolidara, sino que sigue ahí 30 años después, demostrando que no es un modelo fallido. Por el contrario, es un modelo al cual se le puede sacar punta por muchísimos otros lados.
CAMBIO: ¿Cómo cuáles otras?
G. G.: Uno puede considerar Rock al Parque como una plataforma de oficios en la música. Esas personas que comenzaron hace 30 años con Rock al Parque, que en ese momento estaban haciendo sus primeros pinitos en materia de logística, de producción o ingenieros de sonido o roadies, hoy por hoy están consolidados como grandes empresas y grandes referentes dentro de la industria de la música. Por ejemplo 911, una de las firmas de las empresas que está liderando y está a cargo de la transformación del estadio El Campín y sus alrededores, comenzó con Rock al Parque. Ha ayudado a que muchas personas se interesen en la fotografía, en el periodismo, en todo aquello que no es tener una banda y tocar en Rock al Parque. Muchos realizadores audiovisuales han aprendido su oficio a través de Rock al Parque. En estos 30 años de historia, el festival ha atravesado no solo la trayectoria de la música, sino de la ciudad. Cuando el festival arrancó todavía se consumía mucha música en cassette, CDs y vinilos. El festival atraviesa toda esa revolución digital de la música. Cuando el festival empezó teníamos otro sistema de transporte en la ciudad, y Rock al Parque comenzó con los buses cebolleros y hoy sigue creciendo con la primera línea del metro. La gente podrá discutir que una edición fue buena, que la otra fue mejor, que la otra no fue tan buena, que esta es flojita, que la de hace tal año es la que me gusta, pero lo que no puede ponerse en duda es que Rock al Parque es un reflejo absoluto de los logros de Bogotá, o sea, de las cosas que están bien en Bogotá.

CAMBIO: Desde su perspectiva, ¿cuál es el futuro de los festivales Al Parque?
G. G.: Esta pregunta la extendería a los festivales públicos en general. No solo los de Bogotá sino también los de Medellín, los de Cali, los del Eje Cafetero y otras ciudades medianas que tienen festivales de rock desde hace muchos años y que de algún modo los financian con recursos públicos. Esta edición de 2025 está patrocinada por Poker. Es decir, los festivales sí pueden atraer grandes marcas. Un mito muy importante que se derrumba era el no consumo de alcohol. Eso tumba una predisposición que existen en nuestro país de que la gente que va a un festival de rock no se puede tomar una cerveza o no se puede tomar un par de tragos y comportarse bien. Lo más chistoso e irónico es que desde hace muchísimos años patrocinan festivales, fiestas de pueblo, verbenas y hasta ahora patrocinan al festival público más grande que tiene este país y uno de los más grandes que tiene Latinoamérica.
Cuando Rock al Parque empezó, casi no había festivales privados. Hoy por hoy la oferta de festivales privados es muy generosa. Quienes crecimos o estábamos metidos en el mundo de la música en los años 80, 90 y casi que hasta 2000, jamás imaginamos que íbamos a tener semejante oferta de festivales de pago. El hecho mismo de que ahora el Estéreo Picnic y Cordillera se hagan en el Parque Simón Bolívar, que era la casa de Rock al Parque, le pone cierta presión a los festivales al parque. Para la gente no es fácil medir con cuánto presupuesto se hace un festival privado y con cuánto presupuesto se hace un festival público.
Por otro lado, las principales productoras o promotoras de conciertos privados en el país están bloqueando a todos los artistas que habitualmente acuden a un festival como Rock al Parque. Les están haciendo firmar incluso a los artistas nacionales unas cláusulas de exclusividad que de algún modo están complicándole la vida a los festivales públicos de Bogotá, de Medellín, de Cali.

CAMBIO: ¿Cómo celebrar tres décadas del evento, más allá de la cartelera anunciada para esta edición?
G. G.: Yo creo que la mejor manera de celebrar los 30 años de Rock al Parque es asistiendo este año, asistiendo también el próximo año y participando en todas las actividades y programaciones que Idartes va a ofrecer a propósito de la celebración. Por otro lado, yo creo que entendiendo que el festival se construyó primero que el metro, así que eso ya es un gran logro.
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